La espectacular montaña de sal que puedes visitar a una hora de Barcelona
Los amantes de la geología, la historia y la naturaleza tienen este ‘place to be’ en Cardona.

Una hora se tarda desde el centro de Barcelona hasta Cardona, municipio ubicado en la comarca del Bages que cuenta con una población de poco más de 4.500 habitantes. Un enclave en el que disfrutar de su castillo homónimo (que no tiene nada que envidiar a algunos de los castillos más bellos de España) o su centro histórico, declarado Bien Cultural de Interés Nacional en la categoría de conjunto histórico desde el año 1992.
Ahora bien, si por algo es conocida esta villa es por su espectacular montaña de sal, un fenómeno natural único en el mundo que a día de hoy todavía sigue creciendo a medida que la lluvia la erosiona. Sus 120 metros de altura son solo la parte visible de una estructura geológica que cuenta con más de dos kilómetros de profundidad y que ha servido, entre otras cosas, para abastecer de esta roca mineral a su población a lo largo de toda su historia.

Mina de sal potásica de Cardona
Durante años, Cardona albergó una de las minas de sal potásica más importantes del mundo, Nieves de Cardona, que se explotó durante casi seis décadas (desde 1929 hasta 1990). Hoy, el viejo recinto minero es el Parque Cultural de la Montaña de Sal, un espacio cultural en el que se divulga sobre la excepcionalidad geológica del yacimiento y la importancia de la sal.

Al llegar a Cardona, el imponente paisaje de la Montaña de Sal impresiona. Y más si tenemos en cuenta que esta formación geológica lleva en pie desde hace más de 40 millones de años. Llega el momento de adentrarnos en sus profundidades y el viajero podrá descender hasta los 80 metros para descubrir túneles y cavidades esculpidos por la mano del hombre y que, junto con las curiosas formas que adopta la naturaleza, forman una simbiosis perfecta, un espectáculo onírico que nos traslada a mundos de fantasía.

Historia y cultura minera en Cardona
La extracción de sal en Cardona se remonta a la época neolítica, cuando ya se reconocía el valor de este mineral. Sin embargo, no fue hasta la Edad Media cuando las minas alcanzaron su máximo esplendor, gracias a la concesión de privilegios reales y a la demanda creciente de sal, utilizada tanto para la conservación de alimentos como en diversas industrias.
Dentro de la Montaña de Sal, las estalactitas y estalagmitas de sal ofrecen una paleta de colores, que abarca desde el blanco puro hasta tonos rosados o anaranjados, debido a la combinación de diferentes minerales que se encuentran en la sal. Pero los atractivos no acaban aquí, ya que el viajero podrá acceder también al edificio de máquinas del pozo minero y contemplar una joya de la arqueología industrial: la maquinaria del pozo diseñada y construida por Alstom en los años 20. También se puede disfrutar de una exposición fotográfica o el vídeo ‘Alma minera’, que constituye un sentido homenaje a los mineros que trabajaron y que se dejaron la vida en este bello lugar.

La conocida como ‘Casa del Romero’ es hoy un Centro de Artesanía de la Sal, donde se pueden observar y adquirir piezas de artesanía hechas con sal, un recuerdo único hecho por artesanos locales que muestran su habilidad para transformar este mineral en objetos originales.
Minas de sal: el mejor plan veraniego
Si durante el verano tienes previsto visitar Barcelona, la costa Dorada o la Costa Brava, no deberías perderte esta visita a las Minas de Sal, ya que la humedad y la temperatura constante de las galerías subterráneas son una auténtica bendición en aquellos días que el calor no da tregua. Eso sí, no te olvides de sacar las entradas con antelación para evitar quedarte fuera si el aforo está completo. La entrada general cuesta 12,50 euros y se puede adquirir aquí. Y, como recomendación final si vas de excursión a la espectacular montaña de sal que puedes visitar a una hora de Barcelona, incluye una visita guiada en el recorrido para descubrir anécdotas, curiosidades e historias que harán que vuelvas a casa con la curiosidad satisfecha.
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