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Galicia está vendiendo aldeas enteras y ya hay lista de espera de compradores: "Cada vez más grupos de amigos urbanitas adquieren un grupo de casas"

Un patrimonio arquitectónico que atrae a nuevos residentes en busca de vivienda asequible y un cambio de vida.

Los pueblos deshabitados en Galicia como alternativa económica a los altos precios del alquiler en las ciudades.

Los pueblos deshabitados en Galicia como alternativa económica a los altos precios del alquiler en las ciudades. / Istock

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¿Y si en vez de alquilar un piso compartido en el centro de Madrid o Barcelona, la solución fuera comprar una aldea entera con tu grupo de amigos? Lo que para muchos es una auténtica locura, hoy en día ya es una realidad en Galicia. España vive dividida entre dos realidades completamente opuestas, los precios son inalcanzables para acceder a una vivienda en la gran ciudad y la cantidad de pueblos deshabitados en España, cada vez es más real. Este contraste ha llevado a que cada vez más jóvenes urbanitas decidan adquirir estos pequeños núcleos rurales y construir su propia alternativa de vida alejados de la metrópolis.

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En los últimos años del Instituto Galego de Estatística (IGE), hay más de 1.960 aldeas completamente deshabitadas, como por ejemplo en los municipios de Ortigueira, As Pontes y As Somozas. Según explica Regino Coca, CEO de la plataforma especializada Campo: “Cada vez es más habitual encontrar a gente joven, grupos de amigos urbanitas que adquieren un grupo de casas o incluso una aldea entera para vivir o para el ocio”. Esta situación de abandono cada vez se va extendiendo por pueblos lucenses como Muras, Ourol y O Valadouro, un problema cada vez mayor.

O Valadouro. Lugo. Galicia. España

O Valadouro. Lugo. Galicia. España / Istock / JaviJ

Algo más común de lo que parece

Cada vez son más las personas que deciden dar este paso para luchar, a su manera, contra el vaciamiento de los pueblos. Es el caso de Ana y Máximo, un matrimonio que compró una aldea abandonada en Asturias para rehabilitarla y evitar que cayera en el olvido. O el de Tomás, un hombre de 64 años que, cansado del ruido de la ciudad, se mudó a un pueblo prácticamente desierto para restaurar una casa y quedarse a vivir allí.

Bulnes en los Picos de Europa en el Parque Nacional de Asturias, España

Bulnes en los Picos de Europa en el Parque Nacional de Asturias, España / Istock / TONO BALAGUER

Otro de los casos más emblemáticos y mediáticos fué el de Enrique Collada, un joven ingeniero informático que decidió dejar su trabajo en la ciudad para convertirse en el alcalde de El Recuenco, un pequeño municipio de Guadalajara de menos de 100 habitantes. Kike pasaba allí los veranos de niño porque era el pueblo natal de su padre y su abuelo.

Bulnes village, Picos de Europa, Asturias, Spain

Bulnes village, Picos de Europa, Asturias, Spain / Istock / TONO BALAGUER

Al ver la falta de relevo generacional y el riesgo real de que el pueblo terminase desapareciendo por la despoblación, decidió dar un paso al frente, impulsó la iniciativa Rumbo Rural, se presentó a las elecciones municipales y asumió la alcaldía para repoblar el municipio, atraer inversiones y darle una segunda vida al pueblo. Al final, en un país donde cada año cientos de pueblos se quedan sin un solo vecino, este tipo de decisiones son las que están consiguiendo devolverle la vida al campo.

“Ganas de volver a lo rural”

Sin duda, el aumento del teletrabajo y las ganas de volver “a lo rural”, es una realidad donde la vida es mucho menos cara y es posible aspirar a tener "una casa más grande". Realmente, Galicia se sitúa como una "zona muy barata" en comparación con otras partes de España, como el caso de Cataluña. Pero también es importante saber que no todo el mundo encaja. Por eso, son muchas las personas que compran y, a los cinco o seis años, quieren vender porque no era lo que buscaban. Por ello, “hay que tener muy claro a lo que se viene”, explica Regino Coca.

Antiguas casas de piedra con columnas de piedra en la ciudad turística de Combarro, Galicia

Antiguas casas de piedra con columnas de piedra en la ciudad turística de Combarro, Galicia / Istock / stanciuc

Lo que no te cuentan de reformar una aldea

El problema es que dar el paso no es tan fácil como pedir una hipoteca normal. Muchas de estas casas no tienen luz, agua potable ni conexión a internet, un inconveniente muy grande si quieres teletrabajar. Además, comprar la aldea suele ser lo menos problemático, lo que más coste tiene es la rehabilitación de los muebles y todos los trámites necesarios para regular propiedades que han sido abandonadas durante décadas.

Hermoso pueblo de Fieiro en España, único por sus hórreos, graneros tradicionales

Hermoso pueblo de Fieiro en España, único por sus hórreos, graneros tradicionales / Istock / Rudolf Ernst

Sin embargo, para Galicia esta llegada de gente joven es una oportunidad enorme. No solo evitan que estas viviendas acaben en ruina, sino que reaniman el consumo local y dan vida a los comercios, los bares y los servicios de la zona. En el fondo, quienes consiguen pasar la etapa dura de las obras y adaptarse al cambio descubren algo más que una casa a un buen precio, se quedan con una tranquilidad y una calidad de vida que en la ciudad es prácticamente imposible de tener.