No hace falta irse lejos para hacer un safari: recorriendo España tras 10 especies emblemáticas
Recorremos España en busca de 10 especies emblemáticas que demuestran que nuestro país es también un estupendo lugar para irse de safari.

No serán leones y jirafas, pero tampoco habrá que viajar a la otra punta del globo ni empeñar el diente de oro para pasmarse ante una laguna cuajada de flamencos en uno de los atardeceres rojos del Delta del Ebro o de Doñana, para admirar el vuelo certero de águilas imperiales, buitres negros y quebrantahuesos, para echarse al monte por los territorios del lince, el oso pardo, el lobo… Como en todo safari, la paciencia y el silencio serán la norma.
Flamencos en el Delta del Ebro, Tarragona
De los casi 350 tipos de aves que se han identificado en el Delta del Ebro, los flamencos, con su plumaje rosado y las concentraciones que forman si las lluvias han sido generosas, son las más vistosas. En el mayor humedal de Cataluña, salpicado de miradores y torres de observación junto a lagunas y arrozales, el año pasado se reprodujeron más 3.000 parejas. Si bien muchas migran al sur en invierno, otras, con el cambio climático, ya permanecen en el Delta todo el año. Algo parecido sucede en otros parques donde avistarlos, como Doñana o la laguna Fuente de Piedra (Málaga), la mayor colonia de cría de la Península.

Cuándo: mejor de abril a septiembre.
Visitas organizadas: los safaris ecoculturales de Delta Polet, por 40 €, o los viajes de cuatro días, con transporte y hotel por 585 €, de Spainbirds. También, visitas guiadas a Fuente de Piedra o rutas como la senderista El Flamenco de Doñana Activa.
Buitres en Monfragüe, Cáceres
Unos 300.000 visitantes al año recalan por Monfragüe atraídos por las cerca de 600 parejas de buitres negros y algo más de 900 de buitres leonados del parque nacional y su zona periférica. Impone admirar a decenas de ellos, con sus casi tres metros de envergadura, dejándose llevar por las térmicas entre los cortados del Salto del Gitano o sobrevolando el castillo. Aunque excepcional para el birding, el parque extremeño no es el único donde espiar a estos carroñeros, abundantísimos también en la cercana sierra de San Pedro, por las Hoces del Duratón y las del Riaza (Segovia), por el Cañón del Río Lobos (Soria) o, entre tantos otros, el manchego Parque Nacional de Cabañeros.

Cuándo: mejor de primavera a comienzos de otoño.
Visitas organizadas: rutas ornitológicas con Monfragüe Treasures, de cuatro horas por 45 € adultos y 35 € niños, o, en el Cañón del Río Lobos, por 30 € con Soria Aventura.
Lince Ibérico en Doñana, Andalucía
El felino más amenazado del planeta tampoco se deja ver así como así. Un antiguo responsable de la Estación Biológica de Doñana nos confesaba habérselo topado apenas una veintena de veces en sus treinta años peinando el parque. Lo bueno es que su primer encuentro tuvo lugar justo el día que entró a trabajar en él, y, además, los linces se han multiplicado desde entonces. Sobre todo en la zona perimetral al parque nacional.

Aunque Doñana-Aljarafe fue un territorio emblemático para su recuperación y sus ecosistemas son de una belleza con difícil comparación, la población hoy se estima en 130 ejemplares. Salvo de visitar su Observatorio del Lince Ibérico, donde avistar alguno empleado para la cría en cautividad, casi será más probable cruzarse uno por la Sierra Morena Oriental, especialmente en los parques naturales de Cardeña-Montoro y Andújar y las áreas de reintroducción de Guadalmellato y Guarrizas, donde el último censo arrojó una cifra de 545 linces. Incluso en el valle extremeño de Matachel ya hay más que en Doñana, y en los Montes de Toledo superan los tres centenares.
Cuándo: mejor fuera del invierno.
Visitas organizadas: Wild Doñana, con rutas de cuatro horas por 45 € o, en Andújar y por 1.040 €, los viajes de cinco días, con alojamiento y comidas, de Iberian Lynx Land.
Águila Imperial en la Sierra Oeste, Madrid
Nuestra rapaz más amenazada vive una alentadora recuperación. Mientras en la pasada década de los 70 apenas quedaba medio centenar de parejas reproductoras, hoy suman más de 820 por el cuadrante centro y suroccidental de la Península. Sorprendentemente, por la proximidad a la capital, algunos de los mejores lugares para verlas son las campiñas del Jarama y el Henares, la Cuenca Alta del Manzanares o, a caballo entre Guadarrama y Gredos, la Sierra Oeste de Madrid. Sus municipios de Navas del Rey, San Martín de Valdeiglesias o Chapinería, con visita obligada al Centro de Educación Ambiental El Águila, serían buenos puntos de partida para salir a localizarlas por parajes como los encinares del río Cofio o la Vía Verde del Alberche junto al embalse de Picadas.

Cuándo: todo el año.
Visitas organizadas: excursiones de media jornada con Blue Nature, desde 27 €, o viajes de tres días que, además del alojamiento, incluyen su búsqueda también por los Montes de Toledo, desde 390 € con Inspirience.
Lobos en la Sierra de la Culebra, Zamora
A la espera de un nuevo censo nacional, se cree que puedan quedar entre 2.000 y 3.000 lobos ibéricos agrupados en unas 300 manadas. De lo que sí hay certeza es que, reducidos no hace tanto a lo más agreste del noroeste de España, ya han colonizado áreas al sur del Duero. Su presencia está consolidada incluso en sierras como la de Madrid; algo que celebran los conservacionistas tanto como inquieta a muchos ganaderos a pesar de que el lobo, siglos atrás, campeaba por casi toda la Península.

La sierra de la Culebra, amén de atesorar una de sus mayores densidades, es de las zonas que más ha apostado por convertir los avistamientos de lobos en un recurso económico para sus pueblos. Guiados por expertos y apostados con telescopios, se aguarda en claros donde hay más probabilidad de verlos a una distancia segura y, esencial, respetuosa con los animales. También en zonas como la Montaña de Riaño o la Palentina se organizan avistamientos y, junto a Puebla de Sanabria, el Centro del Lobo Ibérico permite admirar en semilibertad ejemplares heridos o decomisados por la Administración.
Cuándo: mejor a finales del verano y en otoño.
Visitas organizadas: los amaneceres con lobos de Llobu, desde 75 €; o las rutas de Aherca, entre 45 y 135 €.
Quebrantahuesos en Sobrarbe, Huesca
A estos singularísimos buitres el nombre les viene por su hábito de soltar al vuelo los huesos de carroña que, una vez partidos contra las piedras, engullirán. Se estima que haya entre 1.000 y 1.200 por todo el Pirineo. La comarca de Sobrarbe, en especial su Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, es excepcional para verlos en acción. Aunque por sus geografías deambulan desde urogallos hasta algún oso, el quebrantahuesos, de casi tres metros con las alas extendidas, será más fácil de ver por sus acantilados o localizando alimento desde alturas increíbles. En peligro de extinción, se sigue trabajando en su reintroducción por zonas como Picos de Europa, Cazorla, la sierra de Gredos o el Maestrazgo.

Cuándo: todo el año, aunque en invierno puede haber problemas de acceso.
Visitas organizadas: con empresas asociadas a Birding Aragón, tours fotográficos con SoloMonte, o, por 15 y 50 €, acceso en verano y oportunidades fotográficas en los hides del Pirineos Bird Center, ante un muladar al que acude el quebrantahuesos.
La berrea en Cabañeros, Castilla-La Mancha
De Picos de Europa a Doñana o al Parque Natural de los Alcornocales, de Cazorla y la sierra de Andújar a Monfragüe, la serranía de Cuenca o la selva de Irati, los ciervos campan por infinidad de geografías y en todas, cuando les llega el amor, los machos pelean con su cuerna bien crecida y braman al alimón en su intento por mostrarle a las hembras cuál de todos es el más fuerte. El Parque Nacional de Cabañeros y su entorno brindan escenarios de aúpa donde presenciarlo. Durante unas pocas semanas de otoño, el espectáculo está servido al adentrarse a pie o en 4x4 por las rañas del llamado Serengueti español. Algo más discreta, también la ronca de los gamos puede verse por numerosos territorios.

Cuándo: entre mediados de septiembre y mediados de octubre.
Visitas organizadas: rutas en 4x4 de 1,30 horas por el interior de Cabañeros, desde 20 € adultos y 15 € niños o, con menos masificación durante la berrea, en fincas próximas al parque con NaturExplora, por 140 € el vehículo para cuatro personas. En Monfragüe, desde 40 € con Destino Activo, o por Andújar con Birds & Lynx.
Grullas en Gallocanta, Aragón
Huyendo de los fríos de la zona norte de Europa, su arribo en organizadas bandadas en forma de V es un espectáculo tan visual como sonoro, con el característico trompeteo que entonan también cuando regresan al atardecer a sus dormideros tras un día más alimentándose por cultivos o dehesas. A caballo entre las provincias de Zaragoza y Teruel, por la laguna de Gallocanta recalan decenas de miles de grullas entre los meses de octubre y marzo. Según venga el año, la mayoría de ellas proseguirá su camino hacia el sur para la invernada. Sobre todo hacia Extremadura, con fenomenales concentraciones especialmente por las vegas del Guadiana.

Cuándo: en otoño e invierno.
Visitas organizadas: rutas gratuitas de tres horas en Gallocanta o, al sur, las de cuatro horas y media que organiza en 4x4, desde 40 €, Wildroots Extremadura.
Osos pardos en Somiedo, Asturias
Hace cuarenta años no quedaba ni un centenar de estos gigantes de dos metros de largo y hasta 200 kilos. La protección de sus hábitats y la lucha contra los furtivos han hecho posible que entre la zona oriental y occidental de la Cordillera Cantábrica hoy sumen cerca de 370. Por los Pirineos se dispersan unos 80 osos más, si bien aquí no son autóctonos, sino introducidos.

El Parque Natural de Somiedo, con una docena de rutas accesibles para hacer por libre, es uno de sus territorios estrella, aunque también deambulan por otras montañas del Principado de Asturias y Cantabria, de las provincias de León y Palencia, en Castilla y León, e incluso de Lugo, ya en Galicia. Eso sí, este carnívoro arrepentido —se nutre principalmente de frutos de los bosques— es esquivo por naturaleza. Ni adentrándose a pie por sus territorios con un guía experto en seguir su rastro se garantiza verlos de lejos, pero ayuda.
Cuándo: mejor en primavera y al final del verano.
Visitas organizadas: con Somiedo Experience, rutas de cuatro horas por 50 € adultos y 25 € niños, o por otras zonas de Asturias y también León, desde 40 €, con Biosfera Aventura. Los especialistas en la organización de viajes de naturaleza EcoWildlife, montan, desde 1.350 €, viajes de nueve días tras los Big Five de la fauna ibérica.
Cetáceos en el Estrecho, Andalucía
Aunque también se dan magníficos avistamientos de distintos tipos de delfines o ballenas de Canarias a Galicia, pasando por la Costa Brava, las aguas murcianas o el mar de Alborán, la confluencia del Atlántico y el Mediterráneo en el Estrecho de Gibraltar atrae hasta siete tipos de cetáceos: el delfín común, el listado y el mular, el cachalote, el rorcual, los calderones e incluso las orcas. Desde Tarifa y puntos cercanos parten singladuras de un par de horas a día completo en las que verlos despuntar sobre las olas y aprender de sus comportamientos.

Cuándo: mejor de mayo a octubre.
Visitas organizadas: salidas de dos o tres horas con Firmm, a partir de 45 € y descuento para niños, o las de cuatro horas en velero junto a dos biólogas de Ecolocaliza, desde 95 €. También por Canarias, Sotogrande y Denia, con WeWhale.
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