El encantador pueblo de España que ha enamorado a la jet set de Europa: 27 kilómetros de playas y un centro histórico con pasado romano
Detrás de los yates y el gran lujo se esconde un típico pueblo andaluz de casitas blancas y plazas con naranjos.

Lujo y discreción son dos palabras que parecen contrarias, como los dos lados opuestos de un ángulo que están condenados a no encontrarse jamás. Y más cuando de lo que venimos a hablar es de un destino turístico que gusta, y mucho, entre la gente VIP: porque allí donde hay un famoso, hay un paparazzi intentando pillarle. Y eso, discreto, discreto, no parece.
Pero las apariencias engañan, también en cuestiones de hacer turismo. Hay un lugar en España que suele estar en el top de los destinos favoritos de jet set, famosos y grandes fortunas internacionales. Y no, no es nuevo. Se trata de un lugar que ya estuvo en el foco de todas las miradas desde los años 50, pero sobre todo a partir del ‘boom’ turístico de los 70.
Sin embargo, lo curioso, es que con los años y la decadencia de aquella jet set que lo puso de moda, está viviendo un renacer, algo así como una segunda edad de oro en la que la discreción y la autenticidad parecen marcar la pauta. Y está en Málaga, el destino que parece no pasar nunca de moda en la Costa del Sol.

De la playa infinita a su tranquilo centro histórico
Sus 27 kilómetros de playa, flanqueados por un cinturón montañoso y un clima suave casi durante todo el año, hacen de Marbella un destino más que apetecible en cualquier momento. Pero no todo es lujo y postuero.
Existe una Marbella discreta, tranquila, acogedora y sencilla, tan tradicional que a ojos de quien visita sus callejuelas del centro por primera vez, le chocará encontrarse con ese ambiente tan de pueblo.

Los callejones del centro son estrechos, empedrados y en su mayoría peatonales. Casitas de dos o tres plantas sencillas, de fachadas blancas, plazuelas con terrazas, entre naranjos y palmeras, y rejas llenas de flores que perfuman de azahar todo a su alrededor. Como si no fuera la misma Marbella de los beach clubs ni las hamacas de hotelazos en primera línea de playa (casi) privada.

Los primeros famosos en asentarse en Marbella
Es lo que parece gustar a la nueva jet set, que se refugia en los hoteles boutique y con encanto del centro. El mismo centro que, según estudios arqueológicos, hubo primero un asentamiento romano. Y su legado todavía es visible en la ciudad (desde los sillares de la muralla a tres capiteles jónicos que se pueden ver incrustados en ella).

Es la otra Marbella, la que se aleja de los tópicos y presenta una imagen de típico pueblo andaluz. Se ve en la plaza de los Naranjos, de origen renacentista y rodeada de edificios históricos más que representativos (el ayuntamiento, del siglo XVI, o la antigua Casa del Corregidor, levantada en el XVII). Y sí, Marbella también tiene castillo, una antigua fortaleza del siglo IX, y hasta un torreón de origen musulmán. Y aunque a muchos les cueste creerlo, estos tesoros siempre han estado ahí, mucho antes que los yates de lujo y los coches de alta gama. La clave está en querer descubrirla.
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