La imponente catedral española que tardó casi 600 años en terminarse: una joya del gótico en una ciudad Patrimonio de la Humanidad
El largo proceso de construcción dejó un edificio único, donde cada época incorporó nuevos espacios y elementos que hoy forman parte del conjunto monumental.

La imponente catedral española que tardó casi 600 años en terminarse / Istock / Leonid ANDRONOV
Las grandes catedrales europeas impresionan por su tamaño, sus vidrieras o la riqueza de sus capillas. Esta, que no es la más grande de España (esa categoría se la lleva la de Sevilla), pero sí las más espectacular, tanto por su exterior, como por todas las maravillas que guarda dentro, impresiona también por el tiempo. Cuando comenzaron las obras, Castilla estaba gobernada por Fernando III y buena parte de la Península seguía bajo dominio musulmán. Cuando el conjunto quedó definitivamente completado, ya habían pasado cerca de seis siglos y España era un país completamente distinto.

La catedral de Toledo se inició en 1226 bajo el reinado de Fernando III el Santo / Istock / Arpad Benedek
La catedral, una de las grandes obras del gótico europeo y el monumento más emblemático de la antigua capital castellana, se integra en el casco histórico de Toledo, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1986. Comenzó su construcción en 1226 y las últimas grandes intervenciones del conjunto no llegaron hasta principios del siglo XIX. Eso significa que generaciones enteras de arquitectos, canteros, escultores y artesanos participaron en una obra que ninguno de ellos llegó a ver completamente terminada. Ese largo proceso ha dado lugar a uno de los templos más extraordinarios del patrimonio español que presume de una peculiar mezcla de estilos y, sobre todo, de una enorme riqueza artística que conserva en su interior.

Redacción Viajar
Casi seis siglos que dieron forma a uno de los grandes templos del gótico europeo
El comienzo de la construcción de la catedral se hizo sobre el lugar que anteriormente habían ocupado una catedral visigoda y, más tarde, la mezquita mayor de Toledo. Desde el principio se planteó como un gran templo gótico inspirado en las catedrales francesas, aunque las dimensiones del proyecto y las transformaciones posteriores hicieron que las obras se prolongaran durante siglos.
Tardó muchísimo tiempo en completarse, pero la realidad es que la estructura principal quedó prácticamente terminada cuando se cerraron las bóvedas en 1493. Luego, el conjunto continuó creciendo con nuevas capillas, dependencias, elementos decorativos y otras obras que se extendieron hasta comienzos del siglo XIX. Hablamos de casi 600 años de construcción porque nos referimos al conjunto monumental y no únicamente al edificio principal.

La Catedral de Toledo es uno de los monumentos más imponentes de España / Istock / Anna Baranova
Se conoce también como Catedral Primada de España por ser la sede del arzobispo que históricamente ha ocupado el primer rango honorífico entre los obispos españoles. A la arquitectura gótica se suman aportaciones renacentistas, barrocas y neoclásicas que muestran cómo el templo fue adaptándose a los gustos y necesidades de cada época.
Ese largo proceso tiene además una consecuencia poco habitual: ninguna generación llegó a contemplar la catedral completamente terminada. Quienes colocaron las primeras piedras nunca pudieron imaginar el aspecto definitivo del conjunto, que fue cambiando a medida que avanzaban los siglos.
Un interior donde conviven siglos de arte e historia

Las preciosas vidrieras del interior de la Catedral de Toledo / Istock / Amy Sparwasser
La Catedral de Toledo destaca por la extraordinaria cantidad de obras de arte que alberga. El coro (en parte obra de Berruguete), el retablo mayor, la sala capitular o la sacristía son algunas de las piezas más importantes del patrimonio religioso español.
La sacristía conserva una destacada colección de pintura en la que sobresalen varias obras de El Greco (aquí se encuentra El Expolio, una obra central dentro de su producción y vinculada directamente a Toledo), además de lienzos de Goya, Rubens, Tiziano o Caravaggio.

El Transparente es una de las grandes joyas del barroco español. / Istock / Diego Grandi
Pero el punto que más llama la atención es el Transparente, realizado por Narciso Tomé entre 1721 y 1732. Esta espectacular composición barroca combina arquitectura, escultura y luz natural mediante una abertura en la bóveda que crea un efecto visual poco habitual del que es prácticamente imposible apartar la vista.
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