El idílico lugar de la Costa Brava que tiene las playas más espectaculares de Cataluña, una importante tradición marinera y rutas de senderismo perfectas para perderse
Este pueblo de la Costa Brava es perfecto para los amantes del Mediterráneo, de la naturaleza y del turismo sin prisas

Imagínate no tener que salir del territorio nacional para poder disfrutar de unas playas de escándalo bañadas en las aguas más increíbles de toda la Costa Brava. Eso no es un sueño inalcanzable, simplemente te tienes que ir al corazón del Cap de Creus en la comarca del Alt Empordà; ahí encontrarás Port de la Selva, un pueblo que te dejará con la boca abierta.
Entre mar y montaña
Ubicado en la falda norte del majestuoso Cap de Creus, Port de la Selva es uno de esos pueblos que abrazan el Mediterráneo con humildad y encanto. Aquí no encontrarás resorts despersonalizados ni hordas de turistas peleando por una paella congelada. Aquí lo que hay es una bahía natural bellísima, con barcas de pescadores que parecen pintadas a mano, una rambla marinera sin pretensiones, y callejuelas que huelen a salitre y romero.

El paisaje es abrupto y sereno a la vez. Al sur, el Parque Natural del Cap de Creus despliega su personalidad salvaje, con imponentes formaciones rocosas y senderos que te conducen a calas escondidas. Al norte, las montañas del Empordà abrazan el pueblo como un anfiteatro natural. Y en medio, el azul del mar. Un azul limpio, sin matices artificiales.
Playas que susurran al oído
Las playas de Port de la Selva son la joya de la corona del lugar. Desde la amplia y familiar playa del pueblo, con sus aguas claras turquesas para relajarte y pasar una tarde de ensueño, hasta las calas escondidas entre imponentes rocas perfectas para conectar con el Mediterráneo y con tu compañero de viaje.

Tamariua, con su aire salvaje y fondo marino espectacular, es la favorita de los que buscan escapar del bullicio. Pero también están la playa del Pas o la de Cap de Bol, joyas menos conocidas donde el mar es tan limpio que parece pintada por Sorolla especialmente para ti. Aquí, cada playa tiene su carácter, su luz y su momento del día. Port de la Selva es un sueño de esos de los que nunca te quieres despertar.
El pescado como protagonista
Pese a su tamaño discreto, Port de la Selva tiene mucha vida interior. Su historia como villa marinera sigue estando latente. De hecho, comer aquí es una de esas experiencias que uno no olvida. Desde un suquet de peix que sabe a abuela hasta unas gambas fresquísimas que crujen en la boca, pasando por un vino blanco de la DO Empordà que marida perfectamente con el sonido del mar. Y si prefieres algo más informal, un bocadillo de sepia en el bar del puerto, con vistas a las barcas, también puede parecerte una cena de cinco estrellas.

Paraíso de senderistas y buceadores
Además de pasear, comer y contemplar, Port de la Selva invita a moverse. Los amantes del senderismo tienen a tiro de piedra la red de caminos del Cap de Creus, incluyendo el mítico Camí de Ronda, que serpentea la costa ofreciendo vistas de ensueño en cada curva. Las calas de Tamariua, Tavallera o Fornells no son de fácil acceso, pero eso precisamente las hace más especiales.

Los aficionados al submarinismo también encontrarán su pequeño paraíso. Los fondos marinos de esta zona están llenos de vida, con praderas de posidonia, corales y peces de esos que parecen que solo existen en los documentales de la 2. Y quienes simplemente quieran desconectar, leer un libro frente al mar o dejarse llevar por el rumor de las olas, difícilmente encontrarán un sitio mejor.

Así que, si alguna vez sientes que necesitas parar el mundo y bajarte un rato, ya sabes dónde encontrar el botón de pausa; en este pequeño pueblo marinero que, como un secreto bien guardado, te espera con los brazos abiertos y el Mediterráneo a los pies.
Síguele la pista
Lo último
