Escápate por los pueblos más bonitos de la Alcarria de Guadalajara
Siguiendo los pasos de Cela o no, la Alcarria es una comarca digna de conocer.

La Alcarria es "un hermoso país al que a la gente no le da la gana ir". Eso decía Camilo José Cela en su primer viaje a la Alcarria en 1946 que dio como resultado un libro del mismo nombre. Esa comarca de Guadalajara ha estado completamente olvidada durante años, casi de manera histórica, hasta que el escritor gallego la colocó en el mapa. Brevemente, eso sí, pues pronto los españoles parecieron olvidar que ese "hermoso país" sigue muy vivo, quizá ahora más que nunca.

Atravesar la capital desde Madrid y llegar al primer pueblo alcarreño, Taracena, es como si de pronto atravesaras una frontera entre países para avistar aquellos lugares en los que el tiempo parece haberse detenido. Seguir la ruta que marcó Cela en su viaje puede ser útil para conocer la Alcarria más profunda, con todos sus castillos -como el de Torija-, pero también es posible salirse del camino y desviarse para descubrir otros hermosos rincones que se esconden entre pueblos, como el embalse de Buendía en Sacedón que no estaba construido en los años 40.

Los más conocidos son poco visitados
Pueblos como Brihuega o Pastrana se han ido popularizando con el tiempo: el primero por albergar un festival dedicado a la lavanda y el segundo por su rico patrimonio relacionado con la Princesa de Éboli. Aunque la belleza de estos lugares es indudable, todos los que se encuentran entre medias cuentan con un encanto igual o mayor si cabe, debido a su carácter desconocido. Es el caso de Trillo, famoso por la central nuclear, pero con un atractivo que va mucho más allá de eso.

El río Tajo atraviesa el pueblo, sin encontrar una separación real entre las viviendas y el agua más que un espacio de prado al que se accede sin ningún tipo de problema. Siguiendo el cauce se van descubriendo unas impresionantes cascadasque dirigen la banda sonora del pueblo. A los lados se erigen las casas de piedra e incluso algún que otro restaurante con unas vistas privilegiadas a las aguas que marcan también las fiestas, durante las que los vecinos se bañan en él al tiempo que celebran.

Tranquilidad y buena comida
Pocos conocen el potencial del que gozan estas zonas, así como la tranquilidad que transmiten y la amabilidad de sus gentes, que acogen a cualquiera que se lanza a explorarlas. Así son y así lo saben los vecinos de Sacedón, una de las poblaciones más grandes de la comarca que cuenta tan solo 1.566 habitantes. Aun así, proponen al visitante una amplia variedad de planes como pasar el día en las playas de los embalses de Buendía y Entrepeñas o degustar la deliciosa gastronomía del lugar -destacando el restaurante Mariblanca-.

Habrá que aprovechar en estos pueblos más grandes para probar las comidas típicas, ya que los más pequeños algunos no tienen bar y otros abren solo a ciertas horas del día. Muy cerca de Sacedón se encuentra Cifuentes, uno de los pueblos más bellos de toda la provincia que guarda un patrimonio espectacular como sus iglesias o la judería, que aunque aparecen camuflados entre el resto de casas se distinguen a la perfección como edificios radicalmente diferentes. No ocurre lo mismo con la antigua casa de la Princesa de Éboli, que no está señalada de ningún modo.

Cifuentes, Gárgoles, Durón, Budia o Tendilla son otros de los tantos pueblos que pueden descubrirse al paso por la Alcarria. El viaje de Cela fue tan prolífico como revelador. Los españoles conocieron una España atrasada y pobre, cuya imagen no gustó demasiado, pero que ha ido evolucionando hasta convertirse en una comarca rica que todavía conserva la esencia de aquello que presenció el escritor. Ese aislamiento que supuso un lastre durante la posguerra, es un beneficio respecto a otros sitios donde el turismo es su perdición.
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