La cueva de España que ha reescrito la historia neolítica de Europa: se han hallado arcos y flechas de hace más de 7.000 años
El hallazgo les ha valido la nominación para el Premio Nacional de Arqueología.

Un hallazgo tan inesperado como trascendental ha cambiado lo que creíamos saber sobre la Prehistoria europea. Los restos de arquería más antiguos de Europa ya no son los de Ötzi, en los Alpes, sino que se encuentran en una cueva del sur de España.
La historia comienza en un lugar insólito y en condiciones excepcionales, donde la sequedad extrema ha conservado materiales que en cualquier otro contexto se habrían perdido para siempre. Allí lleva miles de años escondido un testimonio de las primeras comunidades neolíticas de la península: los arqueólogos han encontrado arcos y flechas miles de años más antiguos de lo que dictaban los manuales.
La historia de la Cueva de los Murciélagos
Para recorrer la historia de excavación de este lugar tenemos que remontarnos 200 años atrás en el pasado. Juan Martín, propietario de estas tierras, descubrió en 1831, atravesando una entrada semioculta, una sala inmensa cubierta de guano de murciélago. Inmediatamente aprovechó el hallazgo para fertilizar sus campos y, cuando se agotó el recurso, aprovechó el espacio para resguardar ganado. Unos años después se desubrió una veta de galena que provocó el inicio de trabajos mineros en la cueva. Después de retirar unos cuantos bloques, se reveló una galería interior, donde esperaban desde hacía milenios un puñado de cadáveres semimomificados y objetos milenarios.
El lugar se convirtió en objeto de estudio del anticuario Manuel de Góngora y Martínez, que lo dio a conocer a partir de mediados del siglo XIX. Ya en los años 70 del siglo XX se realizaron las primeras dataciones de radiocarbono, que confirmaron la (hasta entonces puesta en duda) antigüedad del enclave.

Por qué la Cueva de los Murciélagos es tan importante
La Cueva de los Murciélagos se encuentra en Albuñol (Granada). El último hallazgo son artefactos con más de 7.000 años de antigüedad, entre los que están los arcos y flechas más antiguos conocidos en Europa. Estos objetos adelantan en dos milenios la cronología tradicional basada en piezas vinculadas a la famosa momia Ötzi, fechadas en torno a los 5.000 años.
El proyecto de investigación MUTERMUR, dirigido por Francisco Martínez-Sevilla (Universidad de Alcalá) y apoyado por otros especialistas de la UAH, la UAB y el CSIC, entre otros, ha empleado técnicas avanzadas de microscopía y análisis biomolecular.
Lo que más ha asombrado a los investigadores es la sofisticación de las piezas. Las cuerdas de los arcos se elaboraban con tendones trenzados, procedentes de corzo y otras especies desconocidas vinculadas al cerdo y la cabra. En el norte de la Península se habían hallado restos similares, pero elaborados a partir de fibras vegetales.
Las flechas, por su parte, combinaban caña y madera de olivo, algunas con plumas a la zaga; y con puntas de sauce u olivo, no de piedra. Esta solución técnica —zona delantera más densa, parte posterior ligera— aumentaba la velocidad y precisión del disparo. Además, utilizaban brea de abedul como adhesivo.
La datación por radiocarbono sitúa estos objetos entre el final del sexto y el inicio del quinto milenio a.C., pleno Neolítico.

Otros objetos hallados en la Cueva de los Murciélagos
El hallazgo no se limita a proyectiles: la cueva preservaba ropa, esteras, recipientes de madera y fibras, fragmentos de cuerda y una antorcha. Según los expertos, estos objetos podrían señalar alguna suerte de rito funerario que indicaría que la arquería ya no era solo una herramienta de caza (recordemos que en esta época empieza a imponerse la agricultura), sino un símbolo de estatus.
Hace dos años, en este mismo lugar, se recuperaron el par de zapatos más antiguo de Europa y ejemplos de cestería prehistórica.

Nominados al Premio Nacional de Arqueología
La Cueva de los Murciélagos es hoy uno de los yacimientos clave para entender las tecnologías del Mesolítico y Neolítico en el sur de Europa. El proyecto que la investiga, MUTERMUR, acaba de ser anunciado como finalista del IV Premio Nacional Palarq, una de las becas arqueológicas más prestigiosas de España, dotada con 80.000 euros.
¿Su importancia? El jurado señala su enfoque “holístico”: campo, laboratorio, museos y territorio.
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