Asturias en familia: una huella imborrable

Asturias tiene argumentos de sobra para atrapar a todos los miembros de la familia, como una costa plagada de huellas de dinosaurios que maravillará a los más pequeños (y a los que no lo son tanto). Por si fuera poco, en sus montañas campa el oso pardo en libertad y en sus ríos se puede encontrar diversión e incluso pepitas de oro.

Emilio Gascón
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Foto: Asturias

Cuando se viaja en familia, lo importante es el relato. Porque a los más pequeños de la casa seguramente les dejará fríos la promesa de ver pueblos encantadores, valles resplandecientes de verde y enclaves llenos de historia. Pero si el plan es ir a buscar dinosaurios, la cosa cambia. Por suerte, el Principado de Asturias tiene de todo, incluso una costa llena de huellas de los grandes saurópodos que dominaron la tierra durante millones de años.

Se trata de la Costa de los Dinosaurios, como se conoce al litoral comprendido entre las localidades de Gijón/Xixón y Ribadesella/Ribeseya, caracterizado por la abundancia de huellas y restos óseos de dinosaurios y otros reptiles jurásicos. Así que convertirse por unos días en arqueólogos y exploradores puede ser la mejor excusa para emprender una ruta por Asturias que motive a todos los miembros de la familia.

El mejor lugar para comenzar la aventura debe ser, sin duda, el Museo del Jurásico de Asturias (MUJA), ubicado en la Rasa de San Telmo (Colunga), en un lugar privilegiado a 155 metros sobre el nivel del mar Cantábrico. Un museo singular que, bajo la forma de una gran huella tridáctila de dinosaurio, acoge una de las muestras más completas y didácticas del mundo sobre estos fascinantes reptiles.

HACE MILLONES DE AÑOS

Unos 2.500 metros cuadrados de espacio expositivo sumergen al visitante en el descubrimiento de las edades de la Tierra y de la forma de vida de estos fantásticos animales que poblaron la costa asturiana hace millones de años, de la mano de reproducciones, esqueletos, fósiles… En el jardín, además, más de 20 réplicas de dinosaurio a tamaño real se convierten en una atracción irresistible para los más chicos (y los que no lo son tanto).

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Con todo el conocimiento adquirido en el museo, los exploradores ya pueden partir a la búsqueda de huellas de dinosaurios en los Yacimientos de Icnitas, que se encuentran en varios tramos de costa entre los municipios de Gijón, desde el Cabo Torres, y Ribadesella. Hace más de 150 millones de años, en el período Jurásico, cuando los dinosaurios se desplazaban sobre los fangos o arenas de la zona que es actualmente Asturias, dejaban impresas las huellas de sus pisadas, conocidas también como icnitas.

Esto ha permitido conservar las pisadas de los plesiosaurios, pterosaurios, ictiosaurios y cocodrilos que se paseaban por allí sin saber que iban a convertirse en testigos imborrables de la Historia.

Para no perderse nada, lo más recomendable es reseguir una ruta que comience en Villaviciosa, donde se debe visitar la Playa de Merón, los acantilados de Oles, y el faro y puerto de Tazones. Sin olvidar, claro, que se trata de un coqueto núcleo urbano que combina la arquitectura más actual con edificios señoriales, así como los restos de una muralla medieval. Luego, en Colunga, centrarse en los acantilados de Llastres y la playa de la Griega, donde se esconde el primer yacimiento que se descubrió en Asturias, con las huellas de saurópodo más grandes del mundo. Y en Ribadesella no hay que perderse la playa homónima, la playa de Vega y los acantilados de tereñes.

TRAS EL OSO

Pero quizás los más pequeños de la casa no tengan alma de arqueólogos y prefieran observar animales contemporáneos en vez de fósiles y reproducciones. No hay problema,  porque Asturias es también el hogar del oso pardo y, aunque no se deja ver con facilidad, moverse por su hábitat natural ya es toda una experiencia.

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El Parque Natural de Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias es el mejor lugar de España para contemplar osos pardos en libertad. Existen diversas rutas guiadas para adentrarse en el bosque en busca de la oportunidad avistarlo con prismáticos y telescopio en total libertad. Además, los guías explican qué come, cómo vive, cómo son sus rastros, cuál es su estado actual de conservación y su histórica relación con el ser humano en estas montañas.

UN PANAL DE RICA MIEL

Y si no aparecen, quizás se le puede tentar con una de sus tentaciones favoritas: la miel. Y es que Fuentes del Narcea esconde algunos de los secretos mejores guardados en la obtención de este valioso néctar. Una de las actividades que más encaja con un viaje en familia es la que propone sumergirse en este mundo durante toda la mañana, comenzando con un desayuno especial osero, seguido de un tranquilo paseo interpretado por guías expertos que sumergen al visitante en los paisajes del Parque Natural de Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias. Y como colofón, los participantes asisten a una cata donde aprenden a diferenciar los distintos tipos de miel.

FAUNA FLUVIAL

Y del bosque al río, donde también se pueden correr muchas aventuras. El Paseo Fluvial del Río Eo discurre desde el Área Recreativa de El Piñeiro hasta la desembocadura del Arroyo del Ramalledo, en San Tirso de Abres. Durante su recorrido se puede observar una variada fauna: patos, garzas, nutrias, musarañas, mirlos acuáticos...

El itinerario también acerca al apasionante deporte de la pesca fluvial ya que durante la temporada de apertura de la pesca se puede divisar a los pescadores en el coto de la Pena y en la zona libre del puente de San Tirso.

BUSCADORES DE ORO

Relacionado también con el río, pero también con historia y la buena suerte, aparece una actividad que remite a tiempos pasados, cuando Asturias vivió su particular fiebre del oro desde incluso tiempos de los romanos.

El Museo del Oro de Navelgas (Tineo) –una zona conocida como el valle del Oro por su abundancia de yacimientos auríferos– explica paso a paso los pormenores de la búsqueda de oro y sus raíces históricas, y organiza talleres para todos los públicos de bateo. Para quien quiera iniciarse,  en la parte trasera del museo se encuentran dos grandes bañeras. El participante adquiere un cubo en la recepción del museo con arena que contiene 3 pepitas de oro natural y una probeta. La monitora realiza una demostración y una explicación sobre la técnica del bateo.

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Y para los ya avanzados, la Asociación de Buscadores de Oro Enrique Sanfiz oferta la actividad con monitores expertos y todo el material necesario para enseñar a aquellos que quieran probar suerte en los ríos de la zona.

Así que, sean huellas de dinosaurios, osos o pepitas de oro, Asturias deja a sus visitantes una huella imborrable.

DESCENSO EN POR LOS RÍOS MÁS EMBLEMÁTICOS

Los ríos asturianos presentan la característica común de ser ríos pequeños pero muy rápidos y caudalosos, ideales para descender en canoa o piragua. Es muy conocido el descenso por el río Sella, de 14 kilómetros, pero también existen otras opciones en el Navia, el Narcea, el Eo, el Quirós, el Cares o el Deva. 

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Descender el río Navia, por ejemplo, es una buena opción para toda la familia, ya que es de aguas tranquilas, sin apenas rápidos y con muy poca corriente. Además, es poco transitado incluso en pleno verano.

Quien quiera más adrenalina, puede buscar descensos de aguas bravas a bordo de una balsa neumática (rafting) o hidrotrineo (hidrospeed).