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La desconocida catedral de España que es una mezcla única de estilos gótico, mudéjar y renacentista: tiene un interior tan sorprendente que recuerda a un fascinante palacio islámico

En nuestro país tenemos un patrimonio catedralicio excepcional y esta es la prueba de ello: una catedral infravalorada, poco conocida y con una mezcla de culturas que la convierten en un edificio único.

Es una de las catedrales más fascinantes de España.

Es una de las catedrales más fascinantes de España. / Istock

Entre los grandes iconos de nuestro país destacan monumentos tan destacados como la Sagrada Familia, la Catedral de Santiago de Compostela, la Mezquita-Catedral de Córdoba o la Catedral de Salamanca... Pero hay otros lugares menos conocidos, poco transitados y que guardan auténticas joyas en su interior. Su nombre hace referencia directa a su ubicación en una zona fértil y rica en agua. Es un templo singular que sirve de ejemplo de la superposición de estilos arquitectónicos: el gótico, el renacentista y el mudéjar conviven en una armonía poco común.

Una mezcla de estilos gótico, mudéjar y renacentista en una misma catedral: una de las más infravaloradas de España

Una mezcla de estilos gótico, mudéjar y renacentista en una misma catedral: una de las más infravaloradas de España / Istock / jorgecachoh

Más allá de su valor arquitectónico, la catedral constituye un testimonio vivo de la historia de la ciudad. Desde sus orígenes románicos hasta las influencias barrocas presentes en algunos elementos, cada fase constructiva añade una capa de significado. Este carácter evolutivo convierte al edificio en un modelo destacado de cómo las construcciones históricas pueden adaptarse a lo largo del tiempo sin perder su identidad.

La catedral románica mejor conservada de España es una joya del siglo XII junto al Duero: está en una preciosa ciudad que nadie visita

Adriana Fernández

Una mezcla de culturas e historia: una catedral única en España

El nombre original de la Catedral de Santa María de la Huerta, es Santa María Hydrie, situada en Tarazona. Su construcción se inició en el siglo XII y, a lo largo de los siglos, fue objeto de múltiples transformaciones que enriquecieron su fisonomía. Uno de los aspectos más relevantes del templo es su proceso de restauración, que se prolongó durante cerca de tres décadas. Durante estas intervenciones salieron a la luz hallazgos de gran valor, como una necrópolis tardorromana, un edificio público bajoimperial con mosaicos policromos y evidencias de culto cristiano primitivo.

La Catedral de Santa María de la Huerta

La Catedral de Santa María de la Huerta / Istock

Estos hallazgos explican que, tras la conquista de la ciudad en 1119 por Alfonso I el Batallador, se decidiera recuperar este espacio como centro religioso. Las sucesivas intervenciones, especialmente tras los daños sufridos durante la Guerra de los Dos Pedros, introdujeron elementos mudéjares y, más adelante, renacentistas. También se han encontrado pinturas de esta última época mencionada que habían permanecido ocultas durante siglos. Estos descubrimientos no solo enriquecieron el conjunto, sino que evidencian la compleja historia constructiva del edificio.

El interior de la catedral de Santa María de la Huerta

El interior de la catedral de Santa María de la Huerta / Istock

Por si fuera poco, en el interior, la nave principal conserva la verticalidad propia del gótico, con arcos apuntados y pilares fasciculados. La portada principal, reformada en el siglo XVI, incorpora un programa escultórico que representa a los Padres de la Iglesia junto a virtudes como la Fe, la Esperanza y la Caridad. En el interior, el retablo mayor conserva de su versión original del siglo XV la imagen de la Virgen de la Huerta.

El claustro actual de la catedral más singular de nuestro país

El claustro actual, levantado a partir del año 1500 bajo el patrocinio del obispo Guillén Ramón de Moncada, sustituye a uno anterior destruido en conflictos bélicos. Su diseño incorpora una solución mudéjar excepcional atribuida a Alí Pex, con arcadas apuntadas y celosías de yeso que filtran la luz. Este recurso, llevado aquí a su máxima expresión, no tiene equivalentes en la península. Del mismo modo, las galerías del claustro se cubren con bóvedas de crucería con terceletes, apoyadas en repisas decoradas con motivos vegetales y religiosos.

La vista interior de la Catedral de Tarazona (Zaragoza)

La vista interior de la Catedral de Tarazona (Zaragoza) / Istock

En definitiva, la catedral no es solo un edificio, sino un compendio de historia arquitectónica donde conviven tradición gótica, aportaciones mudéjares y reinterpretaciones renacentistas. ¿No es increíble?