El verano de 2026 abre nuevas posibilidades para explorar Tivat y Bucarest, dos destinos muy distintos entre sí pero unidos por un mismo espíritu: el de una Europa todavía poco transitada, donde naturaleza, patrimonio y vida urbana conviven con autenticidad.

El histórico pueblo de Perast, uno de los rincones más pintorescos de la bahía de Kotor, en Montenegro.

El histórico pueblo de Perast, uno de los rincones más pintorescos de la bahía de Kotor, en Montenegro. / DaLiu

¿Por qué Tivat se ha convertido en uno de los refugios del Adriático?

En la costa de Montenegro, a orillas de la espectacular bahía de Kotor, la pequeña ciudad de Tivat se ha convertido en uno de los secretos mejor guardados del Adriático.

Este paisaje, a menudo comparado con un fiordo mediterráneo, forma una amplia ría donde las montañas descienden abruptamente hacia un mar profundo y tranquilo, creando una de las estampas más sorprendentes de la región.

El paseo marítimo de Tivat, con las montañas que rodean la bahía de Kotor reflejadas en el Adriático.

El paseo marítimo de Tivat, con las montañas que rodean la bahía de Kotor reflejadas en el Adriático. / Olga Gont

Durante años Tivat fue una localidad discreta, vinculada a la vida marítima. Sin embargo, en la última década ha vivido una transformación notable, en parte gracias al desarrollo de Porto Montenegro, un elegante puerto deportivo rodeado de restaurantes, terrazas y boutiques que ha dado al destino un aire cosmopolita sin perder su esencia costera.

Desde aquí es fácil explorar algunos de los lugares más evocadores de la bahía. Entre ellos destaca la iglesia de Nuestra Señora de las Rocas, un pequeño santuario levantado sobre un islote artificial frente a la histórica localidad de Perast, rodeado de leyendas marineras y considerado uno de los paisajes más fotogénicos de Montenegro.

Vista de la bahía de Kotor desde la torre de la iglesia, con el casco histórico y las montañas que definen uno de los paisajes más singulares del Adriático.

Vista de la bahía de Kotor desde la torre de la iglesia, con el casco histórico y las montañas que definen uno de los paisajes más singulares del Adriático. / Tunart

Otro de los atractivos de Tivat es su cercanía a muchos de los lugares más emblemáticos de la zona. La ciudad medieval de Kotor, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, se encuentra a menos de media hora, con su laberinto de calles de piedra, iglesias románicas y murallas que ascienden por la montaña.

Además, el aeropuerto de Tivat se sitúa a escasos minutos del litoral, lo que permite pasar del avión al mar en muy poco tiempo, una ventaja poco habitual en destinos costeros del Mediterráneo.

Durante el verano de 2026, Iberia operará dos vuelos semanales entre Madrid y Tivat (martes y sábados), entre el 18 de julio y el 15 de septiembre, facilitando el acceso a uno de los paisajes más espectaculares del Adriático.

Con este nuevo destino, al que se suma Bucarest en esta temporada estival, aerolínea amplia sus rutas estacionales, ofreciendo a las clientes nuevas alternativas de viaje, que se suman a las rutas de verano ya consolidadas y al aumento de frecuencias en otros destinos clave de Europa. 

Todo ello forma parte del Plan de Vuelo 2030, la hoja de ruta con la que Iberia impulsa su crecimiento y la consolidación de Madrid como gran hub de conexión entre Europa y América.

¿Qué ver en Bucarest, el “Pequeño París” que nunca duerme?

Si el Adriático ofrece calma y paisajes luminosos, Bucarest seduce por su energía urbana. La capital de Rumanía ha sido conocida durante décadas como el “Pequeño París del Este”, un sobrenombre que remite a sus amplias avenidas, sus edificios neoclásicos y su intensa vida cultural.

Terrazas y edificios históricos en el casco antiguo de Bucarest, uno de los barrios más animados de la capital rumana.

Terrazas y edificios históricos en el casco antiguo de Bucarest, uno de los barrios más animados de la capital rumana. / LordRunar

Pero Bucarest es también una ciudad de contrastes. El monumental Palacio del Parlamento, construido durante el régimen de Nicolae Ceaușescu, es uno de los edificios administrativos más grandes del mundo y uno de los símbolos más reconocibles de la ciudad.

A pocos minutos de allí aparece otro rostro muy distinto: el barrio histórico de Lipscani, corazón del casco antiguo, donde calles empedradas, bares, galerías y restaurantes llenan el ambiente de vida a cualquier hora del día.

Interior de Cărturești Carusel, considerada una de las librerías más bellas de Europa y uno de los espacios culturales más emblemáticos de Bucarest.

Interior de Cărturești Carusel, considerada una de las librerías más bellas de Europa y uno de los espacios culturales más emblemáticos de Bucarest. / Rafael_Wiedenmeier

En medio de esta mezcla de historia y modernidad surgen espacios inesperados. Uno de los más conocidos es Cărturești Carusel, una espectacular librería instalada en un edificio restaurado del siglo XIX que se ha convertido en uno de los lugares más fotografiados de la ciudad.

Para quienes buscan un momento de calma, los jardines de Cișmigiu ofrecen uno de los parques más antiguos de Bucarest. Sus senderos arbolados, pequeños lagos y terrazas lo convierten en un lugar perfecto para observar la vida cotidiana de la ciudad.

El monumental Palacio del Parlamento de Bucarest, uno de los edificios administrativos más grandes del mundo.

El monumental Palacio del Parlamento de Bucarest, uno de los edificios administrativos más grandes del mundo. / Prill

Hoy Bucarest vive un momento de reinvención cultural. Cafeterías de autor, galerías contemporáneas y una vibrante escena creativa han transformado la capital rumana en una de las ciudades más interesantes de Europa del Este.

Durante el verano de 2026, Iberia operará dos vuelos semanales entre Madrid y Bucarest (miércoles y domingos), entre el 3 de junio y el 30 de septiembre, lo que facilita descubrir una capital europea donde historia, arquitectura y vida nocturna conviven con naturalidad.