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El histórico refugio de Gustavo Adolfo Bécquer que guarda la 'Capilla Sixtina española': un trazado urbano laberíntico, un Palacio Episcopal declarado Bien de Interés Cultural y casas colgadas

La ciudad aragonesa que cautivó a Bécquer y esconde una de las catedrales más sorprendentes de España: un viaje entre leyendas de Hércules, arte mudéjar y un monasterio de cuento a los pies del Moncayo.

El histórico refugio y hogar de Gustavo Adolfo Bécquer en Tarazona

El histórico refugio y hogar de Gustavo Adolfo Bécquer en Tarazona / Istock / KarSol

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Conocida como la ciudad de las tres culturas por la convivencia que durante siglos mantuvieron cristianos, judíos y musulmanes, este destino zaragozano reúne un patrimonio monumental excepcional que va mucho más allá de su famosa catedral. Palacios, antiguas cárceles, casas colgadas y leyendas convierten cada paseo en un viaje por la historia de España. Allí, muy cerca de la frontera entre Aragón, Navarra y Castilla y León, Gustavo Adolfo Bécquer encontró en las faldas del Moncayo un refugio donde escribir, pasear y dejarse inspirar por el paisaje.

Su pasado se remonta a la antigua Turiaso romana, aunque la tradición sitúa sus orígenes mucho antes. La leyenda asegura que Hércules ayudó a reconstruir la ciudad tras su destrucción, un relato que todavía pervive en el escudo municipal y en la decoración del Ayuntamiento. Mito o realidad, lo cierto es que Tarazona ha sabido conservar una personalidad única, fruto del paso de las diferentes civilizaciones que dejaron su huella visible.

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Redacción Viajar

Asimismo, el casco histórico es una auténtica experiencia que mezcla belleza e historia a partes iguales. Las cuestas, los miradores y las plazas esconden rincones donde conviven el mudéjar, el gótico, el Renacimiento y el barroco con una naturalidad difícil de encontrar en otras ciudades españolas. Tarazona sigue siendo una de las grandes joyas patrimoniales menos masificadas del norte de España, llegando incluso a sorprender a sus propios vecinos de pueblos cercanos.

Nombres memorables de la ciudad

La ciudad también ha dejado una profunda huella en la cultura española. Aquí nació la cupletista Raquel Meller, una de las artistas más internacionales de la Belle Époque, cuya voz conquistó escenarios como el Olympia de París. También Paco Martínez Soria, uno de los actores más queridos del cine español, cuya figura continúa muy presente en las calles de la localidad gracias a una estatua y a un pequeño recorrido dedicado a su memoria.

Pico del Moncayo

Pico del Moncayo / Istock / cineuno

El refugio de Bécquer: el Moncayo como escenario literario

Pero si hay un nombre ligado para siempre a Tarazona y al paisaje del Moncayo es el de Gustavo Adolfo Bécquer. Aun muchos le recuerdan por sus inolvidables 'Rimas', con versos tan universales como «¿Qué es poesía?... Poesía eres tú», pero su legado también incluye una faceta menos conocida: la de cronista de viajes. Durante su estancia en Aragón escribió las célebres 'Cartas desde mi celda', publicadas originalmente en el periódico El Contemporáneo, donde describió con sensibilidad los paisajes, las costumbres y los pueblos que descubría durante sus recorridos por la comarca.

Interior de la Catedral de Tarazona

Interior de la Catedral de Tarazona / Istock

Su hogar durante aquellos meses fue el Real Monasterio de Veruela, considerado el primer monasterio cisterciense de Aragón. Entre sus muros escribió la obra recién mencionada, además de algunas de sus obras más conocidas, como La corza blanca o El gnomo, convirtiendo al Moncayo en uno de los escenarios literarios más evocadores de España. Hoy parte del antiguo monasterio funciona como alojamiento, ofreciendo la posibilidad de dormir entre los mismos muros que acogieron al poeta y a su hermano, el pintor Valeriano Bécquer.

El palacio Episcopal declarado Bien de Interés Cultural en 2020

Uno de los lugares imprescindibles es el Palacio Episcopal, levantado sobre la antigua zuda musulmana desde una enorme elevación rocosa sobre el río Queiles. Durante siglos fue fortaleza, residencia de gobernadores y, posteriormente, sede de los obispos turiasonenses. Su aspecto actual resume buena parte de la historia de Tarazona, combinando elementos islámicos, góticos, mudéjares y renacentistas en un mismo edificio.

En su interior sorprende especialmente la cúpula renacentista del siglo XVI, restaurada recientemente tras retirar las capas que ocultaban una decoración de extraordinaria riqueza artística atribuida al círculo de Alonso González. Entre sus espacios más destacados sobresale el Salón de los Obispos, concebido para albergar reuniones de enorme relevancia política durante la Edad Media y coronado por un espectacular artesonado mudéjar.

El Palacio Episcopal de Tarazona

El Palacio Episcopal de Tarazona / Istock

Pero el edificio guarda otra sorpresa mucho menos conocida. Bajo sus dependencias se conservan las antiguas cárceles episcopales, abiertas al público desde hace pocos años. Las paredes mantienen cientos de inscripciones realizadas por antiguos presos entre los siglos XVIII y XIX: dibujos, barcos, escenas cotidianas, símbolos religiosos e incluso las marcas con las que contaban los días de encierro.

Las icónicas casas colgadas

Entre todos los rincones de la antigua judería destacan las famosas Casas Colgadas, uno de los paisajes urbanos más fotografiados de la ciudad. Construidas sobre la propia roca y sostenidas por un ingenioso sistema de contrafuertes, parecen desafiar la gravedad mientras se asoman sobre la vega del río Queiles. Fueron levantadas hace siglos por familias nobles para aprovechar el desnivel del terreno. Ahora es uno de los conjuntos históricos mejor conservados de Aragón.

Las casas colgadas de Tarazona

Las casas colgadas de Tarazona / Istock

La Catedral de Santa María de la Huerta, conocida como la 'Capilla Sixtina española'

Después de permanecer cerrada durante tres décadas para una profunda restauración, volvió a abrir sus puertas convertida en uno de los grandes referentes del patrimonio español. Su arquitectura sorprende porque combina con absoluta naturalidad el gótico de su estructura, la decoración mudéjar, las aportaciones renacentistas y detalles barrocos que se fueron incorporando con el paso de los siglos. El espacio que más impresiona es su Capilla Mayor, cuyas pinturas murales renacentistas han llevado a muchos a compararla con la Capilla Sixtina, hasta el punto de convertirse en uno de los grandes reclamos culturales de Aragón.

La Catedral de Santa Maria de la Huerta en Tarazona

La Catedral de Santa Maria de la Huerta en Tarazona / Istock / jorgecachoh

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