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Todos van a Cudillero, pero pocos conocen este puerto de Asturias encajado en un acantilado: pescado del día, menos de 25 habitantes y cuna literaria de Corín Tellado

Cudillero se lleva toda la fama, pero unos kilómetros más al oeste hay un puerto asturiano tan pequeño que apenas tiene veinte habitantes y está literalmente encajado en una grieta de acantilado, rodeado por casas de colores con vistas al Cantábrico.

El puerto más infravalorado de Asturias es también uno de los más bonitos: está encajado en una grieta del acantilado y su historia está ligada a la pesca de ballenas

El puerto más infravalorado de Asturias es también uno de los más bonitos: está encajado en una grieta del acantilado y su historia está ligada a la pesca de ballenas / Istock / Nandi Estevez

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Pequeño, marinero y encajado frente al Cantábrico, este antiguo puerto conserva el aspecto y el carácter de las villas pesqueras de toda la vida. Mientras que Cudillero se ha convertido en parada obligatoria de cualquier ruta por la costa asturiana, existe otro puerto que muy pocos viajeros llegan a descubrir, y que guarda un secreto literario capaz de sorprender a cualquiera. Hoy apenas unas decenas de vecinos mantienen vivo el pueblo, pero su historia cuenta mucho más de lo que podría hacer pensar su tamaño.

Se llama Viavélez, aunque en asturiano se le conoce como El Porto, y se sitúa en el concejo de El Franco. El pueblo se asoma como si fuera un "fiordo" en miniatura, con un puerto que apenas tiene sitio para unas pocas embarcaciones pequeñas. Aquí se tejieron vidas de marinos, carpinteros de ribera, pescadores y emigrantes... Pero su pasado está ligado a la pesca de ballenas de forma irremediable.

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Sara Fernández García

Un pasado ballenero

Durante siglos, la pesca de ballenas fue una de sus principales actividades y alcanzó su época de mayor esplendor durante el siglo XVII. Desde allí partían embarcaciones dedicadas a una actividad que acabaría desapareciendo progresivamente por las guerras, las expediciones balleneras que se desplazaron hacia el Ártico y la disminución de los cetáceos en estas aguas. Cuando las ballenas dejaron de ser el motor de la economía local, Viavélez encontró en los astilleros una nueva forma de mirar hacia el mar.

Barco pesquero en Viavélez (Asturias)

Barco pesquero en Viavélez (Asturias) / Istock

Entre los siglos XVIII y XIX, sus constructores navales adquirieron fama por la calidad de sus embarcaciones y llegaron a construir algunos de los bergantines más rápidos de la costa asturiana. La actividad se mantuvo, aunque cada vez con menor intensidad, hasta comienzos del siglo XX. Y a día de hoy, vayas a cualquier restaurante que vayas, siempre habrá pescado del día disponible para disfrutar de sus mejores platos con la máxima calidad. ¿Te lo perderías?

La escritora más leída después de Cervantes

Hay un nombre imprescindible que reconocería cualquiera de sus vecinos: Corín Tellado. La escritora, cuyo nombre real era María del Socorro Tellado López, nació aquí y convirtió las novelas románticas en un fenómeno editorial durante el siglo XX. Su enorme producción literaria llegó incluso al Libro Guinness de los Récords y la Unesco la reconoció como la escritora española más leída después de Miguel de Cervantes.

El puerto pesquero de Viavélez (Asturias)

El puerto pesquero de Viavélez (Asturias) / Istock / apomares

Su huella sigue muy presente en las calles del pueblo. Hoy puede visitarse su casa natal, situada en la calle que lleva su propio nombre, mientras que en el paseo del puerto todavía se conserva la que fue su casa de verano. Aun así, hay mucho más que ver en este particular lugar. Pese a su reducidísimo tamaño, Viavélez concentra varios puntos de interés: cerca de la Cofradía de Pescadores del Santo Ángel se encuentra un pequeño mirador desde donde contemplar vistas panorámicas del pueblo y del océano.

Para contemplar desde otra perspectiva hay que subir hasta el Mirador de la Atalaya. El lugar tiene además una relación directa con el pasado ballenero de la localidad, ya que desde esta zona se vigilaba antiguamente el horizonte en busca de cetáceos. Hoy el premio es diferente: una panorámica abierta al mar Cantábrico y a la costa asturiana. Y ya en el mirador superior, conocido como El Porto, se encuentra la escultura "Litoral", obra de Ernesto Knorr.