24 horas descubriendo Reus y el Alto Campo: vermú, una recomendación Michelín y un paseo por Casa Navás
Cataluña es este 2025 Región Mundial de la Gastronomía y la mejor manera de comprobarlo es in situ. Vamos a saborear un trocito de Tarragona en una escapada exprés.

No debemos ser nosotros los que ensalcemos los beneficios de la dieta Mediterránea ¿o sí? Tampoco es cuestión de ser chovinistas, pero si hay algo de lo que se puede presumir con orgullo es de nuestra gastronomía. Y este 2025 estamos de celebración, puesto que Cataluña ha sido nombrada Región Mundial de la Gastronomía.
Viajamos hasta la provincia de Tarragona y nuestra primera parada es Bràfim. En este pequeño pueblo situado en la comarca del Alto Campo vamos a descubrir una bodega cuyos orígenes vitivinícolas se remontan a 1886 y que, hoy en día cuenta con 8 referencias de vermú.

Los orígenes del vermú
Entrar en Casa Vermouth Padró es como hacerlo en un parque temático. Todo está decorado con un gusto exquisito. Empezamos a recorrer las estancias de la casa señorial de 1776. Allí podemos descubrir una zona de botánicos, salas de infusión y maceración, bodegas y un patio que almacena cientos de botellas que envejecen a ‘sol y serena’.
El vermú cobra una relevancia especial en la zona y, de hecho, su negocio impulsó la fortuna de este territorio que vio como el modernismo dejaba una huella imborrable en ciudades como Reus. Durante el s. XVIII, había una expresión popular, “Reus-París-Londres”, que mostraba la relevancia de la industria, puesto que estas tres ciudades eran, además de productoras, las que fijaban el precio del aguardiente.

Las familias más pudientes reinvirtieron en la industria textil y vitivinícola, e introdujeron una bebida originaria de Baviera: el vermú. Esta palabra deriva del alemán wermut, que significa ajenjo, una hierba aromática que constituye la base de esta bebida y de otras, como la absenta.
A finales del siglo XIX, en Reus había una treintena de bodegas que comercializaban medio centenar de marcas de vermut. Además, en la ciudad encontramos el museo más grande del mundo dedicado a esta bebida. Cuenta, por ejemplo, con cerca de 6.500 artículos y objetos de colección de más de 2.000 marcas elaboradas en 57 países del mundo. Y a esto se añade una ‘Ruta del Vermut’, con actividades, catas, guías teatralizadas y visitas a bodegas históricas.

Desde Casa Vermouth Padró nos cuentan que el vermú es una bebida apta para todo el día. Si bien es cierto que se ha estandarizado como la bebida por antonomasia antes de la hora de comer, también es una opción excelente para tomar tras la comida, como un trago a media tarde o un cóctel cuando ha caído la noche.
Nosotros hoy hemos sido clásicos y lo hemos probado antes de comer. ¿Nuestro favorito? Quizá el Blanco Reserva de Padró & Co., ya que es muy floral y ofrece, al final, un ligero toque picante.
Producto de mercado: la apuesta de Ferrán Cerro
Ya en Reus es momento de descubrir Ferrán Cerro Restaurant, un establecimiento que cuenta con un Sol Repsol desde 2020, una mención en la Guía Michelin y el título de Restaurante Revelación en la Guía Gourmand 21. Ferran lleva desde 2017 regentando su propio local y nos ofrece buena cocina de producto de mercado y de temporada hecho al momento.

Para Cerro la clave de su cocina es ‘el respeto al producto’ y tiene un objetivo claro ‘que el cliente se sienta como en casa’. Su evolución es constante y renueva la carta de forma periódica. Nos cuenta que lleva ya 784 platos y que el único que permanece en carta ‘por petición expresa de la clientela’ es el arroz de gamba, que se presenta aliñada al estilo tartar y se sirve debajo de un exquisito arroz de marisco.
Ferran ha trabajado en las cocinas del Celler de Can Roca, en Arzak o en Sant Pau de Carme Ruscalleda. También pasó 5 años como jefe de cocina de Sergi Arola y en 2017 abrió un local que se le quedó pequeño en un par de años. Ahora en la plaza del Castell cuenta con un espacio grande y muy acogedor en el que deleita a los comensales con diversos menús degustación que se pueden personalizar al gusto.

Un sushi en plato de cuchara nos demuestra su amor por todo lo relacionado con Japón; la lasaña de ‘rostit’ es una delicia coronada con bechamel de jerez seco, foie y una nube de queso. Y, el fricandó de bonito con berenjena asada y picada de almendra, deja claro el amor del chef reusense por sus raíces. Mención aparte merecen los vinos. Dejarse recomendar puede resultar arriesgado, pero Cerro sabe dar en el clavo.
Tras una comida de esas que demuestran por qué Cataluña ha sido nombrada Región Mundial de la Gastronomía, nos vamos hasta el centro de Reus para acabar con un planazo único: descubrir la Casa Navás, la única casa modernista que conserva su interior original.

Visitando una joya modernista única
Ya hemos hablado de la importancia del vermú y la bonanza económica que le dio a Reus. Esto se tradujo en encargos de edificios como la Casa Navàs, que hizo el arquitecto Lluís Domènech i Montaner sin límite de presupuesto. Levantada entre 1901 y 1908 aparece ante el viajero intacta, a excepción de una torre que se derrumbó tras un bombardeo durante la Guerra Civil. Eso sí, actualmente está en plena reparación y se prevé (siempre que no se demore tanto como la Sagrada Familia) que volverá a lucir como en sus orígenes muy pronto.
Entrar en esta joya modernista es, para cualquier amante de esta corriente artística un verdadero regalo para los sentidos. Tras cruzar el umbral, en la plaza Mercadal, parece que estemos en un gran jardín de piedra artificial lleno de florituras en el que destacan las vidrieras de más de doscientos metros cuadrados de superficie entre claraboyas, tabiques, puertas y ventanas.

También se conservan cerámicas, pinturas, tejidos de seda, lámparas… Y es que, para hacer todos estos trabajos, Domènech i Montaner se rodeó de los mejores artesanos de la época como Gaspar Homar, Lluís Bru, Antoni Rigalt o Eusebi Arnau.
Resulta curioso descubrir que muchos reusenses tuvieron el privilegio de disfrutar de Casa Navás cuando iban al médico, puesto que tras el fallecimiento de Pepa Blasco (mujer de Joaquín Navás), se instaló allí el doctor Nolla, manteniendo su consulta médica durante más de 40 años.

Cae la tarde y la plaza Mercadal invita a los viajeros a seguir callejeando para descubrir otros edificios únicos, como el Teatro Fortuny, la Casa Rull o el hospital psiquiátrico Institut Pere Mata, también levantado por Domènech i Montaner.
Va siendo hora de poner fin a un largo día en el que hemos podido descubrir que Cataluña y en especial este trocito de Tarragona que hoy hemos visitado, se ha ganado el honor de un nombramiento único: Región Mundial de la Gastronomía 2025.
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