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El espacio natural protegido perfecto para visitar en octubre tiene cañones de roca caliza y madroños con frutos rojos maduros: senderos junto a aguas cristalinas, miradores para buscar al quebrantahuesos y temperaturas suaves

Un recorrido entre ríos, paredes de caliza y bosques mediterráneos, con el otoño como una de las mejores épocas para caminar.

El espacio natural protegido perfecto para visitar en octubre tiene cañones de roca caliza y madroños con frutos rojos maduros

El espacio natural protegido perfecto para visitar en octubre tiene cañones de roca caliza y madroños con frutos rojos maduros / Istock / Miguel Perfectti

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Con la entrada de octubre, la montaña vuelve a convertirse en el lugar que todos los amantes de la naturaleza van buscando. Tras el intenso calor del verano vas a notar cómo llegan las primeras lluvias, bajan las temperaturas y los frutos de numerosas especies empiezan a dar pinceladas de color al monte. Si pones rumbo al nordeste de Jaén, el Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas te espera con una inmensa red de ríos, arroyos, cascadas y senderos.

Parque Natural de la Sierra de Cazorla, Segura y Las Villas

Parque Natural de la Sierra de Cazorla, Segura y Las Villas / Istock / Jose Antonio Aldeguer

Este mes es una época perfecta para que te calces las botas. Las propias guías turísticas de la provincia te recomiendan el otoño para acercarte a este territorio protegido, cuando el eco de la berrea del ciervo acompaña a las nuevas tonalidades del bosque y asoman los primeros níscalos bajo los pinares. Es también el momento exacto en el que maduran los frutos silvestres de la sierra, con los madroños como grandes protagonistas.

El primer parque nacional de España es el destino ideal para los amantes del senderismo: ubicado en el norte de la península, tiene más de un siglo de historia

Sara Fernández García

Un paisaje marcado por el agua

El agua va a ser uno de los grandes protagonistas a lo largo del viaje. Este espacio protegido abarca unas 210.000 hectáreas y conforma uno de los nudos hidrográficos más importantes del país: de aquí nacen ríos tan emblemáticos como el Guadalquivir y el Segura.

Embalse del Tranco, Valle del Guadalquivir, en el Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas

Embalse del Tranco, Valle del Guadalquivir, en el Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas / Istock / m-martinez

En tu itinerario no puede faltar una caminata junto al río Borosa, una de las rutas más famosas del parque. El sendero avanza pegado al cauce hasta adentrarse en la Cerrada de Elías, un impresionante cañón kárstico de unos 400 metros de longitud con paredes de roca vertical que superan los diez metros de altura. Es impresionante y en varios tramos vas a caminar literalmente suspendido sobre el río gracias a sus pasarelas de madera. Pero, y muy importante, consulta antes de salir el estado del trazado, ya que tras los intensos episodios de lluvia de este año la pasarela de la Cerrada de Elías ha estado en obras de restauración.

Si te ves con ganas (¡y fuerzas!), puedes prolongar el recorrido hasta la pintoresca laguna de Valdeazores entre pinares y formaciones geológicas. Si buscas una opción accesible para todos los públicos, acércate a la Cerrada del Utrero: un sencillo recorrido circular de 1,6 kilómetros que completas en apenas 45 minutos.

El mes de los frutos rojos y el madroñal

Octubre te regala además la explosión de color de sus frutos silvestres. En este monte vas a caminar entre encinas, cornicabras y, muy especialmente, madroños. Te va a encantar descubrir las pequeñas bayas de color rojo anaranjado del madroño destacando entre el verde de sus hojas. La Junta de Andalucía señala precisamente entre octubre y noviembre su periodo óptimo de maduración. Para contemplarlos en su pleno esplendor puedes recorrer senderos de bosque denso como la ruta de La Osera, en la Sierra de Las Villas.

Parque natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas

Parque natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas / wikimedia Commons/FrDr

Pero no podemos olvidarnos de uno de los grandes atractivos de estas montañas, y es que son una oportunidad fantástica para avistar aves rapaces. Desde sus cortados rocosos vas a poder ver planear a los buitres leonados y a las águilas aprovechando las corrientes térmicas.

Y si miras al cielo con atención, quizás tengas la suerte de divisar al majestuoso quebrantahuesos. Tras extinguirse en estas sierras a finales de 1986, la Junta impulsó un ambicioso programa de reintroducción que sigue dando frutos, con la liberación de nuevos ejemplares en el parque durante este mismo año. Tu mejor baza para intentarlo es acercarte al Mirador del Tapadero, junto a una pared con más de 200 metros de caída libre. Es uno de los puntos estratégicos donde, con un poco de suerte y unos prismáticos, podrás ver volar a esta especie recuperada.