La ermita de Asturias construida sobre un dolmen prehistórico: tiene restos megalíticos y está en la primera capital del reino asturiano

Existen rincones en el mundo en el que la fe, la historia y la naturaleza se mezclan por placer y se convierten en lugares que son un talismán para los viajeros.

Una peculiar ermita sobre un dólmen que está en uno de los pueblos más bonitos de Asturias.
Una peculiar ermita sobre un dólmen que está en uno de los pueblos más bonitos de Asturias. / Istock

El viajero percibe aquí una quietud singular, distinta a la de otros de los tantos enclaves religiosos que se reparten por la Península Ibérica. El cristianismo, como otras religiones dominantes, supo apropiarse de espacios sagrados mucho más antiguos y esta es una prueba de ello. En Asturias existe un ejemplo tan expresivo como fascinante de este diálogo entre épocas: esta ermita levantada literalmente sobre un dolmen prehistórico.

La ermita de Asturias que fue construida sobre un dolmen prehistórico

La ermita de Asturias que fue construida sobre un dolmen prehistórico

/ Istock / curtoicurto

Declarada Monumento Nacional en 1931, este paraje conserva restos de decoración geométrica que remiten a antiguos rituales neolíticos, aunque su estado de conservación es sumamente delicado. El conjunto se alza en el barrio de Contranquil, en un enclave discreto que obliga al viajero a contemplar. Es la Ermita de Santa Cruz, en Cangas de Onís, uno de los pocos ejemplos en Europa donde un edificio cristiano se asienta sobre una estructura megalítica. ¿No resulta fascinante?

Adriana Fernández

La Ermita asturiana que se alza sobre un dolmen prehistórico

Bajo el suelo de la pequeña ermita se conserva un monumento funerario de más de 5.000 años de antigüedad, compuesto por cinco grandes lajas de piedra que, junto a otras dos de menor tamaño, delimitan una cámara rectangular. La losa principal, situada en la cabecera, marca el eje de un espacio que fue sagrado hace mucho. Sobre ese túmulo neolítico se construyó, en el año 737, una capilla prerrománica ordenada por el rey Favila y su esposa Froiluba.

La Ermita de Santa Cruz (Cangas de Onís)

La Ermita de Santa Cruz (Cangas de Onís)

/ Istock / Daria Maksimova

El templo rendía homenaje tanto a Pelayo, figura clave de los inicios del reino astur, como a la Cruz de la Victoria, emblema asociado a la batalla de Covadonga y a la consolidación del poder cristiano en la región. La edificación original fue sustituida en el siglo XVII por una nueva iglesia, consagrada en 1632, cuyos restos han llegado hasta nuestros días tras varias restauraciones.

El contexto histórico de este monumento religioso

Durante la Guerra Civil fue destruido con la intención de dejar al descubierto el dolmen que, siglos antes, los constructores habían decidido respetar. Gracias a la documentación gráfica conservada, la ermita pudo ser restaurada y hoy permite contemplar, desde su interior, la cámara megalítica, elevada más de tres metros y construida con piedras de los ríos cercanos.

Pero no es solo eso lo que le hace especial, es realmente el contexto histórico el que amplifica su valor: Cangas de Onís fue la primera capital del Reino de Asturias, germen de la resistencia cristiana tras la invasión musulmana y punto clave en la formación de los reinos peninsulares.

Lo que está claro es que este dolmen cristianizado es una rareza dentro del patrimonio peninsular, donde, la fe, la memoria y la piedra conviven desde hace milenios.,

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