España tiene su propio Gran Cañón del Colorado y está al lado de Madrid
Explora un paisaje absolutamente impresionante que parece sacado de Arizona a solo una hora de Madrid.

Se habla del Gran Cañón del Colorado como un milagro geológico. Hace unos 70 millones de años, la meseta del Colorado fue elevándose muy poco a poco para terminar formando las Montañas Rocosas que se extienden entre Arizona, Nuevo México, Utah y Colorado y alcanzan los 3.000 metros de altitud. Desde que se creó el Parque Nacional del Gran Cañón en 1919, lo visitan más de 4,5 millones de personas al año, que quedan prendadas ante tan belleza y magnitud.

Así, es considerado uno de los paisajes más impresionantes del mundo y es tan cinematográfico, que, aunque no lo hayamos pisado, lo conocemos casi como a nuestra propia casa. Pero en España también tenemos un espectacular paisaje de barrancos rojizos. El conocido como Gran Cañón de España se encuentra a tan solo una hora de Madrid, en un pueblo de la provincia de Toledo, y constituye uno de los destinos geológicos más impresionantes del país.
Barrancas de Burujón
A 30 kilómetros de la ciudad de Toledo se abren paso las Barrancas de Burujón, en los términos municipales de Albarreal de Tajo, La Puebla de Montalbán y Burujón. El paisaje que se forma es el resultado de 25 millones de años en los que el viento y el agua han ido erosionando el terreno arcilloso en torno al embalse de Castrejón. Ocupan un kilómetro de largo y en su punto más alto, el Pico del Cambrón, alcanza los 100 metros. No es una altura tan impresionante como la del estadounidense, pero igual de atractiva.

En 2010 fue declarado Monumento Natural con el nombre de Barrancas de Castrejón y Calaña, aunque lo que verdaderamente lo lanzó a la fama fue un spot publicitario de Coca-Cola en el que un hombre se lanzaba al vacío sabiendo que lo rescataría un helicóptero. Y esto lo hacía en un entorno que llamó la atención de los televidentes. Con el tiempo se fue adaptando para recibir más y más visitantes, y ahora cuenta con un parking, varios miradores y una senda ecológica.
Caminante no hay camino...
Esta última es la excursión perfecta para los amantes del senderismo, hecha para disfrutar de unas vistas privilegiadas desde lugares como el Mirador de los Enebros o el Mirador del Cambrón, así como de una impresionante y variada fauna y flora. Son cuatro kilómetros de sendero con poca inclinación, por lo que no se tarda más de dos horas en completar. Por el camino se pueden observar aves de especies amenazadas como el búho real, el halcón pelegrino, el águila imperial ibérica o el buitre negro.

Aunque también hay un recorrido mucho más sencillo de solo 15 minutos cuyo único objetivo es la contemplación o incluso disfrutar de un picnic en el último mirador en el que hay mesas preparadas para poder hacerlo. Cualquier época del año es buena para visitarlo, pero es mejor huir del calor abrasador de La Mancha y escoger el otoño o la primavera para contemplar un paisaje mucho más agradable, verde y espectacular.
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