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Entramos en el municipio a 23 kilómetros de Madrid donde se rodó 'Aquí no hay quien viva': así es 20 años después de que se apagaran las cámaras

En un polígono industrial del sur de Madrid, propiedad de José Luis Moreno, se construyó primero el edificio de 'Desengaño 21' y después, sin cambiar de dirección, el de 'La que se avecina'.

Los alrededores de Moraleja de Enmedio

Los alrededores de Moraleja de Enmedio / Wikicommons / wortofree madrid

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Este verano se cumplen veinte años desde que 'Aquí no hay quien viva' rodó su último capítulo, emitido el 6 de julio de 2006, y con él se apagaron las luces de un plató que había convertido a un municipio del sur de Madrid en la dirección más atípica de la televisión española. Lo que en apariencia fue un cierre no lo fue del todo: en ese mismo edificio, sin mudarse un solo metro, nació apenas unos meses después 'La que se avecina', que este mismo verano ha recibido la confirmación de su decimoctava temporada, mientras la diecisiete termina de rodarse para llegar a la plataforma antes de que acabe el año. Pocos escenarios en España pueden presumir de haber sostenido, casi sin descanso, dos de las comedias más vistas de la televisión nacional durante prácticamente un cuarto de siglo.

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Adriana Fernández

Según recoge El Periódico de España, todo empezó en un polígono industrial del sur de la Comunidad de Madrid, a 23 kilómetros de la capital, en un municipio que hasta entonces vivía ajeno al foco mediático. Moraleja de Enmedio, poco más que un cruce de carreteras entre Fuenlabrada y Navalcarnero, se convertiría sin proponérselo en la dirección postal de una de las comunidades de vecinos más disfuncionales de la ficción española.

Ayuntamiento de Moraleja de Enmedio

Ayuntamiento de Moraleja de Enmedio / Wikicommons / By Dirección General de Turismo. Consejería de Economía e Innovación Tecnológica. Comunidad de Madrid - http://mediateca.educa.madrid.org/imagen/ver.php?id_imagen=bung54ylvfatbb8r, CC BY 3.0 es, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=9103398

La finca que nunca dejó de rodar

El origen de todo está en el Polígono Industrial Barrionuevo donde, a través de su productora Kulteperalia SL, se levantó un complejo formado por cinco naves que suman más de 5.000 metros cuadrados construidos. Ahí se construyeron los decorados de 'Aquí no hay quien viva', la serie creada por Alberto Caballero que entre 2003 y 2006 convirtió a los vecinos de Desengaño 21 en un fenómeno de Antena 3, con Emilio Aragón, Fernando Tejero y José Luis Gil sosteniendo un edificio donde nunca pasaba nada bueno y siempre pasaba de todo.

Cuando la serie terminó, el plató no se quedó vacío ni un instante. Los mismos hermanos Caballero regresaron a las mismas naves de Moraleja de Enmedio para levantar, desde 2007, la comunidad de Montepinar de 'La que se avecina', con Contubernio Films produciendo para Telecinco primero y para Amazon Prime Video después. Ahí permaneció el rodaje quince años, hasta 2022, cuando la producción se trasladó a Pozuelo de Alarcón tras el final del contrato con las instalaciones madrileñas. Para entonces, el municipio ya había quedado grabado en el imaginario colectivo como el lugar donde nació —y resistió— una de las fórmulas de comedia más longevas de la televisión española.

Parque municipal Arroyo del Caño en Moraleja de Enmedio

Parque municipal Arroyo del Caño en Moraleja de Enmedio / Wikicommons / By Dirección General de Turismo. Consejería de Economía e Innovación Tecnológica. Comunidad de Madrid - http://mediateca.educa.madrid.org/imagen/ver.php?id_imagen=d73wstro9tncomn3, CC BY 3.0 es, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=9103459

Lo curioso es que Moraleja de Enmedio, con apenas unos miles de habitantes, existía mucho antes de que ningún guionista pensara en ella. Las primeras referencias documentales del núcleo se remontan al siglo XIII, cuando la Tierra de Segovia repartía su territorio en sexmos y la zona empezaba a poblarse con castellanos venidos del norte. El propio nombre del municipio, que alude al moral, recuerda ese origen agrícola y ganadero muy anterior a cualquier plató.

Parroquia de San Millán de Moraleja de Enmedio

Parroquia de San Millán de Moraleja de Enmedio / Wikicommons / By Dirección General de Turismo. Consejería de Economía e Innovación Tecnológica. Comunidad de Madrid - http://mediateca.educa.madrid.org/imagen/ver.php?id_imagen=b2ook2llfsml48tm, CC BY 3.0 es, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=9104452

Entre San Millán y el cocido de los miércoles

Ese pasado medieval y agrícola sigue visible en el centro del pueblo, en la Plaza de la Constitución, donde se alza la Iglesia Parroquial de San Millán. El templo actual, del siglo XX, se levantó sobre los restos de un edificio anterior de 1534, y conserva en su interior un retablo barroco del siglo XVIII con una talla original del Niño Jesús de la Bola, además de ser conocida localmente por el llamado Prodigio Eucarístico de las Sagradas Formas, que atrae devoción y visitas propias más allá de la fama televisiva del municipio. A pocos metros, la Fuente de los Tres Caños completa un paseo breve pero denso en historia, y la Ermita de San Sebastián añade otra parada para quien quiera estirar la visita.

Parroquia de San Millán en Moraleja de Enmedio

Parroquia de San Millán en Moraleja de Enmedio / Wikicommons / By Dirección General de Turismo. Consejería de Economía e Innovación Tecnológica. Comunidad de Madrid - http://mediateca.educa.madrid.org/imagen/ver.php?id_imagen=9rii7ovp91czakrp, CC BY 3.0 es, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=9104481

Quien llegue desde Madrid puede hacerlo por carretera, también desde Fuenlabrada, pero existen líneas de autobús interurbano que conectan el municipio con Príncipe Pío, Móstoles, Fuenlabrada y Arroyomolinos, así que no hace falta coche para acercarse. Allí, merece la pena reservar tiempo para el Parque Municipal Arroyo del Caño, uno de los dos pulmones verdes del pueblo junto al Parque 1º de Mayo, integrado en el Parque Regional del curso medio del río Guadarrama, con sendas para caminar lejos del asfalto del polígono. Y para cerrar la visita, el Mesón Cachorro, en la calle Somosierra, es la referencia gastronómica del municipio: un mesón de estilo castellano donde el cocido madrileño de los miércoles se ha convertido en tradición local, junto a un cachopo generoso y raciones pensadas para compartir, todo ello a precios que rondan los 10 o 13 euros por el menú del día.