El desconocido monasterio de la Sierra Oeste de Madrid que es como un libro de arte viviente: aglutina estilos artísticos de distintas épocas

Si te apasiona la Historia del Arte y buscas un plan alternativo en la Sierra Oeste de Madrid, te proponemos que descubras el único monasterio cisterciense de la región.

El único monasterio cistercense de la Comunidad de Madrid está en este pueblo de la Sierra Oeste
El único monasterio cistercense de la Comunidad de Madrid está en este pueblo de la Sierra Oeste / Miguel Angel Masegosa Martínez.Creative Commons Attribution 2.0 Generic license

Si vas a pasar algunos días del mes de agosto en Madrid, en esos días que el calor de algo de tregua, la Sierra Oeste siempre es un buen plan. Puedes descubrir, por ejemplo, San Martín de Valdeiglesias, una joya rodeada de naturaleza, cultura y buen vino. Su entorno natural ofrece rutas de senderismo, escalada y la única playa con bandera azul de la Comunidad de Madrid, en el embalse de San Juan.

Adriana Fernández

Ahora bien, si te apasiona la historia, la arquitectura y el arte, hay un plan en plena Sierra Oeste que poca gente conoce y te va a encantar: descubrir el desconocido monasterio que es como un libro de arte viviente, puesto que aglutina estilos artísticos de distintas épocas: desde el románico hasta el barroco, pasando por el gótico o el mozárabe. ¿Nos acompañas?

En el municipio de Pelayos de la Presa, a los pies del embalse de San Juan, rodeado de encinas, pinos y caminos aparece ante el viajero el monasterio de Santa María la Real de Valdeiglesias, también conocido como el monasterio de Pelayos, un conjunto de edificaciones que datan del siglo XII.

Bienvenidos al monasterio de Santa María la Real de Valdeiglesias.

Bienvenidos al monasterio de Santa María la Real de Valdeiglesias.

/ Miguel Angel Masegosa Martínez.Creative Commons Attribution 2.0 Generic license

Debemos remontarnos al año 1150, cuando reinaba Alfonso VII el Emperador y los doce eremitorios mozárabes existentes en el ‘valle de las iglesias’ fueron unificados bajo la Regla de San Benito, fundándose entonces el monasterio de Santa María la Real de Valdeiglesias e incorporándose desde 1177 hasta su desamortización en 1835, a la Orden Cisterciense.

A lo largo de los siglos se fueron sucediendo diferentes transformaciones arquitectónicas, debidas, algunas de ellas, a los incendios que asolaron la zona. Se cuenta que hay al menos dos incendios documentados. Uno de ellos afectó solo a la iglesia, mientras que el segundo destruyó la mayor parte del conjunto.

A lo largo de los siglos se han ido sucediendo diferentes transformaciones arquitectónicas en el monasterio.

A lo largo de los siglos se han ido sucediendo diferentes transformaciones arquitectónicas en el monasterio.

/ Istock / LuisFidelAyerves

Diferentes estilos para un mismo monasterio

El monasterio de Santa María la Real de Valdeiglesias el único monasterio cisterciense de la región y, para algunos estudiosos “la obra más importante que se construye en la provincia de Madrid en el entorno del 1200”. Se levantó, como ya hemos mencionado, en 1150 con un estilo románico del que hoy solo se conservan la iglesia conventual y diversos restos de muros y contrafuertes, así como dos pequeños arcos que forman parte del claustro anterior al actual.

A finales del siglo XV se llevó a cabo en el monasterio una remodelación en gótico tardío isabelino gracias al periodo de prosperidad impulsado por los Reyes Católicos, al final de la Baja Edad Media. Las espectaculares bóvedas estrelladas con arcos cruceros sustituyen a los elementos románicos, excepto en la cabecera, que se dejó respetando su estilo románico.

El único monasterio cisterciense de Madrid se encuentra en la Sierra Oeste.

El único monasterio cisterciense de Madrid se encuentra en la Sierra Oeste.

/ Istock / LuisFidelAyerves

Renacimiento, barroco y una capilla mozárabe

Ya hemos hecho mención al carácter mozárabe que imperaba en el valle de las iglesias. Y esto se puede descubrir en la capilla mozárabe del monasterio. Realizada toda en ladrillo y con una cúpula de gallones ofrece un trampantojo, imitando sillería, que salió a la luz tras el desplome del muro lateral derecho durante el invierno de 1992.

Desde finales del XV el monasterio sigue sin una solución de continuidad hasta que se incorpora a la Observancia de Castilla en 1485. Esto supuso un mejor gobierno y administración del monasterio. Se amplió la superficie edificada, se elevó una nueva planta y se rehicieron tres de sus cuatro fachadas con un estilo herreriano que destaca por su sobriedad y elegancia. También se reforman la sala capitular, la enfermería, los cuartos de monjes o la hospedería. Esta remodelación le otorga una apariencia renacentista en su entrada, que oculta toda su arquitectura medieval.

Y, por último, la fachada occidental de la iglesia ofrece al viajero el último estilo arquitectónico que aparece en el monasterio: una fachada barroca tipo retablo, construida con bloques de granito. En ella varias hornacinas alojan las imágenes de San Benito, fundador de la Orden Benedictina, y San Bernardo, impulsor del Císter, ambos patronos de la Orden.

El monasterio de Pelayos no es un destino masificado. Nada que ver, por ejemplo, con los monasterios griegos que tocan el cielo. No hay colas, ni tiendas de souvenirs. Es un lugar en el que hay que caminar despacio y dejar que la imaginación complete lo que el paso del tiempo ha borrado de este conjunto monacal declarado Monumento Histórico Artístico Nacional desde 1983.

Y, después de la visita (que puede hacerse por libre sin reserva previa por 5 €), el entorno ofrece múltiples atractivos para completar la excursión: rutas de senderismo por la sierra, actividades náuticas en el cercano embalse de San Juan, bodegas con vino de la D.O. Vinos de Madrid o restaurantes rurales donde saborear cocina tradicional. En definitiva, una experiencia de lo más completa que permitirá al explorador sumergirse en un libro de arte viviente, descubriendo el monasterio que aglutina diferentes estilos artísticos de distintas épocas.

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