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En una cueva de Granada aparecieron las sandalias más antiguas de Europa: 6.000 años, trenzadas en esparto y conservadas de milagro

Las condiciones ambientales de la cavidad hicieron posible que materiales vegetales sobrevivieran durante milenios y llegaran hasta los arqueólogos en un estado extraordinario.

Las sandalias más antiguas de Europa aparecieron escondidas en una cueva de Granada

Las sandalias más antiguas de Europa aparecieron escondidas en una cueva de Granada / Wikimedia Commons

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En una cueva situada en el barranco de las Angosturas, en Albuñol (Granada), se escondía un pequeño archivo de la vida cotidiana de hace miles de años. Allí sobrevivieron fibras vegetales, madera, cestería y otros objetos que normalmente habrían desaparecido sin dejar apenas rastro.

Sobrevivieron fibras vegetales, madera, cestería y otros objetos

Sobrevivieron fibras vegetales, madera, cestería y otros objetos / Wikimedia Commons

Entre todo lo encontrado había unas sandalias de esparto que parecían muy sencillas, pero que le han proporcionado información valiosísima a los arqueólogos: algunas tienen unos 6.200 años y forman parte del conjunto de calzado vegetal más antiguo y diverso documentado hasta ahora en la Prehistoria europea. La clave de su conservación estuvo en las condiciones excepcionalmente secas de la cavidad.

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Una cueva que guardó mucho más que unas sandalias

La historia del yacimiento comenzó en el siglo XIX, cuando la cueva quedó vinculada a la explotación del guano de murciélago (la recolección de excrementos para usarlos como fertilizante orgánico) que se acumulaba en su interior. Aquella actividad terminó sacando a la luz una necrópolis prehistórica con restos humanos y numerosos objetos entre los que aparecieron cestos, cuerdas, objetos de madera y prendas elaboradas con fibras vegetales.

También se recuperaron las sandalias de esparto que décadas después acabarían convirtiéndose en algunas de las piezas más curiosas conservadas en el Museo Arqueológico Nacional.

La Cueva de los Murciélagos

La Cueva de los Murciélagos / Wikimedia Commons

Cuando lo encontraron, era difícil de interpretar el hallazgo porque muchos materiales fueron extraídos durante las primeras investigaciones y parte de ellos se perdió. Otros terminaron en colecciones particulares, mientras que algunos objetos fueron incluso utilizados como combustible, según la documentación histórica.

Pero las investigaciones recientes han permitido volver a analizar estos materiales con técnicas que no existían cuando fueron descubiertos. El resultado ha cambiado la importancia atribuida a esta cueva y ha permitido conocer mejor las técnicas utilizadas por las comunidades que alli vivían.

Por ejemplo, ahora se sabe que las sandalias fueron elaboradas con fibras vegetales de esparto que se prepararon y trabajaron para conseguir un material adecuado para fabricar el calzado. Están tan bien conservadas que se pueden observar detalles de fabricación que normalmente se habrían perdido. El trenzado de las fibras y la estructura de las suelas revelan información sobre algo tan cotidiano como caminar, que parece algo normal, pero la realidad es que no se conservan muchos objetos de ese materior de ese periodo.

Las sandalias fueron elaboradas con fibras vegetales de esparto

Las sandalias fueron elaboradas con fibras vegetales de esparto / Wikimedia Commons

El hallazgo también ayuda a entender el aprovechamiento de los recursos vegetales por parte de las comunidades prehistóricas. El esparto podía emplearse para fabricar calzado, cestería, cuerdas y otros objetos necesarios para el día a día.

La investigación de la Cueva de los Murciélagos ha permitido identificar además materiales de diferentes momentos del Mesolítico y el Neolítico. Algunas piezas de cestería conservadas en la cavidad se remontan incluso a unos 9.500 años.

Por qué se conservaron cuando otras fibras desaparecieron

La explicación está en las condiciones ambientales de la Cueva de los Murciélagos, que es especialmente seca y eso favoreció la conservación de materiales orgánicos mediante procesos naturales de desecación.

Normalmente, en otros yacimientos las fibras vegetales se degradan con mucha facilidad y apenas dejan restos después de miles de años. Las condiciones de esta cueva de Albuñol permitieron que determinados objetos llegaran hasta nuestros días y por eso el yacimiento ha podido proporcionar información poco habitual sobre la vida cotidiana de las comunidades prehistóricas.

La Cueva de los Murciélagos se abre en un barranco de acceso complicado, lo que ayuda también a entender la relación entre quienes utilizaron la cueva y los recursos disponibles en el entorno.

La cavidad continúa vinculada a la investigación arqueológica y forma parte de proyectos que estudian tanto los materiales conservados en museos como los restos que permanecen en el yacimiento. También se analizan las condiciones ambientales que hicieron posible que aquellos objetos orgánicos sobrevivieran durante milenios.