Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

La escapada perfecta para un fin de semana de otoño está a una hora de Valencia: 700 habitantes, puentes colgantes sobre un río turquesa y las pozas donde se baña media Comunitat

El otoño es una de las mejores épocas para hacer escapadas a lugares tan bonitos como este del interior de Valencia.

Este pueblo valenciano es de los más bonitos y desconocidos de la Comunitat

Este pueblo valenciano es de los más bonitos y desconocidos de la Comunitat / Istock / Marlene Vicente

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Las mejores escapadas no siempre están a un paso de Madrid, aunque sea el centro geográfico de España. Si nos vamos al litoral levantino encontramos parajes absolutamente espectaculares que están también al lado de su capital. A una hora en coche de Valencia se encuentra uno de esos lugares: Chulilla, un pueblo de interior de unos 700 habitantes al que no le hace falta la costa, pues cuenta con uno de los pantanos más visitados de la Comunitat.

El pueblo de Chulilla en Valencia en plena montaña

El pueblo de Chulilla en Valencia en plena montaña / Istock / ANNA BARANOVA

Este curioso pueblo está enmarcado en el Paraje Natural Municipal Los Calderones, donde existen un gran número de senderos que son perfectos para un fin de semana. Chulilla, en la comarca de Los Serranos, es un pueblo digno de recorrer, comenzando por su increíble castillo abierto al público. Es de origen musulmán y se alza sobre una montaña, desde donde se obtienen unas vistas espectaculares del cañón del río Turia.

Los 5 rincones secretos de Valencia que solo un auténtico valenciano te enseñaría

Adriana Fernández

El casco urbano se caracteriza por tener calles estrechas ornamentadas por las fachadas blancas de las viviendas. En una de las callejuelas se abre paso la iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles, del siglo XVIII. Desde este punto, continúa hacia el mirador de La Peñeta para apreciar la postal sobre el Turia desde otro ángulo. Así como desde la zona de la ermita de San José o San Josepe, también del siglo XVIII.

El pantano valenciano que parece canadiense

Pero lo más popular de Chulilla es el famoso Charco Azul al que se llega por la ruta de los Pantaneros de Chulilla, un sendero que discurre por puentes colgantes sobre aguas turquesas entre paredes de más de 80 metros de altura. Es precisamente esta ruta la que convierte al pueblo en uno de los destinos de interior más bonitos de Valencia. Además, el baño está permitido, por lo que cada verano se llena de locales que acuden a refrescarse.

El Charco Azul de Chulilla en Valencia

El Charco Azul de Chulilla en Valencia / Istock / David Marfil

Esta ruta circular cuenta con 10 kilómetros de extensión y puede completarse en un tiempo aproximado de tres horas. Su desnivel es de 300 metros y su dificultad es media, por lo que es recomendable para personas que tengan buena forma física y estén un poco acostumbradas a hacer rutas de senderismo. Comienza en el casco urbano de Chulilla, desde donde se llega al margen del río Turia para iniciar el paseo más bonito de la zona -hay rutas más cortas, pero no más bellas-.

La garganta que ha formado el río Turia con la erosión

La garganta que ha formado el río Turia con la erosión / Istock / ANNA BARANOVA

La ruta para llegar a las pozas más bonitas de Valencia

El primer punto interesante que aparece es el mirador de Compuertas, con una panorámica privilegiada hacia el embalse. A continuación, el mirador de la Carrucha, con vistas al Charco Azul y el Salto. Si se continúa un poco más se alcanza una pequeña cascada y, más adelante, los Calderones, una garganta con paredes verticales de casi 100 metros de alto que se ha ido formando por la erosión y el paso del tiempo. Aquí empieza la ruta por los puentes colgantes.

La ruta de los puentes colgantes en Chulilla

La ruta de los puentes colgantes en Chulilla / Istock / TONO BALAGUER

Los puentes van bordeando el desfiladero y lo cruzan de un lado a otro. El primero tiene una altura de 15 metros y una longitud de 20, y el segundo de 5 y 28 respectivamente. Al cruzar estas pasarelas nos topamos con paisajes muy diversos, como bosques de ribera y el matorral mediterráneo. Además de los restos de la ermita de San José de los Gancheros, del siglo XVII, dedicada a uno de los oficios más duros y arriesgados del país.