Granera, el pueblo de Barcelona que podría desaparecer en 2025 por despoblación
Este bonito municipio de la comarca catalana del Moyanés ha visto como su población va descendiendo año tras año.

No es el municipio más pequeño de Barcelona, pero hoy viajamos a un precioso pueblo que podría desaparecer más pronto de lo que imaginamos. Y es que empezamos el 2025 descubriendo un enclave que forma parte de la España Vaciada, un lugar que cuenta con unos 75-80 vecinos (que fluctúan, dado que es lugar de segunda residencia) que ven como su paraíso particular corre el riesgo de convertirse en un pueblo fantasma.

Viajamos hasta la comarca catalana del Moianès, en la provincia de Barcelona, para conocer Granera, un municipio con el tamaño de 4 campos de futbol que destaca por un patrimonio histórico que bien merece una visita.
Descubriendo los orígenes de Granera
Antes de poner un pie en este pueblo de Barcelona, es interesante descubrir sus orígenes. Debemos remontarnos a la época medieval, con el castillo del pueblo como eje central de la población. Esta fortaleza, de la cual hay la primera noticia escrita en 971, se conserva bastante bien. Podemos observar, por ejemplo, sus muros y su curiosa disposición poligonal, que se adapta al peñasco que hace de base. Eso sí, desgraciadamente el castillo no está abierto al público y nos tendremos que quedar con las ganas de admirar lo que queda en su interior.

Como Granera se encuentra en una zona montañosa, es un paraíso para los amantes de la naturaleza. Sus paisajes, dominados por bosques de pinos y encinas, ofrecen rutas de senderismo perfectas para disfrutar en familia.
Además, Granera cuenta con otros atractivos únicos que hacen de este pueblo una joya que no debería desaparecer. Podemos empezar, por ejemplo, descubriendo sus lavaderos públicos. Desde la web del ayuntamiento cuentan que ‘casi cada casa tenía su balsa, para recoger el agua de la lluvia para uso doméstico y para abrevar el ganado’. Además, antaño la ropa se iba a lavar a los lavaderos públicos y en Granera se han recuperado dos: la bassa del Prat (situada a la entrada del pueblo a mano izquierda), y el lavadero de la Rectoría.
Los amantes de la arquitectura religiosa también pueden disfrutar con el patrimonio del municipio. Por un lado, descubrimos la ermita de Santa Cecilia, una capilla románica que está documentada desde 1065 y, por otro, la iglesia de Sant Martí, cuyos primeros vestigios pertenecen al románico final, si bien ha sido modificada durante el siglo XVII con estilo barroco.

También hay numerosas fuentes, hornos de obra y masías que son una auténtica delicia. Algunas de ellas han sido adaptadas para acoger al viajero que quiere disfrutar de un enclave único rodeado de naturaleza.
Si hay un día que Granera brilla con luz propia es el 6 de enero. Precisamente, el día de Reyes, tiene lugar un fenómeno particular que atrae a numerosos viajeros y que está a la altura del fenómeno del ocho de la catedral de Palma de Mallorca: el sol pasa a través de la roca Foradada de Montserrat creando un efecto único. Además, gracias a que la localidad se encuentra a más de 800 metros de altitud, es el mirador ideal para contemplar parte de la comarca del Moianès.

En definitiva, Granera es una joya que merece recuperar el esplendor de antaño. En el siglo XIX casi medio centenar de personas poblaban sus calles y habitaban sus casas. Y hoy, ya sea para conocer sus encantos o como campo base para explorar el parque natural de Sant Llorenç del Munt, es un destino que conviene visitar antes de que se convierta, si no se pone remedio, en un pueblo fantasma.
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