Frondosa y con aguas cristalinas: una piscina natural que cautiva por su belleza en el sur de Galicia
El último afluente español del río Miño regala una espectacular poza fluvial inmersa en medio de la naturaleza: oculta, pero accesible

Galicia presume de playas espectaculares en su costa o de arenales paradisíacos en sus islas. Pero hay vida acuática (y más tranquilidad) más allá de los baños de salitre.
En Galicia existen también rincones fluviales menos conocidos e igual o más atractivos que sus playas. Y, sobre todo, menos concurridos. Espacios increíbles como esta joya río arriba enclavada en el Baixo Miño en la que la naturaleza, la historia y el agua confluyen en un remanso donde destaca su piscina natural, pero que ofrece mucho más que un refrescante chapuzón.
En O Rosal, a orillas del río Tamuxe –el último afluente español del río Miño–se esconde este bello paraje fluvial a los pies de un molino centenario: el Muíño das Aceñas.
A primera vista, el lugar invita a disfrutarlo. En invierno, otoño, primavera... pero particularmente en verano. Su gran poza de agua cristalina no pasa desapercibida para todas aquellas personas que el algún momento la encontraron. Está escondida, pero el acceso no es para nada complicado: se puede llegar y aparcar muy cerca.
Una poza natural
La piscina fluvial regala a los visitantes una explosión de atractivos tonos verdes del reflejo frondoso de sus árboles combinado con el ocre de la arena del río que llega a formar una pequeña isla en medio de la poza cuando baja el caudal. De hecho, a lo largo del cauce del río Tamuxe hay más pozas naturales que fascinan.
Este atractivo cuadro se completa con el restaurado Muíño das Aceñas, una pequeña cascada o una pasarela de madera sobre el río. Solo el puente de la autovía que sobrevuela la zona rompe mínimamente la tranquilidad de este bello rincón de O Rosal bien conocido por los locales.
Pero el regalo que ofrece el Muíño das Aceñas a los visitantes va mucho más allá de su piscina natural. Las aguas tranquilas del río Tamuxe permiten incluso navegar en kayak o en las cada vez más habituales tablas de paddle surf. Remontando desde el Miño hay empresas que organizan rutas hasta llegar a esta pequeño paraíso fluvial donde el chapuzón se convierte en algo obligatorio.
Sendero de Pescadores
Los amantes de las rutas de senderismo también tiene en este enclave la oportunidad de realizar una caminata apta para todas las edades y perfecta para realizar en familia que culmina en la piscina del Muíño das Aceñas.
Se trata del Sendero de Pescadores (PR-G112). La ruta parte de la playa fluvial de A Eiras (río Miño). Este enclave, integrado en la Red Natura 2000, destaca por su precioso ecosistema de bosques de ribera, cañas, pinos y por su gran variedad de aves que lo convierten también en un entorno ornitológico de gran interés.
Centro de interpretación
El Muíño das Aceñas es un infgenio de la industria harinera que data del siglo XIX y que se mantuvo en funcionamiento hasta la primera mitad del siglo XX, según destaca Turismo Rías Baixas. La palabra «aceña» o «acea» proviene del topónimo árabe «acéniya» y en su origen describía una especie de molino harinero que se situaba dentro de la corriente del río y que se encontraba muy a menudo cerca del mar.
El molino y su entorno fueron rehabilitados en el año 2011 y fue transformado en un pequeño centro de interpretación denominado Área da Natureza do Muíño das Aceñas. Cuenta con dos salas dedicadas a una exposición permanente y otra para la realización de actividades relacionadas con la naturaleza.
«Grandes arenales y maravillosas panorámicas del estuario del río Miño nos acompañan en esta ruta apta para realizar en familia. Como actividad deportiva, recomendamos alquilar un kayak en la zona de As Eiras y visitar las pequeñas islas a medio camino de la orilla portuguesa y adentrarnos en el río Tamuxe», propone Turismo de Galicia.
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