Esta es la curiosa cascada salada de Salinas de Oro, la maravilla oculta de Navarra
Descubrimos este sorprendente lugar de las Tierras de Iranzu.

Una curiosa cascada que te dejará sin habla en Navarra. / Istock / poliki
En el corazón de Navarra, en la Merindad de Estella, aparece Salinas de Oro, una población conocida por sus salinas naturales y su increíble cascada salada que ofrece una experiencia inolvidable para los amantes de la etnografía y los rincones insólitos.
La sal de manantial
Salinas de Oro es un enclave atractivo desde el mismo momento en el que nos fijamos en su seductor nombre, a pesar de que la toponimia “de Oro” nos puede llevar a equívocos. Al contrario de lo que nos pudiera parecer, esta designación no tiene nada que ver con ninguna naturaleza aurea en la producción de la sal, sino que tiene que ver con un antiguo castillo vecino, hoy en día desaparecido, que sirvió en la Edad Media como atalaya defensiva sobre un punto elevado conocido desde antiguo como peña Grande o de San Jerónimo.

Redacción Viajar
Lo que sí que hace fiel alusión a su nombre es la parte de “Salinas”. En efecto, esta población del valle de Guesalatz presume de contar con unas salinas cuya producción se remonta varios siglos atrás en el tiempo – al menos de manera documentada desde el siglo XV, si bien se cree que son mucho más antiguas -.
Jaitz, como se conoce Salinas de Oro en euskera, conserva una tradición salinera artesanal que se ha ido perdiendo en muchas otras partes de España donde antes existía. Reducto de esta actividad en Navarra, están consideradas sus salinas unas de las últimas productoras de sal de manantial que permanecen en activo en el país.

Cascada en el río Salado, en Navarra. / Istock / poliki
La historia de Salinas de Oro está estrechamente ligada a sus salinas. La extracción de sal ha sido una actividad fundamental desde tiempos antiguos y un recurso vital para la economía local durante siglos, llegando a convertirse en la actualidad en una parte valiosísima de su acervo cultural que, afortunadamente, aún podemos conocer y visitar.
El sistema tradicional de extracción que se lleva a cabo durante los meses de más calor ha sufrido muy pocos cambios en los últimos siglos. Las eras o piscinas donde se evapora el agua y donde van quedando las capas de flor de sal en la superficie, forman ya parte indisoluble del paisaje de Salinas de Oro y tienen un significado cultural profundo.

Así se ven las salinas de Salinas de Oro. / Luistxo | Wikicommons
Situadas a unos centeneres de metros del núcleo principal de la población, junto al río Salado, son un escaparate perfecto para observar la recolección artesanal de la sal. Gracias a visitas como las que ofrece la salinera ecológica Gironés es posible aprender todos los secretos de este recurso tan preciado y su proceso de extracción.
Una cascada única
El secreto de la producción de la sal de Salinas de Oro no es otro que el aprovechamiento de las aguas del río Salado, una maravilla natural cuyas aguas en este tramo circulan con una concentración salina mucho más elevada que la que podamos encontrar en la mayoría de los mares.
En su cauce, al sur de la población y de la zona donde se concentran las eras donde se extrae la sal, existe un rincón de especial belleza y valor histórico, una presa medieval encajada en un barranco por la que se precipita una cascada de agua salada que es uno de los mayores atractivos de los alrededores de Salinas de Oro.
Gracias a un recorrido señalizado hasta la presa podemos alcanzar el punto donde se localiza este lugar en el se encontraba el antiguo molino de Muniavía.
Un salto del río que transporta las aguas salobres junto a un puente románico del siglo XI formando, junto con el bosque colindante, un conjunto histórico y natural que sorprende a quien llega hasta él y que es el complemento perfecto si visitamos el proceso de extracción de la sal de Salinas de Oro.
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