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Dicen que es la joya escondida de Alicante: el pueblo marinero con la mejor playa de la Costa Blanca y un castillo que parece flotar sobre el Mediterráneo

Un encantador destino marinero, situado entre los famosísimos Jávea y Calpe, que poca gente conoce todavía.

Moraira, el secreto defensivo mejor guardado de Alicante

Moraira, el secreto defensivo mejor guardado de Alicante / Istock / Mats Rennstam

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La Costa Blanca está salpicada de pueblos bonitos y playas, muchas playas. Para situarnos, es esa costa del Mediterráneo que baña la provincia de Alicante, en el sureste de España, desde el municipio de Denia (en el norte) hasta el de Pilar de la Horadada (al sur) y las playas son uno de sus grandes atractivos, que para esto está formada por 244 kilómetros de arenales, calas y acantilados. Un espectáculo.

El espectáculo de la Costa Blanca.

El espectáculo de la Costa Blanca. / Istock

Entre los pueblos que se asoman a este litoral, hay nombres tan famosos y turísticos como Calpe, Altea o Benidorm. Sin embargo, todavía quedan lugares para descubrir, antiguos núcleos pesqueros que han conseguido conservar toda su esencia frente a otros destinos de la costa alicantina. Y Moraira es, posiblemente, uno de los más bonitos.

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Adriana Fernández

Qué ver en este pueblo marinero

Ubicado en la Marina Alta, es decir, en esa zona turística que entre las localidades de Calpe y Jávea, es un encantador núcleo costero situado en el norte de la provincia de Alicante. Y uno de sus grandes atractivos frente a otros pueblos vecinos es que ha sabido mantener esa imagen de pequeño puerto mediterráneo rodeado de calas, casas blancas y vegetación, y auténticas calas salvajes.

Es un  pequeño puerto mediterráneo rodeado de calas y casitas blancas

Es un pequeño puerto mediterráneo rodeado de calas y casitas blancas / Istock / ana del castillo

Pertenece al municipio de Teulada-Moraira, o lo que es lo mismo: un pueblo que tiene dos núcleos claramente diferenciados. Por un lado, Teulada, un núcleo medieval situado en el interior (su villa gótica amurallada, declarada Bien de Interés Cultural, es de visita prácticamente obligada), y por el otro Moraira, completamente en la costa y muy vinculada al mar y a la pesca.

Un castillo en la orilla del mar

Uno de los grandes símbolos de Moraira es, sin duda, su castillo. Se trata de uno de los grandes iconos de la localidad, con una silueta tan peculiar y característica que es una de las más reconocibles de la costa: está literalmente integrada en el paisaje marítimo del pueblo.

Un castillo con forma de pezuña de buey situado en la orilla del mar.

Un castillo con forma de pezuña de buey situado en la orilla del mar. / Istock

Fue construido en el siglo XVIII para proteger la costa de los ataques de piratas y corsarios berberiscos. Pero lo peculiar es su planta: tiene forma de ‘pezuña de buey’, con una fachada semicircular orientada hacia el sur y una única entrada en la parte norte. No es el típico castillo medieval con torres y almenas sino que se trata, en realidad, de una fortaleza costera de artillería, compacta y maciza, pensada para defender el litoral.

Además, el castillo está en una ubicación espectacular: sobre la playa de l'Ampolla, prácticamente junto al mar.

Las mejores playas de Moraira

Es esa playa, la de l’Ampolla, uno de los grandes atractivos de Moraira y, para quien todavía no sabe nada de este municipio, posiblemente su secreto mejor guardado. Tiene unos 250 metros de longitud, arena fina y dorada, aguas tranquilas y está situada junto al centro urbano y localizada, literalmente, a los pies del castillo. Eso es lo que realmente hace que esta playa sea única y muy fotogénica.

Un paraíso de playas de arena fina y blanca, y aguas cristalinas.

Un paraíso de playas de arena fina y blanca, y aguas cristalinas. / Istock / TONO BALAGUER

Eso sí, la playa más valorada por los vecinos de Moraira es, sin duda, la playa de El Portet. No es excesivamente grande (apenas tiene unos 300 metros) pero basta echar un vistazo a sus fotografías para confirmar que se trata de un espectáculo paisajístico, entre el mar y la montaña, que nada tiene que envidiar a las islas Baleares. Una bahía de arena blanca y finísima, de aguas cristalinas, y un fondo marino de un azul turquesa tan espectacular que recuerda incluso a los del Caribe.