La ermita más espectacular de España está en la sierra más bonita de Navarra: a más de 1.200 metros de altura, Bien de Interés Cultural y con forma de fortaleza

La comunidad foral de Navarra esconde uno de los templos más impresionantes de España, lugar de peregrinaje desde hace siglos.

Es uno de los templos más antiguos y bonitos de Navarra
Es uno de los templos más antiguos y bonitos de Navarra / Istock

Antiguamente, se creía que cuanto más alto se construía un templo, más cerca de Dios estaba. La espiritualidad ha sido muy importante a lo largo de la historia. Se sabe que incluso los pueblos más prehistóricos rendían culto a algo que creían más grande que ellos y que el mundo propio. Aunque el ser humano ha evolucionado mucho, todavía seguimos teniendo las mismas preguntas. Quizá por eso nos llaman tanto la atención los edificios religiosos.

La belleza y el cuidado con el que se erigían estos templos continúa siendo digno de admiración a día de hoy. La Sierra de Aralar en el término de Uharte Arakil de Navarra esconde uno de esos lugares donde no importan las creencias, pues hasta el más ateo queda impregnado con su grandiosidad. Se trata del santuario de San Miguel de Excelsis, uno de los centros de espiritualidad más antiguos y enraizados de toda la comunidad de Navarra, a más ni menos que 1.265 metros y considerado Bien de Interés Cultural.

Redacción Viajar

El santuario de Navarra que siempre tiene las puertas abiertas

Como bien se dice en el blog oficial del sitio, "las puertas del santuario están siempre abiertas para acoger a los peregrinos y visitantes que llegan hasta este bello paraje cargado de historia y de devoción, de leyenda y de arte". Lo primero que destaca es su iglesia, una auténtica joya de la arquitectura románica, que alberga un frontal de esmaltes que se considera una obra maestra de la orfebrería europea del siglo XII.

El santuario de San Miguel de Aralar en Navarra

El santuario de San Miguel de Aralar en Navarra

/ Istock / Nestor Martinez Nieva

La imagen titular de San Miguel de Aralar, revestida de plata sobredorada, gobierna sobre todo lo demás. Sobre su cabeza porta la Cruz de la Salvación y, cada año, recorre cientos de pueblos, colegios, entidades y parroquias llevando consigo el anuncio de la Resurrección de Cristo. La primera vez que salió del santuario fue en el año 1127 y desde entonces no ha dejado de hacerlo. El resto de días del año descansa junto a la imagen del Ángel de Aralar.

El retablo del interior de la capilla de San Miguel de Aralar

El retablo del interior de la capilla de San Miguel de Aralar

/ Wikicommons. Josu Goñi Etxabe

San Miguel de Excelsis se construyó en el siglo IX como señal de fe y devoción de todos los peregrinos que han pasado y siguen pasando por allí. Su interior está repleto de piezas de arte que son verdaderos tesoros, como el retablo esmaltado de Santa María, una obra elaborada por los mejores orfebres y esmaltadores de Limoges del siglo XII. Su importancia era enorme, y ya solo el nombre de la sierra da una pista sobre ello.

Leyendas en un entorno natural privilegiado

Existe una teoría que dice que "ara" en euskera antiguo se traduce como "altar", mientras que "lur" o "lurra" es "tierra", así que Aralar significa algo así como "altar en la tierra". Esta explicación cobra mucho sentido cuando conocemos los dólmenes casi milenarios que salpican el hayedo situado junto al santuario y que confirman que los antiguos humanos también veían este como un lugar sagrado. Además de religiosidad, también encierra leyendas muy curiosas.

El entorno natural de San Miguel de Aralar

El entorno natural de San Miguel de Aralar

/ Wikicommons. Oier Peñagarikano Arenaza

Se cuenta que las cadenas que hay en la entrada de la capilla se ató los pies el caballero Teodosio de Goñi como penitencia. Viajó desde Roma con el objetivo de encontrar el perdón tras haber matado a su padre por accidente. Se acabó instalando como ermitaño y un día apareció un dragón que trató de devorarlo. Invocó a San Miguel y bajó de los cielos para devolver al dragón a su cueva, soltando las cadenas de Teodosio de manera milagrosa.

Hoy se dice que la capilla está construida sobre aquella cueva en la que un día habitó el temido dragón. De hecho, a la derecha del altar se conserva un hueco que conecta con ella y a través del cual se escuchaba el rugido del dragón. Que no era más que el viento soplando entre las formaciones kársticas de la Sierra de Aralar. Un espacio natural que se convierte en un destino en sí mismo repleto de belleza y marcado por sus simas, manantiales, montes y praderas.

El corazón de la Sierra de Aralar

El corazón de la Sierra de Aralar

/ Istock / poliki

Es un paisaje donde dominan las hayas y los dólmenes que reafirman la teoría del altar en la tierra. Donde pastan multitud de ovejas lachas, con cuya leche se elabora el queso Idiazábal, pues lleva tres milenios siendo testigo de trashumancia y pastoreo. Se encuentra entre Navarra y Guipúzcoa, por lo que la humedad de la zona ayuda a que siempre se vea de un color verde intenso que hace que no nos sintamos en un altar, sino en el mismo paraíso terrenal.

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