El desconocido pueblo medieval de España coronado por las ruinas de un castillo: repleto de cuevas que se utilizaban como bodega y una feria medieval espectacular
Perteneciente a la asociación de los pueblos más bonitos de España, es uno de los tesoros más escondidos del territorio español.

Quién no ha querido hacer un viaje en el tiempo alguna vez, ir al pasado y ver cómo era el mundo en el qué vivían nuestros ancestros? El cine nos ha hecho creer que para hacerlo necesitamos una cabina de policía o un DeLorean, pero es mucho más sencillo.

Repartidos a lo largo y ancho del mundo podemos encontrar cantidad de yacimientos arqueológicos y pueblos perfectamente conservados, casi como congelados en el tiempo, que actúan como reflejo de la época en la que fueron fundados.
En Castilla-La Mancha, en la provincia de Guadalajara para ser más exactos, encontramos uno de los innumerables y más asombrosos pueblos medievales que podemos encontrar en el territorio español. Pasear por las calles de esta pequeña villa manchega es como adentrarse en un libro de historia, con murallas y un castillo medieval, y unas impresionantes bodegas.
Un viaje al pasado con estilo
A media hora de la ciudad de Guadalajara, y a poco más de una hora de Madrid, en la comarca de La Alcarria se encuentra el pueblo de Hita, con una población de alrededor de los 300 habitantes y declarado Conjunto Histórico Artístico en 1964.

El pueblo fue prácticamente destruido durante la duración de la Guerra Civil española, pero se negó a desaparecer. Con esfuerzo y dedicación, fue reconstruido en la mayor parte de lo posible, y hoy en día luce casi como nuevo.
Villa medieval
El casco antiguo del pueblo está rodeado por la muralla, la cual se construyó en el siglo XV por acuerdo entre el concejo de la Villa y el Marqués de Santillana. De la muralla original, actualmente se conserva un solo kilómetros, el cual se encuentra dividido en cinco tramos. Presentaba la forma de un abanico invertido, y se unía al castillo situado en al cima del cerro, del que hoy solo quedan las ruinas.

De las puertas de entrada que poseía la muralla, hoy tan solo sobrevive la Puerta de Santa María, a través de la cual se accede al centro histórico de Hita. Emblema del pueblo, se empezó a construir en el 1441 y está compuesta por un arco apuntado, flanqueado por dos garitones y un matacán. Está coronada por el escudo de armas de Íñigo López de Mendoza, el que fuera marqués de Santillana y señor de Hita.
Aunque solo quedan los vestigios de lo que fue en su día, el castillo de Hita, situado en la cima del cerro sobre el que se asienta el pueblo, fue en su origen una atalaya islámica del siglo X. Transformada en castillo ya en época cristiana, la fortaleza fue tesorería real de Pedro I; más tarde, en el siglo XV, el Marqués de Santillana la reformó, añadiendo una torre del homenaje. Desafortunadamente, un siglo más tarde fue abandonado, y finalmente destruido en el siglo XVIII. Para acceder a las ruinas hay que subir un sendero de poco más de un kilómetro (ida y vuelta), cuyo paseo es de lo más agradable.
La plaza mayor, conocida como Plaza del Arcipreste y porticada en dos de sus lados, servía como mercado en el siglo XV. Zona de la judería, conserva ejemplos de arquitectura popular, así como algunas fachadas de tradición mudéjar. En una de las fachadas encontramos la puerta de entrada a un antiguo calabozo. En otra parte de la plaza se erige el edificio del ayuntamiento, con su característico reloj, y en cuyas paredes encontramos un plano con relieve del pueblo con sus puntos de interés. Otro edificio destacado es la casa museo del Arcipreste, donde se halla la Oficina de Turismo, una galería etnográfica y arqueológica, y una sala dedicado al Libro del buen amor, obra cumbre del Menester de clerecía del siglo XV.

Monumentos arquitectónicos
Debajo del casco antiguo de Hita se encuentran un centenar de cuevas que, gracias a su elevada humedad, fueron utilizadas como bodegas de vino durante la Edad Media. Fueron gestionadas por los judíos, hasta su expulsión en 1942, tras lo cual fueron abandonadas. La mayoría de ellas siguen abandonadas, pero alguna se puede visitar.

Construida en estilo mudéjar entre los siglos XV y XVI, la iglesia de San Juan Bautista se puede visitar de forma gratuita. En su interior destacan la cubierta de madera del presbiterio y la capilla de la Virgen de la Cuesta, ambas del siglo XVI. Posee también dos pilas bautismales, una de época medieval (con un árbol de la vida esculpido en su base) y otra renacentista.
Probablemente de origen románico, de la iglesia de San Pedro solo quedan las ruinas, pues la que en su día fue el templo principal de la villa, fue destruida durante la Guerra Civil. De su estructura permanecen en pie algunos de los muros de piedra arenisca, así como algunas lápidas sepulcrales en su pavimento, como la de Fernando de Mendoza, el último alcaide del castillo. En la actualidad, el recinto sirve como escenario para actos culturales durante la primavera y el verano.

Un festival medieval único
Fuera del recinto medieval, en una de las entradas del pueblo, se encuentra El Palenque, un gran recinto de madera construido a mediados del siglo pasado que rememora el lugar donde tenían lugar los torneos de caballeros en la Edad Media. Con capacidad para 2.000 espectadores, fue construido como escenario de justas para el Festival Medieval de Hita, que se celebra cada primer fin de semana de julio y ha sido declarado Fiesta de Interés Turístico Nacional y Bien de Interés Cultural.

Aparte de los torneos caballerescos, durante el festival se hacen representaciones de grandes obras literarias medievales, como la boda de Doña Endrina y Don Melón o el combate de Don Carnal y Doña Cuaresma, pasajes pertenecientes al Libro del Buen Amor.
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