La iglesia románica perfecta para entender la Edad Media en 20 minutos: declarada Monumento Nacional, del siglo XI y en el Camino de Santiago Francés
Está considerada una obra cumbre del románico europeo y uno de los edificios medievales más representativos de España.

Si decimos que estamos ante uno de los edificios más puros y representativos del románico de España, que a su vez es una de las obras cumbres del románico europeo, más de uno y de una seguro que ya sabe de qué lugar estamos hablando. Una construcción levantada en el siglo XI en el antiguo territorio de Castilla.

Para encontrarla, hay que poner rumbo a Palencia y a poco más de 30 kilómetros hacia el norte, en dirección Santander, se alza majestuosa la fascinante iglesia románica de San Martín de Tours, en la localidad de Frómista, conocida por ser la ‘diosa’ de las iglesias románicas palentinas.
Clave en la historia del arte
Es, posiblemente, uno de los edificios que más se estudian en las asignaturas de historia del arte, entre otros motivos porque se trata de uno de los pocos edificios del románico internacional pleno que hay en España. Es como el mejor ejemplo para entender el esplendor que vivió el románico en el Camino de Santiago y un reflejo de lo que fue la consolidación de los reinos cristianos.

Quizá por eso, su relación arquitectónica con otros edificios religiosos muy reconocidos dentro de la ruta que traza el Camino de Santiago francés, como la Catedral de Jaca, la de San Isidoro de León o incluso la majestuosa Catedral de Santiago de Compostela, son más que evidentes. Aunque su parecido más notable nos lleva hasta el antiguo imperio bizantino, confirmando la fusión de tradiciones que hubo en época medieval.
Declarada Monumento Nacional
Cuando se levantó a comienzos de la Edad Media, formaba parte de un monasterio benedictino, aunque el templo que ha llegado a nuestros días se construyó algo más tarde, posiblemente en las dos últimas décadas del siglo XI. Y restaurada, después, en el XX, justo después de ser declarada Monumento Nacional (algo que sucedió a finales el XIX, en 1894), declaración que consiguió salvarla, literalmente, de las ruinas.

Aunque no sin polémica, porque hay quien considera que a su arquitecto, Manuel Aníbal Álvarez Amoroso, se le fue la mano con la reconstrucción hasta el punto de no saber si elementos tan importantes como alguna de las puertas de acceso fueron un invento suyo que nada tenía que ver con el original.

Cómo es por dentro
Levantado en piedra de sillería, se trata de una iglesia de planta rectangular con tres naves, siendo la central más alta y más ancha que las laterales. Las tres son bóvedas de medio cañón y están separadas mediantes arcos que se apoyan en pilares de sección cuadrada. Y del crucero nace un imponente cimborrio de cúpula semiesférica apoyada en los arcos. Pero si lo miramos desde el exterior, tiene planta octogonal.

Las esculturas más llamativas
Aunque uno de los detalles que más miradas atraen son los capiteles que coronan sus columnas, en los que se representan las escenas bíblicas y algunos motivos vegetales, y los 300 canecillos. Son esas figuras escultóricas que rematan los aleros y que representan diferentes temáticas, desde fantástica y costumbrista, a vegetal, animal y hasta simplemente decorativa. También son muy interesantes las dos torrecillas que hay en las esquinas del hastial, así como el crucifijo gótico que luce el altar, fechado en el siglo XIII.
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