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El pueblo de la Costa Brava donde Truman Capote pasó tres veranos rematando 'A sangre fría': "Esto es un pueblo de pescadores, el agua es tan clara y azul como el ojo de una sirena"

Este precioso pueblo de la Costa Brava le dio a Capote la tranquilidad que no encontraba en Nueva York.

Es uno de los pueblos más bonitos de la Costa Brava

Es uno de los pueblos más bonitos de la Costa Brava / Istock / Istock

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Cuando Truman Capote leyó en el periódico la noticia de la masacre de Holcomb y la posterior injusticia que se cometió en los juzgados, quedó tan impresionado que decidió viajar a ese pueblecito de Kansas junto con Harper Lee, autora de Matar a un ruiseñor. Entrevistaron a vecinos, amigos y los propios asesinos, y de aquellas declaraciones escribió A sangre fría, una novela que sirvió para reabrir el caso y, por fin, castigar a quien realmente se lo merecía.

Los hechos sucedieron en Estados Unidos, pero no fue hasta que viajó en la Costa Brava catalana que fue capaz de darle forma a la historia. Se instaló en el pueblo de Palamós, Gerona, con 4.000 folios para transcribir y con la idea de no querer hacer una mera crónica de un crimen. Quería contar algo más: la historia de una familia buena y decente que fue atacada en plena noche por dos asesinos fuera de sí. Y solo fue capaz de encontrar la inspiración aquí, en Palamós.

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Adriana Fernández

En busca de un refugio de calma

Capote era un neoyorquino en toda regla, al más puro estilo del ficticio Gatsby: celebraba las mejores fiestas, conocía todos los secretos de la jet set y era amigo de todas las estrellas del momento, como Marilyn Monroe. Pero ese bullicio le hizo imposible concentrarse en la escritura. Por ello buscó la serenidad y la calma en Cataluña. Era la primavera de 1960 cuando llegó por primera vez junto a su pareja sentimental Jack Dunphy.

El pueblo pesquero de Palamós en Gerona

El pueblo pesquero de Palamós en Gerona / Istock / ABBPhoto

En una carta que mandó a un amigo lo describió así: "Esto es un pueblo de pescadores, el agua es tan clara y azul como el ojo de una sirena". Decía que se levantaba temprano porque los pescadores hacían mucho ruido, pero que le venía bien para empezar a trabajar. Pasó todo el verano de 1960 y volvió los dos años siguientes. En ese tiempo vivieron en el Hotel Trias, en una casa frente a la playa de La Catifa, en el condado de Sant Jordi en Platja d'Aro, en un chalet de Sant Antoni de Calonge y en la masía de la Cala Sanià.

El Mediterráneo en Palamós

El Mediterráneo en Palamós / Istock / Maica

Escribía siempre desde la cama, luego paseaba por la casa en la que estuviera y sus jardines, todo en su pijama de seda. Su rutina continuaba con un paseo por el pueblo para ir a por el periódico a la calle Mayor, compraba dulces en la pastelería Collboní y volvía a su casa. Hasta que por fin acabó A sangre fría, una auténtica obra maestra del nuevo periodismo estadounidense, colocándose entre los más vendidos de The New York Times durante 35 semanas seguidas.

Rincones de Palamós de la mano del escritor

Truman Capote se topó con un pueblo que le recibió con los brazos abiertos. En un total de 18 meses que estuvo allí le dio tiempo a descubrir muchos rincones de Palamós, como las espectaculares Cala de La Fosca o la de S'Agaró. De lo que él vio no queda poco, pero sí algunos lugares como la casa de Sanià. La pastelería Collboní continúa abierta, así como el restaurante María de Cadaqués, uno de sus favoritos para comer platos como las gambas rojas.

La playa de La Fosca en Palamós

La playa de La Fosca en Palamós / Istock / Ismael_M_V

El paisaje del pueblo lo completa el castillo medieval de San Esteban de Mar, entre La Fosca y S'Alguer, del que tan solo quedan algunas ruinas que pueden visitarse. Desde que se construyera el puerto, el segundo más importante de Cataluña, se convirtió en un lugar estratégico y en el templo de la gamba roja. Podría decirse que es la gran estrella de un oasis de biodiversidad, pero no la única, pues también da erizos de mar o garoinas.

El puerto de Palamós, el segundo más importante de Cataluña

El puerto de Palamós, el segundo más importante de Cataluña / Istock / pepj

El pueblo gerundense donde Truman Capote halló la tranquilidad hoy es una atracción turística en sí misma. A sangre fría le dio muchísimas alegrías, aunque al final de su vida culpó al libro de haberle llevado a la ruina: "Nadie sabrá nunca lo que A sangre fría se llevó de mí. Creo que, en cierto modo, acabó conmigo". Eso se lo llevó a la tumba, pero nosotros siempre tendremos esa maravillosa novela y, por consiguiente, su testimonio en Palamós.