Declarado Patrimonio de la Humanidad: el humedal español reconocido como el más importante de Europa por ser un referente mundial en conservación
Además de ser la mayor reserva ecológica de Europa, es un mosaico de paisajes y contrastes escondido en el sur de la Península.

Es uno de los humedales más bellos de Europa, y uno de los que tienen mayor biodiversidad y contrastes de paisajes. En una excursión de un día, puedes ver inmensas marismas y lagunas infinitas, pero también dunas móviles y playas vírgenes, además de acantilados y pinares. No hay otro lugar igual. Y está en España.

Podríamos estar hablando de la Albufera de Valencia, un valioso espacio natural de agua dulce frente a la costa del Mediterráneo; de las Tablas de Daimiel, un humedal continental que es único y de origen fluvial, y está en La Mancha; o de las Marismas de Santoña, en Cantabria.
El paraíso de la biodiversidad está entre Huelva, Sevilla y Cádiz
Pero no, el lugar del que estamos hablando está en el sur de la península. Ese es el escondite de este mosaico de paisajes increíbles, a medio camino entre Huelva, Sevilla y Cádiz, un lugar estratégico tanto para la naturaleza como para la historia. Y es que su importancia es tal, que fue clave en la consecución de un hito tan relevante como la conquista de América.

Este espectáculo natural no es otro que el Parque Nacional de Doñana, declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad. Se trata de una extensión de más de 54.000 hectáreas frente a las costas del Océano Atlántico que cambia de paisaje como quien se muda de ropa con cada estación del año. Y todas son especiales.
Es la mayor reserva ecológica de Europa, y está en España
“Doñana es la mayor reserva ecológica de Europa y su gran extensión de marismas acoge durante el invierno a numerosas especies de aves acuáticas procedentes de la región ártica, que suelen alcanzar cada año los 200.000 individuos. La importancia vital de este espacio natural protegido radica en la diversidad de ecosistemas que alberga”, en palabras de la Junta de Andalucía.

Este gran humedal se divide en tres grandes ecosistemas: las marismas, las dunas vivas y los cotos (o arenas estabilizadas, en contraposición con la zona de dunas móviles). Y de todos ellos, “la marisma es el ecosistema más sobresaliente de Doñana, aquel que le presta singularidad y al que debe su excepcional importancia como estación faunística”, apuntan desde la Junta.

Desde el punto de vista de la fauna, es uno de los grandes hábitat del lince ibérico (en pleno proceso de recuperación), y de las aves: en su territorio sobreviven cinco especies de aves en peligro de extinción, y una de ellas es el águila imperial. Además, posee una de las mayores poblaciones de garzas de la región mediterránea y, por si fuera poco, sirve de refugio invernal a más de medio millón de aves acuáticas, según datos de la Unesco.

Sus marismas son el gran hábitat de las aves migratorias, que hacen de este lugar su cuartel general de reposo durante el invierno en la Europa Occidental. Para ellas, Doñana es algo así como un lugar de paso, cría e invernada para miles de aves europeas y africanas, como apuntan desde el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
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