La desconocida ciudad de Castilla y León ideal para los amantes del vino: denominación de origen propia y calles repletas de joyas medievales y renacentistas
Vamos hasta Zamora para (re)descubrir un destino que es ideal para hacer una escapada enoturística.

Escenario de batallas históricas y testigo del paso de diferentes civilizaciones, hay un destino perdido en el interior de Castilla y León que merece la pena ser visitado con calma. Un lugar todavía desconocido para muchos, excepto para los apasionados del arte románico y los amantes del buen vino, porque por tener, tiene hasta una Denominación de Origen propia. Pero vayamos por partes.
Declarada Conjunto Histórico-Artístico
Sobre el río Duero, en la provincia de Zamora, se alza la que dicen ser la ‘muy noble, muy leal y muy antigua ciudad’. De su antigüedad queda constancia por el rico patrimonio cultural: está declarada de interés turístico, gracias a un conjunto monumental Histórico-Artístico muy bien conservado.

Noble porque fue sede real, morada de personalidades de la alta nobleza y hasta lugar de reunión de las Cortes en tiempos de Isabel la Católica. De hecho, hay constancia de la ciudad jugó un papel muy destacado en el enfrentamiento entre Isabel y Juana la Beltraneja, siendo incluso escenario de una famosa batalla a la que se le puso el nombre de esta ciudad zamorana.
Y muy leal, porque siempre estuvo al servicio de la monarquía de la época. Desde Isabel al rey Fernando, que llegó a convocar las célebres Cortes de 1505; después, en tiempos de Carlos I, la ciudad tomó parte activa en la lucha de las Comunidades.

Hoy muchos solo la conocen por sus vinos, pero es necesario reivindicar que aquí se han escrito muchas páginas de la historia de España. Y cada uno de sus episodios han ido dando forma a la ciudad de Toro, heredera de un riquísimo patrimonio artístico y cultural, desde el románico a los tiempos del Modernismo, del arte mudéjar y barroco al isabelino.
Qué ver hoy en esta ciudad del vino
Hoy en día, y gracias a este vasto legado, Toro es como un gran museo abierto a todo el que lo quiere visitar. A solo 40 minutos de la capital, Toro aguarda con más de 40 puntos de interés turístico, muchos de ellos religiosos (más de 20 iglesias y monasterios) y civiles, como sus palacetes y casonas solariegas.

Entre sus imprescindibles está la Colegiata de Santa María la Mayor, la iglesia más grande de la ciudad y todo un testimonio arquitectónico de la importancia que tuvo Toro en el siglo XII. Y es que, de hecho, esta iglesia es uno de los testimonios más importantes del románico en España: entrar para ver de cerca la ‘Portada de la Majestad’, esculpida en piedra y con policromía original, es una de las cosas que sí o sí hay que hacer cuando se visita Toro.
Y luego están las bodegas, el otro gran atractivo de esta ciudad monumental que forma parte de la red de Ciudades del Vino con su Denominación de Origen Vino de Toro. La mayoría de viñedos que salpican la región son de uva tinta autóctona, Tinta de Toro, una uva tempranillo que da esos vinos de sabor intenso y tan reconocibles dentro y fuera de la región.
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