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Entramos en el pueblo donde mejor se come de España, conocido como “la capital gallega del cocido”: tiene una feria de Interés Turístico Internacional, productos de matanza, tradición ganadera y una receta que llena bares y restaurantes

Si existe un paraíso gastronómico en España, está escondido en algún rincón de Galicia: el mejor cocido del país se celebra en una de sus festividades más carácterísticas, declarada Interés Turístico Internacional. ¿Qué podría salir mal?

El pueblo donde mejor se come de España está en Galicia, tiene una feria de Interés Turístico Internacional y el cocido más deseado del país

El pueblo donde mejor se come de España está en Galicia, tiene una feria de Interés Turístico Internacional y el cocido más deseado del país / Istock

Situado en pleno interior gallego, entre Santiago de Compostela y las Rías Baixas, este municipio se ha convertido en una referencia imprescindible para quienes viajan con el apetito como brújula. No es casualidad que muchas listas gastronómicas lo señalen como uno de los grandes destinos culinarios de Galicia. Lleva décadas construyendo una identidad alrededor de un plato que aquí se vive con devoción tanto entre sus vecinos de toda la vida, como con sus visitantes: el cocido.

Pero reducir Lalín únicamente a su gastronomía sería quedarse a medio camino. La capital de la comarca do Deza es también uno de los territorios con mayor herencia celta de Galicia. Más de una treintena de castros repartidos por el municipio recuerdan un pasado remoto que todavía parece sentirse entre bosques y pequeñas parroquias. Incluso el moderno edificio del Concello, conocido como el Castro Tecnolóxico, rinde homenaje a esas raíces ancestrales con una arquitectura inspirada en los antiguos asentamientos circulares celtas.

El pueblo donde mejor se come de España es un lugar clave para peregrinos: el pulpo es el plato más famoso, tiene una catedral declarada Monumento Histórico-Artístico y murallas del siglo XII

Adriana Fernández

Más allá de la mesa

El entorno invita a descubrir otra cara del municipio. La Carballeira de Barcia, con sus robles centenarios perfectamente alineados, ofrece uno de los paisajes naturales más singulares de la provincia. También merecen una visita los pazos históricos repartidos por la comarca y el Museo Ramón María Aller, dedicado al célebre astrónomo nacido en Lalín.

La iglesia de Lalín (Pontevedra)

La iglesia de Lalín (Pontevedra) / Istock

Un municipio que gira alrededor de un plato: el cocido como principal atractivo

El cocido es el gran motor emocional de Lalín, es una celebración de la cocina tradicional gallega. Una mesa donde el cerdo se convierte en protagonista absoluto y donde cada ingrediente tiene su papel perfectamente definido. Lacón, cacheira, costilla, chorizos, grelos, garbanzos, cachelos o tocino forman un conjunto contundente, generoso y cocinado durante varios días de preparación. Cada ingrediente tiene su momento y cada familia presume de su propia fórmula.

La importancia de este plato es tal que el municipio celebra cada año la conocida Feira do Cocido, declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional. Durante semanas, especialmente en invierno, Lalín se llena de visitantes dispuestos a recorrer sus restaurantes en busca de la versión perfecta de este icono gastronómico. El ambiente durante el Mes do Cocido transforma la localidad en una auténtica capital del sabor. Las calles se llenan de música tradicional, pasacalles, mercados y actividades culturales.

La estatua del cerdo de Lalín

La estatua del cerdo de Lalín / WikimediaCommons

Sin olvidar, por supuesto, el famoso monumento al cerdo, en plena calle Colón: una estatua que define perfectamente el orgullo con el que aquí se vive esta tradición.

Dónde comer el mejor cocido (y las mejores carnes) en Lalín

Entre los restaurantes más conocidos destacan casas históricas como La Molinera o Cabanas, auténticos referentes para quienes buscan una experiencia gastro completa. En sus mesas, además de excelentes carnes y embutidos, aparecen buenos vinos gallegos y una hospitalidad que forma parte esencial de la experiencia.

Es pensarlo y que se abra el apetito, ¿no crees?