Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

El destino favorito de la clase media española en octubre es un mar de viñedos medievales: una villa amurallada del siglo X sobre cientos de bodegas subterráneas donde aún se pisa la uva

Este rincón de La Rioja alavesa es uno de los que más bodegas subterráneas tiene, conocidas como "calados".

En este pueblo del País Vasco el vino es como una religión

En este pueblo del País Vasco el vino es como una religión / Istock

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

El vino es uno de los grandes placeres de la vida. Como dijo una vez Federico Fellini, "un buen vino es como una buena película: dura un instante y te deja en la boca un sabor a gloria; es nuevo en cada sorbo y, como ocurre con las películas, nace y renace en cada saboreador". España es país de viñedos y lo demuestra en cada rincón. Uno de los destinos preferidos de la clase media del país lleva al vino por bandera: Laguardia, donde el tiempo se detuvo en el siglo X.

En este pueblo del País Vasco el vino es como una religión

En este pueblo del País Vasco el vino es como una religión / Istock / Sima_ha

Este pequeño recodo de La Rioja Alavesa (País Vasco) poco o nada tiene que envidiar a la Toscana italiana. Laguardia da la bienvenida al viajero entre calles estrechas y viviendas de piedra, que no hacen más que demostrar que es una villa que se ha creado a base de historia y cultura vinícola. De la época medieval aún conserva las cinco puertas de acceso a la muralla por las que hoy también se puede entrar: Páganos, San Juan, Carnicerías, Mercadal y Santa Engracia.

Nadie la visita, pero dicen que es la Toscana española: una región con 18 pueblos de piedra dorada entre olivos centenarios y cañones en una provincia olvidada

Sara Fernández García

Sin coches en el centro histórico

Otra curiosidad que incrementa la sensación de encontrarse en plena Edad Media es que el tráfico está prohibido en el casco antiguo. Y no solo por temas de ruido o para la correcta conservación de las calles, sino porque el subsuelo está repleto de bodegas y pasadizos subterráneos que hacen que esté hueco y que, con el peso de los vehículos, pudiera vencer. Además, las vías son tan estrechas que es difícil que un coche a día de hoy quepa por ahí.

Calles estrechas de Laguardia por donde no pasan coches

Calles estrechas de Laguardia por donde no pasan coches / Istock / Michael Charles

El corazón de Laguardia es, sin lugar a dudas, el vino. Bajo las calles del pueblo hay más de 300 cuevas que se disponen a modo de laberinto. Se dice que se excavaron entre los siglos XIV y XV, pero hay estudios que apuntan a que son bastante anteriores. En sus orígenes funcionaban como refugios y almacenes, pero con el tiempo se fueron adaptando y hoy son bodegas para proteger el bien más preciado del pueblo que se conserva perfectamente gracias a la humedad.

Laguardia, uno de los pueblos más bonitos de La Rioja alavesa

Laguardia, uno de los pueblos más bonitos de La Rioja alavesa / Istock / MarioGuti

Las leyendas cuentan que allí abajo se escuchan pasos y voces de almas perdidas que vagan bajo el que un día fue su hogar. Otras dicen que aquellos túneles los usaban los espías y comerciantes en épocas de guerra y los religiosos para huir de la Inquisición. Y las malas lenguas hablan de que había familias que guardaban ahí auténticos tesoros. Lo único que se sabe a ciencia cierta es que se mantiene la técnica antigua de pisar la uva para la elaboración.

Calle de Laguardia.

Calle de Laguardia. / Istock

Un paseo por el pueblo del vino subterráneo

En un primer paseo por el casco antiguo nos topamos con algunos puntos muy interesantes como las iglesias fortificadas de San Juan Bautista o de Santa María de los Reyes, con un pórtico policromado de Juan Francisco de Rivera del siglo XVII en perfecto estado. Así como edificios medievales, renacentistas, barrocos y neoclásicos, siendo el más antiguo la Casa de la Primicia, una construcción del siglo XIV.

En una visita a Laguardia tampoco puede faltar una incursión a alguna de sus bodegas que organizan visitas guiadas en las que todavía siguen en uso, que son la mayoría. Ysios, El Fabulista, Bodegas Palacio, Casa Primicia, García de Olano o Carlos San Pedro Pérez de Viñaspre son algunas de las más famosas, donde degustar el vino es el plan favorito de cualquiera. En un lugar que lleva años produciendo la bebida de los dioses de la misma manera.