Escapada por la frontera segoviana: postales medievales de Sepúlveda a Ayllón
Si tienes un fin de semana largo y te apetece descubrir algunos de los pueblos medievales más bonitos te España, no te pierdas esta ruta por 4 pueblos de la frontera segoviana. Naturaleza, historia y gastronomía en una escapada de auténtico lujo.

Viaje en el tiempo por Segovia: explora pueblos medievales como Sepúlveda, Maderuelo, Riaza o Ayllón. / Istock
Ahora que hemos dejado la Semana Santa atrás (y sus buenas torrijas, todo hay que decirlo), enfilamos los meses previos a las vacaciones de verano con varios puentes en el horizonte y más ganas que nunca de disfrutar de alguna que otra escapadita. Las playas las vamos a dejar para más adelante y nos decantamos por lo rural. A menos de dos horas de Madrid por la carretera de Burgos vamos a recorrer algunos pueblos de la frontera segoviana, que nos ofrecen una impresionante postal medieval desde Sepúlveda a Ayllón, pasando por Riaza y Maderuelo. ¿Nos acompañas?

Empezamos la escapada en Sepúlveda y su plaza Mayor. / Istock / JUAN ENRIQUE DEL BARRIO
Sepúlveda, la villa de las 7 llaves
Arrancamos en Sepúlveda, el pueblo de las 7 llaves y una de las villas más bonitas de Segovia. El centro neurálgico es su Plaza Mayor, rectangular y parcialmente porticada. Una joya en la que nos quedaríamos toda la tarde viendo a la gente pasar (como en estas otras plazas de pueblo). La iglesia de El Salvador se ve desde prácticamente todos los rincones y su visita resulta imprescindible. Y, ya que estamos con el patrimonio religioso, tampoco podemos dejar de visitar la iglesia de Nuestra Señora de la Peña, o la de San Bartolomé.

Adriana Fernández
La iglesia de los Santos Justo y Pastor, que fue declarada Monumento Nacional en 1931, alberga en su interior desde el año 2007 el museo de los Fueros. Su visita resulta muy interesante, ya que el viajero descubrirá la historia de Sepúlveda, lo que eran fueros, su utilidad durante la Repoblación y su importancia para Sepúlveda.

Un buen plan es callejear por Sepúlveda sin rumbo fijo. / Istock / SAMI AUVINEN
En pleno centro de la villa, adherido a los torreones de la muralla y junto a una de sus puertas, se localiza el edificio de la antigua cárcel, acondicionado desde 2014 como centro de interpretación. En sus 400 metros cuadrados acoge una exposición permanente que muestra el uso y las formas de vida en este tipo de cárceles. La entrada cuesta 3 euros, pero también se puede comprar una conjunta que incluya la visita al museo de los Fueros por 4 euros.
Pasear por el casco histórico de Sepúlveda nos permitirá descubrir rincones llenos de historia, pero no podemos olvidar que estamos a las puertas de uno de los espacios naturales más impresionantes de Castilla y León: el Parque Natural de las Hoces del Duratón. Si tenemos varios días para disfrutar de la zona, hay que dedicar una jornada a descubrir los impresionantes cañones esculpidos por el río Duratón y, si miramos al cielo, seguramente divisemos algún que otro buitre leonado; de hecho, nos encontramos ante una de las mayores colonias de estas aves rapaces en Europa.

La plaza Mayor de Riaza es ideal para pasar la tarde. / Istock / Helena GH
Riaza, vistas privilegiadas a la sierra de Ayllón
Siguiendo la ruta hacia el nordeste, el camino nos conduce hasta Riaza, otro pueblo encantador que destaca por su arquitectura tradicional. Al igual que Sepúlveda, cuenta también con una plaza mayor porticada. Eso sí, en este caso es redonda, ya que antiguamente se utilizaba como coso taurino. Hoy día, en cambio, se puede disfrutar de un refrigerio en alguna de sus terrazas o, si es lunes, disfrutar de un mercadillo de lo más animado que nada tiene que envidiar a los más curiosos de Madrid.
En Riaza lo mejor es callejear sin prisa y, como por arte de magia, nos iremos topando con algunos lugares de interés como la iglesia de Nuestra Señora del Manto, del siglo XV o la ermita de San Roque, situada en el parque de El Rasero, una zona recreativa con vistas a la Sierra de Ayllón.

Naturaleza en estado puro: el cañón del río Riaza. / Istock / Alfredo Ruiz
Maderuelo: el pueblo más bonito
Muy cerca de Riaza se encuentra Maderuelo, considerado por muchos viajeros como el pueblo medieval más bonito de España. Situado sobre una colina y rodeado por las aguas del embalse de Linares, forma parte de Los Pueblos Más Bonitos de España desde 2013.
Uno de los atractivos de Maderuelo son sus iglesias románicas de San Miguel, y de Santa María. Esta última cuenta con una impresionante colección de arte religioso. Y si el viajero es amante de la arquitectura sacra, tampoco debería dejar de explorar en los alrededores las ermitas de Castroboda (donde se venera a la Virgen de Castroboda, patrona de la localidad) y de la Vera Cruz, que data de finales del siglo XI y, según cuenta la tradición, fue construida por los templarios.

Maderuelo se alza en lo alto de una colina bañada por el embalse de Linares. / Istock / Vunav V
Ayllón: pueblo medieval de cuento
El recorrido culmina en Ayllón, el pueblo rojo de Segovia perfecto para una escapada y, sin duda, uno de los grandes referentes del patrimonio en la frontera segoviana. Su conjunto histórico-artístico está perfectamente cuidado, con casitas de piedra, entramados de madera y su impresionante plaza mayor. Entre sus monumentos, el viajero no puede perderse el arco medieval de entrada a la villa, la iglesia de San Miguel y varios palacios que reflejan su importancia histórica.
A pocos pasos de la plaza mayor nos topamos con el palacio de las Contreras, un edificio de estilo gótico isabelino declarado Monumento Histórico-Artístico en 1969, y en cuyo interior se conservan artesonados y un mobiliario que es digno de admirar y una fantasía para cualquier amante de las antigüedades. Si seguimos callejeando, descubrimos el antiguo convento de las monjas concepcionistas, edificio que cuenta con una portada que luce el escudo de sus fundadores, los marqueses de Villena. Eso sí, hoy es un alojamiento rural.

La plaza Mayor de Ayllón es, sencillamente, una delicia medieval. / Istock / JUAN ENRIQUE DEL BARRIO
Hemos llegado al final de nuestra ruta, pero este viaje no está completo si no nos detenemos en la gastronomía segoviana, ya que constituye uno de los grandes reclamos de la zona. El lechazo asado en horno de leña es el plato estrella, junto con el famoso cochinillo, que se pueden degustar tanto en los restaurantes tradicionales como en los propios alojamientos rurales si se piden a domicilio.
En definitiva, escaparse un fin de semana o un puente para recorrer la ruta entre Sepúlveda y Ayllón es una opción fantástica para ir recargando pilas antes de que lleguen las vacaciones de verano y los termómetros no nos den tregua. Además, esta escapada combina historia, naturaleza y gastronomía en la frontera segoviana, un entorno absolutamente privilegiado.
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