El faro más bonito de España está en la única isla habitada de la Comunidad Valenciana: arquitectura neoclásica y un pasado de piratas

Durante aproximadamente dos décadas, compartió espacio con un segundo faro.

Un precioso faro que te enamorará en la única isla habitada de la Comunidad Valenciana.
Un precioso faro que te enamorará en la única isla habitada de la Comunidad Valenciana. / Istock

Una de las construcciones más impresionantes que ha creado el ser humano son los faros, esas hermosas atalayas construidas tanto en islas como en costas o acantilados, y que cuando se esconde el Sol sirven como aviso para los navegantes. Además, a parte de cumplir esta importantístima función y tener su propio carácter, los faros están rodeados por un ambiente único y mágico, que nos hace sentir como si estuviéramos en una historia de sirenas y piratas.

Los faros nos transportan directamente a historias de piratas y sirenas

Los faros nos transportan directamente a historias de piratas y sirenas

/ Istock / Ana del Castillo

Repartidos a lo largo de las costas españolas encontramos cantidad de faros emblemáticos que forman parte de la historia del país, como sería el caso de la Torre de Hércules en A Coruña o el Far de Formentor en Mallorca. Pero hay otro, construido en una pequeña isla situada frente a la costa de Alicante, cuyo atractivo supera en creces al resto de faros de la península.

Adriana Fernández

Refugio de piratas

A unos 5 kilómetros mar adentro de la localidad de Santa Pola, y a más de 20 de la ciudad de Alicante, la isla de Tabarca -oficialmente llamada Isla Plana o Nueva Tabarca- es la isla más grande y la única habitada de toda la Comunidad Valenciana. Con un único pueblo, el cual cuenta con 50 habitantes, la isla ha sido ocupada, a lo largo de la historia, por varias civilizaciones.

El período quizá más interesante fue durante los siglos XVI y XVII, cuando el Mediterráneo fue escenario de constantes incursiones piratas. Durante esos años, los piratas amaziges procedentes del norte de África utilizaban la isla como refugio y base de operaciones para asediar las costas de la península. El nivel de inseguridad y temor llegó a ser tan elevado que, en el siglo XVIII, Carlos III se propuso expulsar a los piratas de la isla, fortificando el pueblo y repoblándolo con pescadores italianos rescatados de las manos de los piratas.

Encantadora calle en la isla de Tabarca

Encantadora calle en la isla de Tabarca

/ Istock / sanniely

En la actualidad, la isla de Tabarca es un hermoso destino turístico que combina naturaleza, cultura e historia. A parte del encanto de su pequeño pueblo, el cual fue declarado Bien de Interés Cultural y conserva buena parte de sus antiguas murallas, la isla también fue declarada reserva marina, convirtiéndose así en un importante refugio tanto para la flora como la fauna marina.

Un faro muy emblemático

Proyectado en el año 1850 por el ingeniero Agustín de Elcoro y Berecíbar y encendido por primera vez en 1854, el faro de Tabarca supuso un importante avanzo para la isla, pues la navegación por sus alrededores pasó a ser segura tanto de día como de noche. En 1867, además, el faro adquirió la categoría de Escuela Práctica de Torreros (que no toreros, muy diferente).

El faro de Tabarca se encendió por primera vez en 1854

El faro de Tabarca se encendió por primera vez en 1854

/ Istock / Ana del Castillo

Con una estética neoclásica, el edificio es de planta cuadrada, con una torre prismática que se eleva en su centro y en lo alto de la cual se ubica la linterna de señales luminosas. En un inicio, la lámpara era de aceite, hasta que en 1927 se automatizó con una instalación de acetileno. Debido a la automatización de los faros, el faro de Tabarca quedó abandonado, lo que provocó que fuera desgastándose y deteriorándose. En 1971, el faro llegó a estar en tan mal estado que se construyó un nuevo faro junto al antiguo; aún así, en 1989 este nuevo faro fue demolido y se recuperó el faro antiguo, del que todavía hoy podemos disfrutar.

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