Uno de los faros más antiguos de España es también el hotel con mejores vistas: de estilo boutique, es uno de los más románticos para ir en pareja
En la costa de Cudillero, uno de los faros históricos de Asturias ofrece habitaciones con vistas directas al mar y una experiencia diferente junto al Cantábrico.

En la costa occidental de Asturias, donde los acantilados se asoman al Cantábrico, hay un faro con más de 165 años de antigüedad que pasó de guiar barcos a también empezar a recibir viajeros. El Faro de Cudillero no solo forma parte del paisaje más reconocible de esta villa marinera, sino que hoy también funciona como alojamiento. Dormir aquí significa hacerlo, literalmente, sobre el mar.

Lejos de grandes complejos hoteleros y del turismo masivo, este antiguo faro convertido en hotel boutique ofrece una experiencia distinta en el norte de España. Su ubicación, a 23 metros sobre el nivel del mar sobre un saliente rocoso y junto al pequeño puerto pesquero, lo convierte en uno de los alojamientos con mejores vistas de Asturias. Y también en uno de los más especiales para una escapada en pareja por su toque indudablemente romántico.
Un faro del siglo XIX frente al Cantábrico
El actual Faro de Cudillero se construyó en la segunda mitad del siglo XIX, dentro del plan de alumbrado marítimo que modernizó la red de faros españoles. Entró en funcionamiento en 1858 y durante más de un siglo cumplió su papel como señal para la navegación en este tramo del litoral asturiano.
No se puede decir que el edificio sea monumental ni especialmente alto, pero su emplazamiento sobre un acantilado que domina la entrada al puerto le da gran presencia.
Con el paso del tiempo y la automatización del sistema de señalización marítima, el uso del faro como residencia de los fareros dejó de ser necesario. Como ha ocurrido con otros faros en España, el edificio encontró una segunda vida vinculada al turismo y hoy permite al viajero contemplar las olas desde la cama.
Dormir sobre el mar en un hotel boutique
Lo que hace diferente a este alojamiento no es solo el edificio, sino la experiencia. Las habitaciones están orientadas hacia el mar o hacia el paisaje de acantilados, y desde ellas se escucha el oleaje cuando el viento sopla con fuerza (imagina este plan al calor de la chimenea en invierno o desde el jacuzzi que tiene cada habitación).
Las vistas, evidentemente, son el principal lujo de este especial hotel con espacio para cuatro huéspedes en dos suites independientes. Aunque si quieres vivir una experiencia exclusiva, tienes la opción de reservar el faro entero por entre 480 y 680 euros la noche. Además, el ama de llaves lleva cada mañana una cesta con el desayuno completo a la suite.

Para quienes viajan en pareja, el entorno juega un papel clave y el atardecer en el momento más romántico del día, cuando el Cantábrico cambia de tono. No hace falta salir del recinto para tener un mirador privilegiado. Aun así, es recomendable caminar por los senderos que recorren los acantilados y permiten descubrir calas escondidas.
A poca distancia se encuentra el núcleo de Villa Pixueta, como se conoce a Cudillero, uno de los pueblos marineros más reconocibles de Asturias. Sus casas de colores escalonadas frente al puerto, las terrazas junto al muelle y los restaurantes especializados en pescado y marisco completan el plan.
Una escapada diferente en la costa asturiana
La zona permite combinar descanso con actividad. Desde aquí se pueden organizar rutas por los acantilados del occidente asturiano, visitar playas como la del Silencio (una de las más conocidas de la región) o recorrer otros puntos del concejo de Cudillero. También es una buena base para explorar localidades cercanas como Luarca o Avilés.
No es un destino pensado para el turismo urbano ni para quienes buscan grandes servicios hoteleros. Es una propuesta más íntima y ligada al paisaje, aunque para muchos viajeros esa es precisamente la clave de su encanto.
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