Ni la catedral de Sevilla, ni la de Zaragoza: la iglesia más antigua de España es visigoda, Monumento Nacional y tiene columnas de mármol
Este milagro de origen visigodo ha sido testigo de dinastías y leyendas durante más de mil años.

El período de tiempo comprendido entre mediados del siglo V e inicios del siglo VIII supone uno de los de mayor importancia de la historia de la península ibérica. Después de la caída del Imperio Romano de Occidente fueron los visigodos los que se asentaron en Hispania, quienes tras de sí dejaron importantes construcciones y templos religiosos, algunos de los cuales podemos visitar todavía hoy.

Uno de estos templos que todavía se mantienen es la que se considera la iglesia más antigua de toda España, construida sobre los restos de una construcción romana anterior en el año 661 por orden del rey Recesvinto. Para poder visitar esta histórica construcción, lo único que hace falta es trasladarse hasta la provincia de Palencia.
Un milagro divino
Cuenta la tradición que, de regreso de una batalla, el rey Recesvinto paró a beber de un manantial, cuyas aguas lo curaron y restablecieron sus fuerzas de manera milagrosa. En acto de agradecimiento, el rey decidió consagrar en ese mismo lugar un templo a San Juan Bautista, quien también daba nombre a la fuente de la que bebió.
Así surgió la iglesia que hoy conocemos como la Basílica de San Juan Bautista, situada en la pequeña localidad de Baños del Cerrato, a unos veinte minutos de la ciudad de Palencia. Si hacemos caso a la lápida que aún se conserva en el arco triunfal del templo, podemos considerar que la iglesia fue construida y consagrada en el año 661, lo que la convierte en la iglesia más antigua del país.

El templo
Ajeno al paso del tiempo, el templo se conserva prácticamente intacto, sus piedras habiendo sido testigos a lo largo de trece siglos de infinidad de eventos históricos. Tal es su antigüedad e importancia para la historia de la región que, en 1897, fue declarado Monumento Nacional. Construido con sillares de piedra caliza, es el mejor ejemplo de la cultura visigoda que podemos encontrar, siendo el arco de herradura que decora la puerta de entrada un claro ejemplo de esto.
En el interior, compuesto por tres naves, también se reutilizaron restos de edificios romanos que había por la zona, destacando las varias columnas de mármol con capiteles de estilo corintio que sostienen la estructura; de los ocho capiteles que se pueden observar, tan sólo uno de ellos es auténtico corintio romano, el resto son reproducciones hechas durante la construcción del templo en la época visigoda.

La ornamentación del interior es es de lo más austera, con muy pocos elementos escultóricos y decorativos llenando el espacio. Pero hay dos piezas que destacan con creces: la lápida fundacional escrita en latín que constata la consagración de la iglesia y, coronando el presbiterio, una reproducción en bronce de la corona votiva de Recesvinto, la pieza más valiosa del Tesoro de Guarrazar y cuyo original se conserva en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid.
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