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El destino favorito de los extranjeros para jubilarse en España: un pueblo blanco andaluz con más de 9 kilómetros de playa y sol durante 300 días al año

Es la puerta de entrada a una de las ciudades más vibrantes del litoral andaluz.

El pueblo blanco andaluz favorito de los extranjeros para jubilarse en España

El pueblo blanco andaluz favorito de los extranjeros para jubilarse en España / Istock / TONO BALAGUER

Hay un lugar en España que desde hace años tiene una fuerte reputación como destino de jubilación para extranjeros, especialmente británicos, nórdicos, holandeses y también norteamericanos. Así lo ha citado en alguna ocasión la publicación International Living, una revista dedicada al estilo de vida de los ciudadanos en edad de jubilación, guiándoles sobre cómo viajar e incluso dónde vivir en el extranjero. 

Es el destino favorito de los extranjeros para jubilarse.

Es el destino favorito de los extranjeros para jubilarse. / Istock / Valery Bareta

Se trata de Benalmádena, puerta de entrada a Málaga y centro oficial de la Costa del Sol. Dos cualidades que, sin duda, colocan a la ciudad en el punto de mira de los turistas internacionales que llegan a España.

El pueblo español donde es verano todo el año: temperaturas suaves, 300 días despejados y paisajes preciosos

Adriana Fernández

Clima suave todo el año y más de 9 kilómetros de playa

Llegan atraídos por el clima suave durante todo el año (y sol, mucho sol), un coste de vida mucho más bajo que el de sus países de origen y una infraestructura turística y residencial muy preparada para extranjeros: urbanizaciones, médicos privados, comercios internacionales, restaurantes… Si a eso le sumas la playa, el ocio, la tranquilidad y la vida social activa para mayores, el resultado no puede ser más atractivo para elegir Benalmádena como ciudad de jubilación. 

Clima suave todo el año y más de 300 horas de sol al año.

Clima suave todo el año y más de 300 horas de sol al año. / Istock / Valery Bareta

Benalmádena se encuentra a solo 11 kilómetros del aeropuerto de Málaga, motivo por el que enseguida entra en el radar de los extranjeros que llegan a la provincia. Y en ese aspecto, sus nueve kilómetros de playa tienen mucho que ver. Grandes arenales que se pueden disfrutar prácticamente durante todo el año debido al buen tiempo: más de 300 días de sol al año y una temperatura media anual de 22 grados centígrados. 

A pesar del gran desarrollo urbanístico que ha experimentado la ciudad desde finales del siglo XX pasado (basta echar un vistazo a la parte ‘nueva’ de la ciudad (grandes núcleos de apartamentos, hoteles en primera línea de mar y edificios residenciales), Benalmádena ha sabido conservar un bellísimo centro urbano ubicado en plena sierra, a unos 300 metros de altitud. 

El casco antiguo es un típico pueblo andaluz.

El casco antiguo es un típico pueblo andaluz. / Istock / Angelo D'Amico

Se trata del núcleo originario de la ciudad, un casco antiguo que ha sabido mantener su estructura antigua de típico pueblo andaluz. Casas de fachadas blancas encaladas, calles estrechas y sinuosas y pavimento adoquinado, ausencia de coches en el casco urbano… una imagen que enseguida nos lleva de viaje a otro tiempo, a aquella época en la que se instalaron los primitivos pueblos en estas tierras de Andalucía, allá por el siglo XV.

Entre el patrimonio antiguo de Benalmádena destaca, además, una iglesia del siglo XVII, la más antigua de la ciudad, edificada sobre una antigua mezquita en tiempos de la dominación musulmana. Es la Iglesia de Santo Domingo, una joya que en su interior esconde un valioso patrimonio artístico en forma de maderas policromadas. 

La iglesia de Santo Domingo, una joya del siglo XVII.

La iglesia de Santo Domingo, una joya del siglo XVII. / Istock

La ciudad de los castillos

Hubo un tiempo en el que Benalmádena llegó a tener incluso un castillo y una fortaleza medievales, aunque hoy solo se conservan algunos tramos de aquel cinturón defensivo: en el pueblo lo llaman popularmente ‘el muro’. Ahí es donde se encuentran hoy los bellísimos Jardines del Muro, un gran espacio verde modificado en los años 80 por el gran arquitecto y paiajista canario César Manrique, el hombre que dio forma al paisaje de Lanzarote. 

Esta fantasía historicista es un castillo levantado en los años 90 del siglo XX.

Esta fantasía historicista es un castillo levantado en los años 90 del siglo XX. / Istock

Pero lo cierto es que Benalmádena sí tiene castillos, y varios, además. El primero es el Castillo de Bil-Bil, una construcción de estilo neoárabe levantada en 1927 y con una llamativa fachada exterior de color rojo, azulejos y bajorrelieves de estética nazarí

El otro es el Castillo de Colomares, una fantasía levantada en ladrillo, piedra, madera y cemento en la década de los 90 del siglo XX, de más de 1.500 metros cuadrados y dedicado al descubrimiento de América. Una hazaña levantada a mano por el doctor Esteban Martín con la ayuda de albañiles de la vecina Mijas, y que responde a diferentes estilos arquitectónicos: desde el neobizantino al neorrománico, neogótico y neomudéjar, cómo no.