Descubre la elegancia de Santander: el destino otoñal que no puedes perderte
Si buscas un destino para un fin de semana muy completo, Santander lo tiene todo: naturaleza, cultura y, cómo no, una gastronomía única.

Bella, elegante, discreta, única, sorprendente, animada… así es la ciudad de Santander. No en vano, fue elegida como la ciudad de veraneo de Alfonso XIII, que durante el estío se trasladaba al palacio de la Magdalena para disfrutar de unos paisajes excepcionales que seguramente le permitían reconciliarse con el mundo y la naturaleza.
Cuando llega el otoño, la ciudad se muestra más majestuosa (si es que eso es posible). Los veraneantes han abandonado la ciudad y pasear por sus calles es un regalo. Sus dimensiones la convierten en un enclave perfecto para disfrutar de un fin de semana repleto de planes de naturaleza, cultura y gastronomía. Sus palacios cuentan historias de épocas pasadas, las playas son un regalo cuando se muestran desiertas y los espacios culturales diseminados por la ciudad invitan a sumergirse en la cultura local.

Palacio de la Magdalena: el icono de Santander
Podemos empezar nuestro recorrido por el palacio de la Magdalena. Ya hemos hablado del tiempo que pasaba allí Alfonso XIII y hoy, el viajero, puede recorrer sus salones históricos, admirar su diseño exterior, o pasear por los jardines que lo rodean. Además de residencia real, con la llegada de la II República, el nuevo gobierno incautó los bienes del patrimonio de la Casa Real y Fernando de los Ríos firmó el decreto fundacional de la Universidad Internacional de Verano en Santander.

Durante la Guerra Civil Española el Palacio también se utilizó como hospital de sangre, mientras que los edificios de Caballerizas se convirtieron en un campo de prisioneros de guerra hasta que en 1946 volvió a resurgir como Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Hoy el explorador puede disfrutar de interesantes visitas guiadas que nos acercan a su historia bañada de anécdotas y curiosidades.
Santander foodie: el mercado de la Esperanza
En Revista VIAJAR disfrutamos conociendo los mercados de abastos, puesto que son una forma excepcional de tomarle el pulso a cualquier ciudad. Y, en el caso de Santander, nos trasladamos hasta el mercado de la Esperanza. Inaugurado en 1904 destaca por su gran estructura de hierro y vidrio, siguiendo la moda europea.
El espacio cuenta con dos plantas y 80 puestos dedicados a la venta de pescado, carne, quesos, frutas y verduras. Además, es posible encontrar algunos espacios de venta de productos típicos de Cantabria, como quesada, anchoas o queso. Si necesitas llevarte un souvenir a casa, estás en el lugar adecuado.

Playas, parques y jardines en la capital de Cantabria
Las playas de Santander son también un imprescindible en otoño. Olvídate de bañarte, pero los colores del agua, la fina lluvia cayendo y mojando la arena y el sonido de las gaviotas sobre nuestras cabezas son un plan inmejorable. Las del Sardinero, la playa de la Magdalena o la de los Peligros no tienen nada que envidiar a las mejores playas de España.
Si Santander fuera un color sería verde, ya que la naturaleza envuelve y abraza la ciudad como un tesoro. Un paseo por alguno de sus parques más reconocidos será suficiente para que el viajero caiga rendido a los pies de esta elegante ciudad. Podemos empezar por los jardines de Píquio, un pequeño oasis verde situado entre las dos playas del Sardinero. Allí el viajero podrá sentarse en alguno de los bancos con vistas al mar mientras contempla las numerosas especies de plantas ornamentales que ocupan los parterres de este jardín urbano.
Museos: un 'must' en la ciudad elegante
De museos también va servida la ciudad. El más espectacular es, sin duda, el Centro Botín, un espacio de arte moderno y contemporáneo diseñado por el arquitecto Renzo Piano. El edificio en sí ya es una obra de arte, con una estructura flotante que parece elevarse sobre el mar. Alberga exposiciones temporales de arte, actividades culturales y educativas, y ofrece una de las mejores vistas de la bahía de Santander desde su terraza.
También resultan interesantes el museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria (que alberga una de las colecciones más importantes de arte prehistórico y objetos arqueológicos de la región) o el Marítimo del Cantábrico, que ofrece exposiciones sobre biología marina, pesca, y la historia naval, con acuarios que albergan especies del Cantábrico.

Con todas estas propuestas el viajero ya va servido si solo tiene un fin de semana para disfrutar y vivir Santander, pero antes de hacer la maleta, siempre se debe sacar tiempo para pasear por el paseo de Pereda, uno de los bulevares más emblemáticos de la ciudad. Caminar por este paseo es una buena forma de empaparse de la historia de la urbe, admirando los edificios antiguos, estatuas y jardines.

También resulta muy recomendable visitar Puerto Chico, zona marinera por excelencia. Podrás caminar junto al puerto deportivo, admirar los barcos, y descubrir de los numerosos bares y restaurantes que ofrecen desde tapas económicas hasta platos de alta cocina. Un lugar perfecto para experimentar el ambiente marítimo de la ciudad y poner el broche de oro a esta escapada otoñal por una de las ciudades más elegantes y bellas de España.
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