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El "Golden Gate español" es más antiguo que el de San Francisco: primer puente transbordador del mundo, es de 1893, Bien Histórico Industrial y Patrimonio de la Humanidad

Fue el primero de su tipo en el planeta y, más de un siglo después, sigue transportando vehículos y personas entre Portugalete y Getxo cada día del año.

Este puente supone uno de los ejercicios de ingeniería más importantes de Bilbao.

Este puente supone uno de los ejercicios de ingeniería más importantes de Bilbao. / Istock

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El Puente de Bizkaia une Portugalete y Las Arenas, en Getxo, en la boca del estuario del Ibaizabal, a unos 12 kilómetros de Bilbao. Tiene 160 metros de longitud y una estructura que la UNESCO fija en 45 metros de altura. Se inauguró el 28 de julio de 1893, cuarenta y cuatro años antes que el Golden Gate de San Francisco, que abrió al tráfico peatonal el 27 de mayo de 1937.

Bilbao en 40 segundos

La comparación termina ahí, en el calendario. El Golden Gate es un puente colgante convencional: se cruza por encima, sobre un tablero fijo. El de Bizkaia es un puente transbordador, una tipología distinta, en la que una barquilla suspendida de la estructura se desplaza de una orilla a otra sin tocar el agua ni interrumpir la navegación por la ría. Esa solución, pensada para no entorpecer el tráfico marítimo, lo convirtió en el primero de su clase en el mundo. Su nombre oficial es Puente Bizkaia, aunque también se le conoce como Puente Colgante, Puente de Portugalete y Puente Palacio, en honor a su autor.

Puente colgante de Vizcaya en la Ria de Bilbao

Puente colgante de Bizkaia en la Ria de Bilbao / Istock / TONO BALAGUER

Por qué se construyó así

A mediados del siglo XIX, la exportación y transformación del mineral de hierro era el motor de la economía bizcaína. Portugalete y Las Arenas necesitaban una conexión directa, pero cualquier solución convencional chocaba con la misma limitación: la ría de Bilbao era una arteria comercial que no podía cortarse. Un puente fijo habría bloqueado el paso de los barcos que alimentaban esa industria. Un túnel, la alternativa técnica, resultaba excesivamente caro para la época.

Bilbao centro Nervión río balaustrada y fachadas

Bilbao centro Nervión río balaustrada y fachadas / Istock / TONO BALAGUER

La respuesta llegó de la mano de Alberto de Palacio y Elissague, arquitecto bizcaíno y discípulo de Gustave Eiffel. Palacio no inventó el concepto de puente transbordador desde cero: en Estados Unidos y Reino Unido ya existían patentes similares, pero ninguna había pasado del papel. Lo que hizo fue materializarlo, y no sin tropiezos. El proyecto, concebido, diseñado y construido por iniciativa privada entre 1887 y 1893, contó con el respaldo financiero del empresario textil bilbaíno Santos López de Letona y con la participación técnica del ingeniero civil francés Ferdinand Joseph Arnodin, especialista en cables y puentes colgantes y autor del transbordador de Rochefort, en Francia, de perfil muy similar al bizcaíno.

Puente, Museo Guggenheim Bilbao y Torre Iberdrola al atardecer

Puente, Museo Guggenheim Bilbao y Torre Iberdrola al atardecer / Istock

La obra y su legado

La colaboración entre Palacio y Arnodin no fue sencilla: se prolongó durante tres años de disputas, con sobrecostes que triplicaron el presupuesto inicial y arbitrajes internacionales por unos cálculos de partida demasiado optimistas. La estructura terminó necesitando dos tercios más de hierro del previsto para garantizar su estabilidad. El resultado, eso sí, incorporó una innovación que marcó época: los cables cordón, de torsión alternada, desarrollados por Arnodin para aligerar el peso sin sacrificar resistencia.

El puente abrió el 28 de julio de 1893 como el primer transbordador del mundo capaz de combinar dos funciones que hasta entonces parecían incompatibles: permitir la navegación por la ría y transportar simultáneamente pasajeros y vehículos de una orilla a otra mediante una barquilla suspendida. El modelo se replicó después en otros puntos de Europa, África y América. De los ocho puentes transbordadores que aún se conservan en el mundo, el de Bizkaia es el mejor conservado y el único que mantiene su uso original: sigue cruzando pasajeros y coches todos los días, tal y como lo hacía hace más de cien años. La UNESCO lo declaró Patrimonio de la Humanidad el 13 de julio de 2006, primer bien de este tipo del País Vasco y primer Bien Histórico Industrial declarado en España, y lo describe como una expresión excepcional de creatividad técnica en la que se combinan funcionalidad y belleza estética.

Cómo visitarlo: precios, horarios y qué ver alrededor

Desde Bilbao, el puente se alcanza en unos 20-25 minutos en metro (parada Areeta) o en coche por la BI-637. Hay dos formas de cruzarlo: la barquilla, el uso original, que funciona las 24 horas (0,60 euros por persona en horario normal, 1,70 euros de madrugada, unos ocho minutos de trayecto), o la pasarela panorámica a 45 metros de altura, con ascensor en cada extremo (11 euros ida y vuelta, 9 euros mayores de 65 y estudiantes, gratis menores de 5). El horario de verano es de 10:00 a 20:00 horas; en invierno, de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 19:00. La barquilla es accesible para cualquier persona, pero la pasarela todavía no lo es para sillas de ruedas ni carritos, aunque cuenta con cartelería en braille.

El centro de Bilbao con el río Nervión, el puente de la Ribera y su colorida arquitectura en un día soleado.

El centro de Bilbao con el río Nervión, el puente de la Ribera y su colorida arquitectura en un día soleado. / Istock / Adrian Vidal

Antes o después de cruzar, merece la pena recorrer el casco histórico de Portugalete, con la basílica de Santa María como referencia, o acercarse a la Torre Salazar, convertida hoy en museo y en restaurante con vistas panorámicas al puente desde su terraza, una buena opción para comer algo con la estructura de fondo. En Las Arenas, el paseo por Getxo hacia la playa de Ereaga completa la visita.