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El espacio natural protegido perfecto para visitar en octubre es el paso migratorio de 30.000 aves: flamencos y garzas concentrados en las lagunas, carriles bici y barcas tradicionales

Se trata de un espacio precioso con un encanto muy especial y único en Cataluña.

Este lugar está lleno de aves migratorias y paisajes espectaculares

Este lugar está lleno de aves migratorias y paisajes espectaculares / Istock

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Octubre es un momento perfecto para viajar y descubrir lugares nuevos. Aunque cualquier mes lo es, octuibre tiene ese aura de nuevos comienzos que invita a adentrarse en aventuras antes de volver a la normalidad. Por eso, visitar el Parque Natural del Delta del Ebro en Tarragona es una buenísima idea para volver a la rutina con buen pie. En una escapada de dos o tres días tendrás suficiente para conocer este entorno tan especial.

Tarragona alberga la desembocadura del río Ebro después de un recorrido de 930 kilómetros desde su nacimiento en Cantabria. A su paso, deja un humedal donde flora y fauna conviven entre paisajes alucinantes: senderos entre arrozales, flamencos que crean un manto rosa en las lagunas, garzas que migran, playas salvajes donde parece que nunca nadie ha puesto un pie, barcas tradicionales cruzando el río y muchos otros atractivos.

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Adriana Fernández

Ciclismo, aves y cruceros

Para los amantes del cicloturismo también hay cabida en este espacio, ya que existe una red de mil kilómetros para explorarlo, entre arrozales, lagunas y miradores. Una de las rutas más famosas es la del margen del río Ebro y Amposta, que desciende en paralelo al cauce del río hacia Sant Jaume d'Enveja y la desembocadura. Aunque también destaca la Vía Verde del Delta o Deltebre, enlazando con pasarelas de madera y observatorios de aves.

El ciclismo es una de las actividades que hacer en el Delta del Ebro

El ciclismo es una de las actividades que hacer en el Delta del Ebro / Istock / Valenti Montes

Además de eso, es uno de los mejores destinos de Europa para la observación de aves, ya que cuenta con más de 300 especies registradas que viven en vastos humedales. El símbolo indiscutible es el flamenco común, pero también hay anátidas, garcetas, garzas reales, cigüeñelas, avocetas o cormoranes que se concentran, sobre todo, en las lagunas de la Tancada, Les Olles, La Encanyissada y El Garxal cuando empieza a hacer más frío.

Flamencos en el Delta del Ebro

Flamencos en el Delta del Ebro / Istock / Gerold Grotelueschen

Otra de las actividades destacadas es realizar un crucero por el tramo final del río hasta la desembocadura del mismo, navegando entre cañizales y aves acuáticas. Durante el trayecto es posible contemplar la isla de Buda desde una perspectiva privilegiada. Este es uno de los espacios naturales más singulares del Delta, un símbolo de patrimonio natural que no se puede visitar libremente porque se trata de una reserva protegida y propiedad privada.

Embarcaciones tradicionales en la bahía del Fangar

Embarcaciones tradicionales en la bahía del Fangar / Istock / Jose Arcos Aguilar

Un lugar donde mar y gastronomía se encuentran

Más allá de las tres actividades típicas de este parque, las opciones son infinitas, comenzando por la costa. La playa del Trabucador cuenta con casi seis kilómetros que conectan la península con la Punta de la Banya. Es salvaje y uno de los mejores lugares para ver la puesta de sol. Así como la Punta del Fangar, un paisaje donde parece que el desierto convive con el Mediterráneo. El faro, al que se llega caminando durante varios kilómetros, completa la estampa.

La playa del Trabucador en el Delta del Ebro

La playa del Trabucador en el Delta del Ebro / Istock / Eloi_Omella

En la zona también hay pueblos, como Poblenou del Delta, posiblemente el más mágico y encantador. Con calles teñidas de blanco por sus casas bajas y un ambiente en el que relajarse y degustar la gastronomía típica. Y es que esa es otra de sus grandes virtudes, ya que, aunque el arroz es el rey, hay otros protagonistas como anguila, mejillones, ostras y marisco de las bahías. Una manera deliciosa de concluir la escapada más inolvidable de octubre.