El edificio más visitado de Europa, por delante del Louvre y el Coliseo, no tiene una sola línea recta y está en España: "La línea recta pertenece al hombre, la línea curva, a Dios"
Un maravilloso edificio declarado Patrimonio de la Humanidad, y ubicado en una de las manzanas más emblemáticas de Barcelona.

El edificio sin una sola línea recta que fue declarado Patrimonio de la Humanidad / Istock / pawel.gaul
Este año se cumplen cien años de la fatídica muerte de Antoni Gaudí, nuestro arquitecto más internacional y uno de los mejores de la historia. Sus creaciones, incluidas en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, siguen maravillando, décadas después, a todos aquellos que se acercan; ya sea el Parc Güell, la Pedrera, o la Sagrada Familia -que, una vez esté terminada, de seguro será uno de los templos religiosos más impresionantes de todo el mundo.

El techo de la Casa Batlló, popularmente llamado "el lomo del dragón" / Istock / efired
Otro de estos emblemáticos edificios diseñado por Gaudí, y que año tras año sigue atrayendo a turistas de todos los rincones del planeta (solo hace falta pasearse por delante de la fachada y ver la marabunta de turistas que, cada día, se congrega a sus puertas de sol a sol), es la fascinante Casa Batlló. En el número 43 de Paseo de Gràcia, en la llamada “Manzana de la discordia”, el edificio es uno de los mayores exponentes de la arquitectura modernista, y cada año recibe más de un millón de visitantes.

Adriana Fernández
Una joya arquitectónica
Originalmente construido en el año 1877 por Emili Sala i Cortés (profesor de arquitectura de Antoni Gaudí), en 1903 el edificio fue adquirido por Josep Batlló i Casanovas, un importante industrial textil de la ciudad. Éste encargó a Gaudí el diseño de un nuevo edificio; en vez de derribar la casa y erigir una nueva en su lugar, entre 1904 y 1906, Gaudí llevó a cabo una reforma integral del edificio -cambiando por completo la fachada, redistribuyendo la tabiquería interior, y ampliando el patio de luces-, convirtiendo el interior en una auténtica obra de arte.
Llena de color, la fachada principal destaca por su apariencia ondulada donde la piedra, el vidrio y la cerámica son protagonistas. Así, cuando recibe los primeros rayos de sol de la mañana, los destellos la dotan de vida e invitan a un viaje por el mar. Coronando el edificio, el espectacular tejado recuerda al lomo escamado de dragón. Son muchas las interpretaciones que apuntan a la leyenda de Sant Jordi como inspiración para el diseño de la fachada; de hecho, a lo largo de su historia, el edificio ha sido conocido con el sobrenombre de la casa del dragón (no, no es aquí donde viven los Targaryen).

El diseño de la fachada principal es de inspiración marina / Istock / NANCY PAUWELS
A partir de la década de los 50, cuando dejó de pertenecer a la familia Batlló, el edificio acogió diferentes empresas y particulares, hasta que en la década de los 90 pasó a manos de sus actuales propietarios, la familia Bernat. Después de una restauración íntegra, la familia abrió la casa a la sociedad, ofreciendo el espacio para eventos. Años más tarde, en 2002, empezó a acoger también visitas culturales.
Descubriendo los secretos de la casa
La visita al interior del edificio comienza, como no podía ser de otra manera, por el maravilloso vestíbulo. Con un aspecto que parece recordar a las profundidades marinas, es desde aquí por donde se accede a la planta principal del edificio, el corazón de la Casa Batlló. En esta planta se hallan el despacho del señor Batlló, en el centro de la cual se encuentra una curiosa chimenea con forma de seta, y el salón principal de la casa, presidido por un gran ventanal que deja pasar la luz.

El bonito patio de luces del edificio / Istock / VitalyEdush
A lo largo del recorrido, la gran ausencia de líneas rectas nos recuerda esa mítica frase de Gaudí: “La línea recta pertenece al hombre, la línea curva, a Dios”. Esta gran predominancia de las formas curvilíneas se puede seguir observando en los otros espacios de la casa: el patio de luces; el patio interior, ideado como un jardín de vidrio; el desván, inspirado en el mediterráneo y evocando el costillar de un animal; y la azotea, presidida por cuatro chimeneas y popularmente llamada “el lomo del dragón”.
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