El edificio menos conocido de Gaudí fue su primera gran obra: declarado Patrimonio de la Humanidad, es una casa de veraneo que se inspira en el estilo neomudéjar

Escondido entre las estrechas calles del encantador barrio de Gràcia, fue diseñado por Gaudí cuando tan solo tenía 30 años.

La primera gran obra de Gaudí es una verdadera desconocida
La primera gran obra de Gaudí es una verdadera desconocida / Istock / OlyaSolodenko

Hablamos muy a menudo de como Antoni Gaudí es nuestro arquitecto más internacional, solo hace falta ver lo imposible que es pasearse tranquilamente por delante de monumentos como la Sagrada Familia o la Casa Batlló, ya que sus aceras están invadidas por turistas en cualquier momento del día. La lástima, y algo que seguro que a Gaudí, desde donde quiera que nos observe, también le duele un poco, es que en su catálogo de obras hay verdaderas obras maestras que pasan prácticamente desapercibidas por el público general.

La Casa Batlló es una de las obras insígnia de Gaudí

La Casa Batlló es una de las obras insígnia de Gaudí

/ Istock / pawel.gaul

El otro día os hablaba de El Xalet del Catllaràs, un curioso edificio ubicado en medio de la montaña cerca del pueblo de La Pobla de Lillet, que recientemente se ha confirmado que su autoría pertenece a Gaudí. Pero, a parte de este, hay otros edificios firmados por el arquitecto de Reus repartidos por Cataluña y otros territorios de España que son muy dignos de ser visitados.

Redacción Viajar

Pequeña nación de la familia

Ubicado en el barrio de la Vila de Gràcia, en la acera de montaña de la calle de les Carolines, la Casa Vicens fue el primer gran encargo que recibió Antoni Gaudí en su carrera. El encargo llegó de la mano de Manel Vicens i Montaner, que quería construirse una casa de veraneo; así, Gaudí concibió una casa unifamiliar bajo los preceptos que describió en el documento conocido como “La casa solariega”, en el que Gaudí consideraba la casa como la pequeña nación de la familia.

La espectacular fachada de la Casa Vicens

La espectacular fachada de la Casa Vicens

/ Istock / Aleksandr_Vorobev

A principios del siglo XX, con Antoni Jover Puig como nuevo propietario de la finca, el edificio fue renovado. Las obras se centraron principalmente en la reconstrucción de la fachada, además de una notable extensión tanto de la vivienda, que sumó una segunda galería e incluyó una nueva escalera interior, como del jardín, con una apertura de la cascada de Gaudí y la construcción de un templete a Santa Rita.

Espacios con encanto

El elemento quizás más destacado de la casa es su hermosa fachada, inspirada en la arquitectura oriental, islámica y mudéjar, y donde sobresale el contraste entre materiales (hierro, cerámica, ladrillo y madera). Orientada al jardín, y al tratarse de una casa de veraneo, la fachada permite la libre entrada de luz y aire en la vivienda para dar con la mayor sensación de descanso.

Su interior se divide en tres plantas, un sótano y una azotea. Es en la principal, llamada Planta Noble, donde se sitúan las estancias de día de la familia, con un salón comedor, un recibidor y una cocina. Las estancias personales de la familia se ubican en la primera planta: tres dormitorios, un baño y una sala de estar, todo intercomunicado a través de distribuidores hexagonales que permiten aprovechar el espacio al máximo. En su origen, la buhardilla o segunda planta estaba destinada al servicio; actualmente acoge la exposición permanente, esencial para comprender la historia y evolución de la finca. El sótano, diseñado como zona de almacenaje y carboneras, destaca por su bóveda catalana.

Gaudí se inspiró en la arquiectura oriental y mudéjar para el diseño de la Casa Vicens

Gaudí se inspiró en la arquiectura oriental y mudéjar para el diseño de la Casa Vicens

/ Istock / OlyaSolodenko

Por último tenemos el jardín, alrededor del cual se articula el edificio. Aunque en sus inicios tenía unas dimensiones mayores, el jardín sigue ofreciendo un pequeño oasis en el centro de Gràcia, con diversos parterres, plantas y árboles de todo tipo y una cubierta ajardinada que mantienen el ambiente original del entorno a finales del siglo XIX.

Una visita muy especial

A parte de la visita libre y la visita guiada, a través de las cuales puedes descubrir todos y cada uno de los rincones de esta finca tan especial, destaca la visita Sweet Gaudí, en la que, al final de la visita por libre de la casa, podrás disfrutar de un delicioso chocolate con churros en la cafetería que se encuentra en el interior del edificio. Realmente, es la manera perfecta para darle un toque dulce a esta visita tan única.

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