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El imponente "castillo colgado" de Cuenca que esconde un pueblo de 173 habitantes: una villa medieval, un abismo de 100 metros y una muralla defensiva que guardó un libro histórico

No es necesario que un lugar tenga miles de habitantes para que esté lleno de joyas, como sucede con este pueblo de Cuenca.

Este es uno de los castillos más bonitos de toda España

Este es uno de los castillos más bonitos de toda España / Istock / AndresGarciaM

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Los cuentos están llenos de castillos majestuosos que parecen estar muy alejados de la realidad. Sin embargo, están mucho más cerca de lo que cualquiera podría llegar a pensar. En Cuenca, en un pueblo de 173 habitantes que lleva por nombre Alarcón, se alza uno de los más espectaculares de España que hoy se ha convertido en Parador. Tanto la fortaleza como el pueblo gozan de un encanto único en toda Castilla-La Mancha.

Esta villa medieval con huellas templarias se levantó en uno de los meandros del río Júcar, de tal manera que pareciera que todas las casas están desafiando la gravedad constantemente. Su apogeo llegó en la época musulmana, pero mucho antes hubo asentamientos durante la Prehistoria, aunque de aquellos tiempos no queda prácticamente nada. Lo que sí se conserva son los monumentos medievales y musulmanes.

El castillo más bonito de España es también el mejor conservado: tiene 6 siglos de historia, cientos de metros visitables y dos culturas entremezcladas

Adriana Fernández

Un castillo pegado a la muralla

La Puerta del Campo da la bienvenida a los viajeros, regalando una primera impresión de lo que después se halla tras ella. Forma parte de la muralla defensiva, una de las mejor conservadas de España, que se erigió en el siglo XIV. De ella también siguen en pie la Torre de Armas y otras dos puertas, la del Calabozo o la de 'Enmedio' y la del Bodegón. Esta última ya pertenece al castillo, que se construyó sobre una fortaleza árabe del siglo VIII.

Una de las puertas de la muralla de Alarcón

Una de las puertas de la muralla de Alarcón / Istock / Antonio Lopez Velasco

Dominando un abismo de cien metros, el castillo de Alarcón se alza imponente y majestuoso gobernando todo el entorno. Se cree que bajo la fortaleza árabe podría haber habido otra del período romano. Hasta la llegada del Renacimiento no se levantó la Torre del Homenaje, pero eso no le ha impedido ser testigo de numerosas historias. Una de las más reconocidas es que, entre sus paredes, Don Juan Manuel escribió El Conde Lucanor en el siglo XIV.

El castillo de Alarcón sobre un cerro a 100 metros

El castillo de Alarcón sobre un cerro a 100 metros / Istock / AndresGarciaM

Reconvertido en Parador

Más tarde, en el XIX, quedó completamente abandonado; pero a mediados del XX se rehabilitó. Desde el año 1964 es parte de la prestigiosa red de Paradores de España, constituyendo la mejor opción para hospedarse en Alarcón y disfrutar de unas vistas excepcionales sobre el Júcar desde el Pico de los Hidalgos. Una manera de empaparse de la historia medieval y sentirse como un caballero errante de los que viajaban buscando dónde pernoctar cada día.

Las vistas hacia el meandro del río Júcar

Las vistas hacia el meandro del río Júcar / Istock / AndresGarciaM

En el interior se encuentra el Restaurante del Parador de Alarcón, donde se pueden degustar los platos más típicos de la tradición manchega: guiso manchego, morteruelo, perdiz en escabeche, queso de oveja, pisto manchego... Y todo acompañado de un buen vino Denominación de Origen. Además de disfrutar de todos los servicios necesarios como hotel y un exterior precioso donde se conserva casi intacto el patio de armas, ornamentado con jardines.

El entorno del castillo de Alarcón sobre el Júcar

El entorno del castillo de Alarcón sobre el Júcar / Istock / ABBPhoto

Paseando por el pueblo más bonito de Cuenca

Para completar la visita a Alarcón es muy recomendable pasear por sus calles empedradas para conocer sus múltiples templos. Aunque el único que funciona como tal es la iglesia de Santa María, construida en el siglo XVI de estilo gótico. La más antigua, sin embargo, es la iglesia de Santo Domingo de Silos, del XIII, que fue restaurada durante el Renacimiento y el Barroco, adoptando ciertos elementos, y hoy se emplea como sala de exposiciones.

La iglesia de la Santísima Trinidad en Alarcón

La iglesia de la Santísima Trinidad en Alarcón / Istock / Antonio Lopez Velasco

Frente al mirador de San Juan, desde donde se ve la Torre de Cañavate, se encuentra la iglesia de San Juan Bautista, que alberga en su interior pinturas contemporáneas del artista conquense Jesús Mateo. La última iglesia es la de la Santísima Trinidad, que data de principios del siglo XVI y es de estilo plateresco. Alarcón es un gran ejemplo de villa medieval donde pasear por sus callejuelas es como viajar a un pasado lejano que parece que hemos vivido.