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Ni Frómista, ni Boí Taüll: la ruta románica más bonita de España te lleva por 15 iglesias escondidas en un valle de los Pirineos

Son templos medievales únicos en el mundo que compiten en belleza y singularidad con el paisaje pirenaico en una de las regiones más infravaloradas de España.

Un valle que esconde los conjuntos románicos más bonitos de España.

Un valle que esconde los conjuntos románicos más bonitos de España. / Istock

Al norte del norte de España, en medio de bellísimos paisajes que ascienden hasta los 3000 metros de altitud, surge uno de los valles más extensos y poblados de todo el Pirineo. Una joya de la naturaleza que guarda como un tesoro un rico y valiosísimo patrimonio románico del que, probablemente, ni siquiera hayas oído hablar. 

El lugar del norte de España que esconde un rico y valiosísimo patrimonio románico del que, probablemente, no has oído hablar.

El lugar del norte de España que esconde un rico y valiosísimo patrimonio románico del que, probablemente, no has oído hablar. / Wikimedia Commons

Estamos al norte de la provincia de Huesca, en el Valle del Tena. Se trata de un valle pirenaico situado en la comarca aragonesa del Alto Gállego, esa zona que limita con Francia a través del valle de Ossau y por la que serpentea el río Gállego, recorriéndola de norte a sur. 

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Adriana Fernández

Es, precisamente, el río que da nombre a su capital, Sallent de Gállego, un encantador pueblo pirenaico de pasado medieval, cuya identidad parece inalterable a pesar de los años. La iglesia de estilo gótico, levantada en el siglo XVI, y el puente medieval, son sus grandes emblemas.

El Valle del Tena a los pies de los Pirineos, el escondite de lugares tan mágicos como este.

El Valle del Tena a los pies de los Pirineos, el escondite de lugares tan mágicos como este. / Istock / 5

De balnearios históricos a la estación de esquí más grande de España

Pero hay mucho más. Y es que este valle es la cuna de otros lugares históricos, desde el balneario de Panticosa, considerado a menudo uno de los más espectaculares y mágicos de Europa por su historia (levantado en siglo XVII) y por sus paisajes (en medio de un entorno natural de alta montaña), a la estación de esquí de Formigal-Panticosa, la más grande de España. 

Muy cerca de aquí, entre el valle del Tena y la cuenca del río Gállego, se encuentra uno de los secretos mejor guardados a este lado de los Pirineos. Una ruta que une pequeños pueblos con encanto con un hilo conductor común: sus templos románicos, singulares iglesias medievales que hoy están declaradas de interés artístico nacional. 

Entre templos románicos y pueblos medievales con encanto.

Entre templos románicos y pueblos medievales con encanto. / Istock / Erlantz Perez

La ruta de las iglesias de Serralbo

Son las Iglesias de Serralbo, un conjunto de 15 iglesias románicas levantadas entre los siglos X y XI, que recuerdan mucho al entramado románico que dibujan los valles catalanes en la vecina provincia de Lleida: desde el valle de Arán hasta el de Boí.

De las 15 iglesias románicas del valle, esta es la más importante.

De las 15 iglesias románicas del valle, esta es la más importante. / Wikimedia Commons

Si Vall de Boí es el gran escondite del románico catalán, este rincón del Valle del Tena lo es del románico oscense, y esta colección de pequeñas iglesias de altísimo valor patrimonial lo confirman. Se encuentran a poca distancia unas de otras, en los diferentes pueblos pirenaicos que dibujan las orillas del río Gállego. 

Son fácilmente distinguibles por sus arcos de herradura, sus ábsides semicirculares y sus esbeltas torres, muy del románico lombardo de la época. Aunque también hay elementos que llevan a pensar en un estilo de influencias mozárabes, tan importante en la península (sobre todo en el sur) en ese mismo periodo de la historia. 

Entre el románico lombardo y las influencias mozárabes.

Entre el románico lombardo y las influencias mozárabes. / Wikimedia Commons

La iglesia románica más espectacular

Todas tienen en común su pequeño tamaño, levantadas con una sola nave y extrema sencillez decorativa en su interior (estas no son iglesias de pantocrátors ni de frescos policromados). Y de las 15 hay una que es especialmente interesante, y bonita: San Pedro de Lárrede, declarada Monumento Histórico-Artístico (hoy Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento). 

Está en el pequeño pueblo de Lárrede y está considerada “el ejemplo más brillante de las iglesias de Serralbo”. Y es la más diferente de todas: es la única que tiene planta de cruz latina, una bóveda de medio cañón y es la única de todo el valle cubierta con una bóveda de piedra. 

Entre el románico lombargo y las influencias mozárabes.

La joya que guardan los 20 vecinos de un pueblo de la provincia de Huesca. / Wikimedia Commons

Pero lo más maravilloso es el lugar donde se encuentra: un pequeño pueblo de calles empedradas en el que solo viven seis familias. Entre todas apenas suman 20 vecinos, y de todos ellos, Eduardo López es el más famoso: él es el guardián de la llave que abre las puertas de la iglesia. Y propietario de una de las casas con más solera, levantada en el siglo XVII: Casa Isabal. Visitarla sí que es hacer un auténtico viaje al pasado. Pero esta ya es otra historia.