Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Parece Noruega, pero es España: los fiordos de Castilla y León tienen montañas gigantescas que caen en vertical sobre un mar de agua dulce, se pueden recorrer en barco y albergan un patrimonio histórico único

La travesía por las aguas de este enclave es una auténtica aventura.

Los fiordos de Castilla y León que ofrecen todo tipo de aventuras

Los fiordos de Castilla y León que ofrecen todo tipo de aventuras / Istock / Agnieszka Glowala

Para vivir una experiencia única, y sentirnos como si fuéramos hormigas diminutas ante la inmensidad de la naturaleza que nos rodea, no hace falta irse hasta Noruega, un lugar donde los fiordos marcan gran parte de la tierra. Mucho más cerca y nuestros, en Castilla y León se extiende una serie de fiordos que nada tienen que envidiarles a los del país nórdico; un embalse bordeado por altos picos e imponentes paredes de roca que parecen ser el hogar de gigantes.

Los impresionantes fiordos que se esconden en el norte de la península

Los impresionantes fiordos que se esconden en el norte de la península / Istock / Alberfb

Me estoy refiriendo a los conocidos fiordos leoneses de Riaño, los cuales se extienden a unos 100 kilómetros al noreste de la ciudad de León, en la vertiente sur de la Cordillera Cantábrica y protegidos por la majestuosidad del Parque Nacional de los Picos de Europa. Supongo que con esto queda ya claro que se trata de un entorno lleno de magia y encanto, pero por si acaso, prosigo a explicar un poco más acerca de este enclave tan especial del norte de la provincia de León.

Un viaje en barco por la Ribeira Sacra: los fiordos gallegos del Sil

Yan Carlos Toledo

Creados por la mano del hombre

Aunque a simple vista podría parecer que los fiordos leoneses han ido tomando forma de manera natural a lo largo de los siglos y los milenios, la realidad es que su creación recae íntegramente en la acción humana. Durante siglos, el agua ha corrido por este territorio, pero fue a mediados de la década de 1980 que se construyó el embalse del que hoy día podemos disfrutar.

El embalse de Riaño se creó a mediados de los años 80

El embalse de Riaño se creó a mediados de los años 80 / Istock / traveler1116

Como en muchos otros lugares del país ante una situación como ésta, los habitantes del Valle de Riaño estuvieron décadas oponiéndose a la construcción del embalse que almacena las aguas de los ríos Esla y Yuso. Desafortunadamente, el proyecto terminó llevándose a cabo, y fueron un total de nueve pueblos los que quedaron sumergidos bajo las aguas del nuevo embalse, incluido el “viejo Riaño”.

La sorpresa llegó cuando, de manera accidental, el embalse se convirtió, gracias a las aguas turquesa que bañan las montañas que lo rodean, en un lugar de gran interés paisajístico y turístico. La espectacularidad del entorno, a la que se suma la existencia de dos puentes que salvan el embalse, recuerda inevitablemente a los fiordos del norte de Europa, algo que todavía queda más resaltado cuando en invierno se cubre de nieve.

Los fiordos leoneses cubiertos de nieve

Los fiordos leoneses cubiertos de nieve / Istock / Cavan Images

Un entorno por descubrir

No es solo en invierno cuando podemos disfrutar de la belleza y la variedad de oportunidades que nos brindan los fiordos leoneses. De hecho, cualquier época del año es buena para descubrir este enclave tan especial. En los meses de otoño e invierno, cuando las temperaturas bajas y el entorno adopta una paleta de colores que varía entre los marrones y tonos ocres y una gran variedad de blancos, podemos disfrutar de la magia de la berrea del ciervo, acompañada de panorámicas que parecen estar sacadas directamente de una postal.

Por otro lado, en primavera y verano, el entorno se llena de vida, con la fauna y la vegetación despertándose y aportando color al Parque Regional Montaña de Riaño; además, estos meses son también ideales para practicar todo tipo de actividades acuáticas, como el piragüismo o una incursión en jetboat, y explorar algunas de las rutas de senderismo más emblemáticas del lugar, como la cueva de la vieja del monte o la senda de la mitología.

Pero si hay una actividad con la que podemos maravillarnos con el entorno durante todo el año, esa es la travesía en barco por el embalse. Con una capacidad para 60 visitantes y con una amplia variedad de rutas a lo largo del año, la excursión en barco ofrece la oportunidad de navegar por las aguas del pantano mientras observamos los paisajes de hayedos y robledales que lo rodean. A la belleza de la flora se le añade la posibilidad de avistar algunos de los habitantes salvajes que viven por el enclave, ya sea algún zorro, lobo o jabalí, además de brindar la oportunidad perfecta para avistar aves rapaces sobrevolando el lugar. En definitiva, un sueño hecho realidad.