La ermita más bonita de España está pegada a un desfiladero y tallada en roca rojiza: del siglo XIII, de estilo románico-gótico y con un mirador espectacular
Descubrimos este pequeño santuario escondido entre vertiginosas paredes de roca.

Uno de los ejemplos más claros de la arquitectura eclesiástica, las ermitas están presentes en prácticamente todos los rincones del país. Cada una con su estilo y personalidad propia, adaptándose al entorno y época en la que fue construida, lo que sin duda tienen todas ellas en común es la sensación de espiritualidad y paz que transmiten tanto a peregrinos como a meros visitantes.

Algo no muy común entre las ermitas es que estén talladas en la roca, construidas aprovechando los recovecos que forman las paredes de montañas y acantilados, ofreciendo un refugio además de santuario. De éstas, la más conocida y que seguramente nos viene a todos a la cabeza casi de inmediato es el santuario de Covadonga, en Asturias; un milagro de la arquitectura construido en el interior de una cueva.
En Castilla-La Mancha, en la provincia de Guadalajara, se halla otra ermita, también tallada en roca y cuya belleza y mística no tienen nada que envidiarle al santuario de Covadonga.
Al fondo de un barranco
En la pequeña localidad de Ventosa, a poco más de hora y media al noreste de la ciudad de Guadalajara, la ermita de la Virgen de la Hoz es un secreto muy bien guardado construido debajo de unas imponentes rocas de arenisca rojiza y a orillas del río Gallo, el cual ha moldeado, a lo largo de los siglos, el Barranco de la Hoz en el que se encuentra la ermita.
Según cuenta la tradición, a principios del siglo XII, un joven pastor de Ventosa que andaba en busca de una de sus ovejas encontró la imagen de la Virgen escondida entre las aperturas del barranco. A raíz de la fuerte devoción por esa Virgen que nació, se decidió construir en el mismo lugar un templo y una casa que pudiera acoger a los numeroso devotos que acudían a venerarla desde todos los rincones de la comarca.
En armonía con el entorno
Construida en la parte inferior de peñascos rojizos de hasta 200 metros de altura, la ermita de la Virgen de la Hoz cuenta con una única nave de planta rectangular, con un ábside de cabecera plana y una bóveda de cañón. A pesar de que el estilo de origen es románico, el templo cuenta también con elementos de estilo gótico, entre los que destaca el Pórtico sur que da acceso al templo. En el lado opuesto a éste, en el interior de la ermita, se encuentra la Gruta de la Aparición, una pequeña brecha donde una imagen de la Virgen señala el punto en el que supuestamente tuvo lugar su aparición siglos atrás.

Forma parte también del complejo de la ermita la hospedería, cuyo edificio rodea la ermita y la protege de la carretera que transcurre junto al complejo. En la puerta de la hospedería destaca una talla en roca de unos cancerberos que sostienen un escudo de armas y dan la bienvenida a los peregrinos. Además de la hospedería, hay también un restaurante.
Al fondo del conjunto, a través de un pórtico podrás acceder a unas escaleras, las cuales se transforman en un pequeño sendero y conducen hasta los tres miradores ubicados en lo alto de las paredes del desfiladero. Aunque no se trata de un recorrido demasiado largo, sí que tiene una pendiente bastante pronunciada, y en algunos tramos el terreno no es del todo llano, por lo que se recomienda llevar el calzado adecuado. Una vez en la cima, quedarás maravillado con las impresionantes panorámicas del entorno que ofrecen los balcones, tanto del río Gallo, como de las formaciones rocosas conocidas como el Huso y la Rueca o las cuevas que se abren en la roca.

Cómo llegar
La ermita se sitúa en la carretera GU-958, a cinco minutos de la localidad de Ventosa en dirección a Torete y Cuevas Labradas. Una vez allí, es muy sencillo dejar el coche, ya que el complejo cuenta con varias zonas de aparcamiento para coches.
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