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Entramos en la "ciudad del vino y el caballo" que recibe La Vuelta a España 2026: un alcázar almohade, bodegas centenarias y la cuna mundial del flamenco

En 32,5 kilómetros de contrarreloj se cruzan un alcázar almohade, bodegas centenarias y barrios preciosos. Y ahora, más que nunca, es el momento perfecto para visitarlo por La Vuelta a España 2026.

Es uno de los lugares de Andalucía que ya deberías conocer.

Es uno de los lugares de Andalucía que ya deberías conocer. / Istock

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El próximo 10 de septiembre, La Vuelta a España afronta una de esas jornadas que pueden cambiar por completo la clasificación. No habrá un ataque en la última subida ni un esprint agónico en meta. Será una contrarreloj individual: cada corredor saldrá solo, sin compañeros ni rivales alrededor, con un único enemigo delante: el cronómetro.

Son 32,5 kilómetros. No parecen demasiados, pero llegan en un momento clave, cuando apenas quedan tres etapas antes del final de la carrera en Granada. A esas alturas, unos pocos segundos pueden separar el podio de la decepción.

La Vuelta pasa por uno de los imprescindibles de Andalucía.

La Vuelta pasa por uno de los imprescindibles de Andalucía. / Istock / unaihuiziphotography

Mientras el pelotón se juega buena parte de La Vuelta sobre ese asfalto, el recorrido atravesará un paisaje que los ciclistas apenas tendrán tiempo de mirar. A un lado y otro quedan siglos de historia, bodegas donde el vino envejece sin prisas, barrios ligados al flamenco y edificios que llevan en pie mucho antes de que existieran las bicicletas. Todo eso está en Jerez de la Frontera.

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Sara Fernández García

Un recorrido que funciona como carta de presentación

La contrarreloj unirá dos ciudades gaditanas. Los corredores saldrán de El Puerto de Santa María a partir de las 14:06 y pondrán rumbo a Jerez, donde está previsto que el último participante cruce la meta alrededor de las 17:30.

Catedral de Jerez de la Frontera, Cádiz

Catedral de Jerez de la Frontera, Cádiz / Istock

Por el camino, el trazado dejará atrás las barriadas de El Portal y Lomopardo, pasará junto a la Entidad Local Autónoma de Estella del Marqués y entrará en Jerez por la avenida de Europa. Después llegarán la Glorieta del Tío Pepe, un nombre que ya dice bastante de la ciudad, la rotonda del Minotauro y, finalmente, la avenida Alcalde Álvaro Domecq, junto a la Plaza del Caballo, donde estará instalada la fan zone “Parque Vuelta”.

Sin proponérselo, el recorrido termina dibujando buena parte de la identidad jerezana.

Pintoresca calle de Jerez de la Frontera

Pintoresca calle de Jerez de la Frontera / Istock

Jerez es, para empezar, una ciudad inseparable del vino. En pleno casco urbano conviven bodegas históricas como González Byass, Sandeman o Fundador, junto a enormes naves donde el jerez lleva generaciones criándose con la paciencia que exige el sistema de soleras y criaderas. Muchas de ellas están hoy abiertas al visitante.

También está el caballo. La Real Escuela Andaluza del Arte Ecuestre es uno de los grandes referentes internacionales de la doma clásica y, cada mes de mayo, la Feria del Caballo llena el parque González Hontoria de casetas, música y trajes de flamenca. La fiesta está reconocida como de Interés Turístico Internacional desde 1980.

Vista de la Catedral de Jerez

Vista de la Catedral de Jerez / Istock / Detlef Voigt info@gph-foto.de

Este 2026, además, Jerez concentra dos reconocimientos importantes: es Capital Española de la Gastronomía y Capital Europea del Vino, justo el año en que vuelve a celebrar su tradicional Fiesta de la Vendimia. La contrarreloj no necesita desviarse para contarlo: buena parte de esa historia queda prácticamente al borde de la carretera.

Un alcázar que ya estaba allí antes de los Reyes Católicos

Muy cerca del recorrido urbano se encuentra el Alcázar de Jerez, uno de los grandes vestigios de la etapa andalusí de la ciudad. Su origen se sitúa en el siglo XII y está considerado uno de los conjuntos almohades mejor conservados de la península.

Vista de la Plaza de la Asunción en el centro histórico de jerez

Vista de la Plaza de la Asunción en el centro histórico de jerez / Istock / Nando Lardi

Para hacerse una idea de su antigüedad basta con mirar el calendario: Jerez pasó definitivamente a manos cristianas en 1264, durante el reinado de Alfonso X. Para entonces, aquellas murallas llevaban ya más de un siglo en pie. Dentro del recinto aún se conservan algunos de sus elementos más antiguos, entre ellos la mezquita, los baños árabes, las puertas originales y una torre octogonal que ha sobrevivido al paso de ocho siglos.

Con el tiempo fueron apareciendo nuevas construcciones. En el siglo XV se levantó la Torre del Homenaje, vinculada a Rodrigo Ponce de León, marqués de Cádiz. Más tarde, entre los siglos XVII y XVIII, se construyó el palacio barroco de Villavicencio.

Alcázar de Jerez de la Frontera

Alcázar de Jerez de la Frontera / Istock / 5

En una de sus torres funciona hoy una cámara oscura que permite contemplar Jerez en tiempo real mediante un sistema de espejos y lentes. Desde allí arriba se extiende la ciudad entera. También el mismo entramado de avenidas por el que, el 10 de septiembre, los corredores pasarán a toda velocidad sin posibilidad de levantar demasiado la vista del manillar.

Los barrios donde el flamenco sigue siendo cosa de cada día

Jerez ocupa un lugar central en la historia del flamenco. Junto a Triana y Cádiz forma parte de uno de los grandes ejes históricos del cante, y nombres fundamentales del género están ligados a sus calles. De aquí procedía Tío Luis el de la Juliana, considerado uno de los primeros cantaores de los que existe constancia escrita. Y de barrios como Santiago y San Miguel han salido figuras como Manuel Torre, Terremoto de Jerez o La Paquera.

Callejón de los Ciegos, Jerez.

Callejón de los Ciegos, Jerez. / Istock

La ciudad ha hecho especialmente suyos palos como la seguiriya y la bulería. Pero lo importante es que el flamenco en Jerez no pertenece únicamente al pasado. Sigue presente en peñas, tablaos, fiestas familiares y reuniones de barrio. No hace falta buscarlo en un museo para encontrarlo.

Esa misma mezcla de tradición popular y personalidad propia también ha llegado a la cocina. Uno de sus nombres más reconocidos es Juanlu Fernández, jerezano y antiguo segundo de cocina de Ángel León en Aponiente. Al frente de LÚ, Cocina y Alma, cuenta con dos estrellas Michelin, la segunda llegó en noviembre de 2024, y una bodega con más de 600 referencias de vinos de Jerez, algunas procedentes incluso de casas que ya han desaparecido.

La iglesia de San Miguel en la localidad de Jerez de la Frontera

La iglesia de San Miguel en la localidad de Jerez de la Frontera / Istock

Su propuesta combina el recetario gaditano con técnicas de la alta cocina francesa, pero parte de sabores profundamente reconocibles en la zona: la berza gitana, el rabo de toro, los riñones al jerez o el tocino de cielo.

Al final, esa es quizá la mejor forma de entender lo que ocurrirá el 10 de septiembre. Durante unas horas, Jerez será el escenario de una lucha contra el reloj. Pero alrededor de la carrera seguirá estando todo lo demás: el vino, los caballos, el flamenco, la cocina y una ciudad acostumbrada desde hace siglos a vivir a un ritmo bastante distinto al de una contrarreloj.

La alcaldesa, María José García-Pelayo, lo resumió recientemente con una frase sencilla: “El deporte marida con el flamenco, con el vino, con la gastronomía”.