El Embalse de Orellana: bienvenidos a la playa de Badajoz

El mejor chapuzón tierra adentro tiene lugar en este enclave, favorecido con la bandera azul

Noelia Ferreiro
 | 
Foto: Kallerna | Wikicommons

Es un secreto a voces que a muchos deja de piedra: una playa extremeña en toda regla, un arenal con bandera azul como en la propia costa, un rincón húmedo donde darse un merecido chapuzón tierra adentro.

Hablamos del Embalse de Orellana en la provincia de Badajoz. El más grande de los situados en el tramo medio del río. Muy frecuentado en los meses de verano, este enclave al que llaman la Costa Dulce resulta magnífico para disfrutar de todo cuanto define a una playa: arena, un chiringuito a la sombra de los eucaliptus, alquiler de piraguas y un puñado de centros donde animarse a la práctica de vela o de esquí acuático.

Embalse de Orellana, Badajoz
Embalse de Orellana, Badajoz | Adolfobrigido | Wikicommons

Pesca y deportes náuticos

Aunque el Embalse de Orellana fue pionero en lograr la distinción que la certifica como excelente para el baño, resulta también apropiado para la pesca y los deportes náuticos. O simplemente para maravillarse con su entorno: el privilegiado paisaje de La Siberia extremeña, dibujado de bosques y dehesas. Un inmenso espacio natural favorecido por humedales. Es, de hecho, una de las pocas zonas húmedas de Extremadura que pertenecen a la lista de humedales establecidos en el Convenio de Ramsar, junto otros lugares tan importantes como las Tablas de Daimiel, Doñana o el delta del Ebro.

Embalse de Orellana, Badajoz
Vista aérea del Embalse de Orellana, en Badajoz | Rodelar | Wikicommons

También es un lugar especialmente apto para observar una fauna interesante que tiene en las aves el grupo de mayor relevancia. Desde el mirador de Puerto Peña, con vistas a los farallones donde anidan los buitres leonados, se ve sobrevolara a las águilas (real, perdicera y pescadora), los alimoches y los halcones peregrinos, junto a los menos conocidos avión roquero, roquero solitario y cernícalo primilla. Y en las laderas ocupadas por dehesas que se adentran hasta la orilla del embalse, se pueden observar el críalo, la urraca, la tórtola común y el rabilargo, entre otros.

Embalse de Orellana, Badajoz
Embalse de Orellana, Badajoz | Axel Coton Gutierrez | Wikicommons

Bonito entorno

Pero más allá del rostro turístico de Orellana, que forma parte del conjunto de embalses situados al Este de Extremadura (el Embalse de la Serena, el Pantano del Zújar, el embalse de García Sola, y la Reserva Natural del Cíjara) conocido como los Grandes Embalses, hay que señalar también sus otros usos relevantes. El principal es el riego de miles de hectáreas de todas las Vegas Bajas de Extremadura, así como el de servir de abastecimiento para algunos de los pueblos de la zona, sobre todo en determinadas épocas del año. Incluso hay una pequeña central hidroeléctrica que aprovecha el salto para producir energía.

La presa, que fue finalizada en 1963, después de muchos años de construcción, modificó el entorno, las comunicaciones y las actividades tradicionales de una población que habita entre las comarcas de La Serena y La Siberia. Estas regiones, para quienes no las conozcan, merecen ser visitadas para descubrir sus paisajes únicos, agraciados con una rica gastronomía y unas gentes cálidas y hospitalarias.