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La desconocida catedral que se esconde en un lugar remoto de Huesca: está considerada la primera gran construcción románica de la península ibérica, de finales del siglo XI

Marcó el modelo a seguir para las siguientes iglesias románicas que salpican el Camino de Santiago.

Este desconocido templo es la primera catedral románica de la península, y no está en Lleida

Este desconocido templo es la primera catedral románica de la península, y no está en Lleida / Istock

Si hablamos del románico en España, nuestra cabeza viaja rápidamente hasta el Valle de Boí (o la Vall de Boí), en la provincia de Lleida, en el corazón de los Pirineos. Porque es ahí donde los historiadores sitúan las primeras manifestaciones artísticas de este movimiento que sacudió Europa desde finales del siglo X.

Sant Climent de Taüll, uno de los grandes tesoros románicos de España.

Sant Climent de Taüll, uno de los grandes tesoros románicos de España. / Istock / Hans Geel

Entre su rico patrimonio románico, esta zona alberga un excepcional conjunto de nueve iglesias románicas que están declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Aunque especialmente una es la que se lleva todas las miradas: Sant Climent de Taüll, en el bellísimo municipio de Tahull. 

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Adriana Fernández

Sin embargo, expertos en historia son capaces de diferenciar entre estas primeras manifestaciones y la que ellos mismos consideran que fue la primera gran construcción románica de la península ibérica. Y ese título se lo lleva otro edificio situado en otra Comunidad. 

Ni en Palencia, ni el Lleida

Se trata de la Catedral de San Pedro de Jaca, en la provincia de Huesca. Una construcción monumental impulsada por el rey Sancho Ramírez a partir del año 1077 que, además de su magnificencia constructiva, fue todo un símbolo de la época, ya que desempeñó un papel fundamental en la difusión del románico a lo largo del Camino de Santiago: la catedral era el punto de partida. 

Nadie diría por fuera que esta es la primera gran catedral románica de España.

Nadie diría por fuera que esta es la primera gran catedral románica de España. / Istock

Y no solo eso. La catedral llegó a ser un monumento clave en la historia de Aragón, convertida simbólicamente en algo así como “el espejo del nuevo reino”. Recordemos que el Reino de Aragón se había constituido hacía poco más de 40 años cuando se levantó el templo. De ahí que lo tomaran como su gran símbolo y referente espiritual. 

Cómo es la primera gran catedral románica de la península

Además de ser la primera gran catedral románica de la península, la de Jaca fue el modelo a seguir en todo el Camino de Santiago gracias a las novedades constructivas que introdujo el templo. 

Jaca fue un modelo a seguir en la época.

Jaca fue un modelo a seguir en la época. / Istock

Tiene una estructura básica de configuración románica, es decir, una planta basilical de tres naves de cinco tramos, cada uno con sus correspondientes ábsides alineados y una cúpula sobresaliente. Es precisamente en uno de los ábsides donde se localizan los elementos que mejor resumen el nuevo lenguaje arquitectónico que introdujo la catedral, siendo el románico jaqués el más llamativo de ellos. 

Se trata de una moldura ajedrezada, formada por pequeños prismas alternados que, de manera conjunta, recuerdan a un tablero de ajedrez (de ahí el nombre). Se puede ver tanto en el interior como en el exterior del edificio, y se convirtió en uno de los motivos decorativos más difundidos, visible en cientos de iglesias románicas a lo largo del Camino. 

Levantado a finales del siglo XI, esconde un interior valiosísimo.

Levantado a finales del siglo XI, esconde un interior valiosísimo. / Istock / DANIEL VILLALOBOS

Este es solo un ejemplo del refinamiento con el que fue levantado el templo a finales del siglo XI, aunque es verdad que la catedral que vemos hoy es el resultado de diferentes reformas y ampliaciones llevadas a cabo tras diversas destrucciones por las que ha atravesado a lo largo de los siglos. 

Sin embargo, visitarlo sigue siendo el mejor viaje a ese pasado glorioso en el que el románico se hacía evidente en la península, desde su cúlmen hasta las últimas manifestaciones artísticas de finales del siglo XVIII, como si fuera un libro abierto de la historia de la ciudad, del reino y de la península.